Susana Díaz se arremanga este domingo 26 en el pabellón madrileño de Ifema para una complicada campaña de primarias en el PSOE, unos comicios internos que se auguran a cara de perro, sin la más mínima concesión y con todo el juego sucio que las reglas del juego permitan. La baronesa socialista andaluza no llega en las condiciones idóneas que le hubiera gustado para optar al liderazgo del partido, pero tendrá que pelearlo. Ya no tiene vuelta atrás. O doble o nada. Por ello, no ha dudado un instante en repetir un diseño de campaña en estas primarias similar al que le dio el triunfo en las elecciones autonómicas andaluzas de marzo de 2015.

En aquellas fechas arreciaban las críticas a la gestión socialista en plena vorágine judicial por la investigación de la cúpula socialista en la Junta de Andalucía a causa de los ERE fraudulentos concedidos a empresas en crisis. Sus antecesores en la presidencia de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, ya se habían puesto en el punto de mira judicial. Díaz, hábil estratega, no lo dudó un instante. Quería que aquella fuese ‘su’ campaña, suya en exclusiva. Le iba el cargo en ello. Ni siquiera sería una campaña del PSOE. Y ni mucho menos de los históricos del partido a nivel andaluz, cuestionados más que nunca por su dudosa gestión pública durante más de una década. Basta recordar los carteles y vídeos promocionales que hicieron hace solo dos años de Susana Díaz un icono del ‘nuevo’ socialismo andaluz.

 

Las siglas del partido apenas aparecían en una esquina con un cuerpo anecdótico en medio de una gran “Susana” que acaparaba todos los carteles con su imagen rodeada de jóvenes, ancianos y gente anónima. También utilizaba la palabra “Andalucía” bien grande, en un intento de patrimonializar todo lo bueno que el PSOE ha hecho por esta tierra y en un afán imperante de ocultar las estadísticas que se repiten año tras año y que colocan a la comunidad andaluza a la cola en empleo y desarrollo a nivel europeo.

El partido por el que concurría Susana Díaz a las andaluzas en 2015 apenas se intuye.

Bajo el lema #YoconSusana, la candidata socialista logró que una amplia mayoría de andaluces respaldaran al PSOE de los ERE. Sus resultados quedaron muy lejos de aquellos años en los que los socialistas andaluces pulverizaban sus propios récords. Su estrategia de campaña le dio unos resultados en marzo de 2015 que ni los socialistas más optimistas pensaban que se llegarían a producir ni de lejos. Ni siquiera la aparición de los nuevos partidos emergentes como Ciudadanos en Andalucía o Podemos le hicieron sombra. Tampoco el PP de un casi desconocido Juanma Moreno le tosió demasiado en su camino a San Telmo, sede de la presidencia de la Junta.

Impone a dirigentes ‘históricos’ y barones un discreto segundo plano en las primarias

Ahora, la baronesa socialista andaluza ya ha enhebrado una tupida red de apoyos antes de dar el salto en estas primarias. No es un salto sin red al vacío, sus espaldas están bien cubiertas. Cargos intermedios y dirigentes locales, provinciales y autonómicos ya le han escenificado su apoyo o le han prometido actuar activamente a su favor. También la amplia mayoría de los barones que gobiernan, como los de Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón o Comunidad Valenciana.

También los ex presidentes del Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, así como ex secretarios generales como Alfredo Pérez Rubalcaba, han adelantado su apoyo a Díaz en estas decisivas primarias. Pero no han sido ellos los que han decidido tomar una prudencial distancia con la dirigente andaluza para no enturbiar su campaña. En este sentido, no deja de llamar la atención el silencio prudencial de un siempre torrencial Felipe González en sus declaraciones, ya sea vía tribuna en El País o en sucintas declaraciones a los medios o contadas entrevistas.

Ha sido la propia Susana Díaz la que ha diseñado en exclusiva al milímetro su campaña, que para eso es ella la que ambiciona ser la primera mujer que accede a dirigir un partido con 138 años de historia. Para intentar lograrlo, ha marcado unos tiempos determinados y muy medidos aunque al final todo se haya precipitado por la pujanza de su principal rival, Pedro Sánchez. Estos tiempos han ido acompañados en todo momento por la agenda marcada desde Ferraz, que no ha ocultado en ningún momento una predisposición claramente desequilibrada respecto a su prevista equidistancia con los tres candidatos.

Tampoco quiere Díaz seguir los pasos de su contrincante Pedro Sánchez en cuanto a la financiación de la campaña mediante sistema de micromecenazgo. Este será uno de los grandes puntos de fricción entre ambas candidaturas hasta el final de la campaña y un constante tira y afloja. La gestora, apelando a la ley de partidos de 2015, ya ha tomado partido claramente a favor de la sevillana.

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2 Comentarios

  1. La fuerza de susana es el aparato del partido… va a utilizar a todos los q votan los q le dicen el page, lambán, etc de turno y el psoe es una máquina bien engrasada en ese sentido… lo que diga susana va a misa, nunca mejor dicho, el resto de barones lame…. va a hacer exactamente lo que le diga susana, y luego los dirigentes municipales y eso van a hacer exactamente lo k les digan los barones. y esa es su fuerza que es mucha y posiblemente le sirva para ganar… pero comprando no convenciendo

    pedro sanchez, su única salida es convencer, e intentar ganar mas limpiamente la verdad… y patxi es una marioneta para q esos indecisos, q a susana no van a votar, por lo menos no voten a pedro y voten a patxi

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