Por aclamación y con la alfombra roja desplegada. Así será recibida la baronesa andaluza este próximo fin de semana en el hotel Renacimiento de Sevilla por los 458 delegados provinciales andaluces que reelegirán a la secretaria general del PSOE de Andalucía como ya lo hicieran por primera vez en el verano de 2013 para optar como candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, cuando su antecesor, José Antonio Griñán, tuvo que abandonar precipitadamente todos sus cargos oficiales tras ser imputado por prevaricación y malversación en la trama de los presuntos ERE fraudulentos.

Desde la precipitada salida de su antecesor por los ERE, Díaz siempre ha sido elegida por aclamación por los socialistas andaluces

También así, por aclamación y sin una tos en contra, logró por primera vez la Secretaría General del PSOE de Andalucía pocos meses después, el 23 de noviembre de hace cuatro años. Y todo ello pese a perder de forma estrepitosa su intento de acceder a la dirección de Ferraz después de facilitar una interinidad del partido durante nueve largos meses. Un embarazo que ha devuelto tras el parto las fichas a la posición de partida, aunque ya recolocadas tras la lección aprendida por el nuevo secretario general.

Aquel día de noviembre de 2013, la sevillana del barrio de Triana también logró convertirse en la primera mujer que alcanzaba la dirección de la más influyente de todas las agrupaciones regionales socialistas del país, la del PSOE de Andalucía, con casi 50.000 afiliados en la actualidad. La precedieron José Rodríguez de la Borbolla, Carlos Sanjuán, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Los cuatro aplaudían en el cónclave celebrado en Granada que la nueva baronesa hubiera logrado un 98,63% del apoyo de los 732 delegados presentes. Sólo diez se atrevieron a votar en blanco. Ninguno votó en contra. Ese es el PSOE de Andalucía, un aparato engrasado a la perfección contra viento y marea para repeler cualquier disonancia.

De izquierda a derecha, Carlos Sanjuán, y los ex presidentes andaluces José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves y Rafael Escuredo.

Así, Susana Díaz, de 45 años hasta el próximo 18 de octubre, signo zodiacal Libra, se convertía en la primera mujer en alcanzar la Secretaría General del PSOE andaluz tras los cuatro hombres que la antecedieron en el cargo, todos ellos presentes en el cónclave granadino. Chaves y Griñán ya no son afiliados socialistas por sus actuales problemas con la justicia y se encuentran retirados de toda actividad pública. Carlos Sanjuán, apodado el Comandante, apoyó a Pedro Sánchez en las pasadas primarias y sólo el cuarto mantiene su fiel respaldo a la sevillana.

En Andalucía, desde hace casi un lustro, Susana Díaz no conoce otra forma de llegar a lo más alto: por aclamación y con la alfombra roja desplegada en toda su longitud. Lo intentó también denodadamente en los meses previos a las primarias fatídicas para sus intereses del pasado 21 de mayo, pero se le cruzó Pedro Sánchez por el camino cual ave Fénix y la sombra alargada de una dudosa gestión durante nueve meses de la gestora, aupada ahí tras un comité federal que quedará para la historia, el del pasado 1-O.

Para el cónclave regional de este próximo fin de semana la historia se repite después de que, tras perder las primarias, Susana Díaz no tardara ni minutos en mover los hilos para adelantar por sorpresa la cita congresual de Andalucía a antes de las vacaciones estivales, con el rostro aún desencajado tras recibir la derrota más clamorosa de su carrera profesional el 21 de mayo pasado.

Rubalcaba ha vuelto a apoyar con desigual resultado a Díaz en las primarias de mayo, como también lo hiciera en el congreso andaluz de noviembre de 2013.

No quería ni por asomo que su último bastión, ya el único, Andalucía, se le empezara a rebelar por momentos. Sobre todo después de saber que los resultados de las primarias habían arrojado unos resultados no esperados por los suyos en Andalucía: casi uno de cada tres militantes socialistas andaluces ya no está con ella, prefiere a Pedro Sánchez de líder.

Esta realidad de facto no se ha traducido en una representatividad proporcional de los delegados provinciales elegidos en los denominados ‘congresillos’, celebrados este pasado fin de semana en las ocho capitales andaluzas. Sólo en Almería, Jaén y Cádiz se han presentado listas alternativas afines al secretario general del PSOE.

Las primarias arrojaron que casi uno de cada tres militantes andaluces prefiere a Pedro Sánchez como líder

Caso paradigmático es el granero entre todos los graneros socialistas: el PSOE de Sevilla. Los 101 delegados que estarán en Sevilla aplaudiendo a Susana Díaz su reelección triunfal han sido elegidos por aclamación. La cada vez más determinante influencia de los afines a Pedro Sánchez en esta provincia, con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, nuevo secretario de Política Institucional del PSOE, y el histórico alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, como referentes, ha plegado velas para no tensar más aún una entente que no es cordial pero sí efectiva y práctica de cara a próximas citas con las urnas, tanto a nivel autonómico como nacional. Serán estas elecciones venideras las que realmente calibren el peso específico que tanto Susana Díaz como Pedro Sánchez tienen con los votantes. La primera ya solo con los de su tierra, Sánchez con los de Andalucía y también del resto del país.

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