Siempre que ha habido primarias a la Secretaría General en el Partido Socialista el candidato refrendado por el aparato ha perdido. Es un hecho histórico que no se puede rebatir de ningún tipo. Siempre que se le ha dado la voz a las bases, éstas se han rebelado contra la dirigencia apostando por quien se presentaba sin apoyo de ningún tipo del aparato. Es muy probable que en el Congreso de Sevilla Carme Chacón hubiese ganado a Alfredo Pérez Rubalcaba de calle si la elección la hubieran determinado los militantes y no a través de delegados.

Con todos los acontecimientos que han ocurrido en el PSOE desde el mes de septiembre, con el enésimo fracaso electoral, con el golpe de mano de una parte de la Ejecutiva para provocar la dimisión del anterior secretario general, con la rebelión de las bases hacia los dirigentes territoriales tras la dimisión de Pedro Sánchez en el Comité Federal del 1 de octubre, con la gestión del partido por una Comisión Gestora, ahora tenemos unas primarias en las que, a priori, ninguno de los tres candidatos es lo que precisa el partido.

En principio todo parece apuntar a una victoria arrolladora de Pedro Sánchez, victoria que no significaría otra cosa que el acta de defunción de un partido centenario porque, por mucho que el político madrileño afirme que él representa a la izquierda que el PSOE se olvidó de representar desde que Felipe González antepuso la defensa del modelo socialdemócrata europeo a la del socialismo más puro, realmente Pedro Sánchez sólo se representa a sí mismo. Si hay que virar a la izquierda porque así él será el máximo beneficiado, el PSOE virará a la izquierda. Si es necesario adoptar modelos neoliberales o del Tea Party porque ese movimiento será positivo para el anterior secretario general, se virará hacia el neoliberalismo, tal y como quedó demostrado con el pacto de legislatura con Ciudadanos, un acuerdo en el que el PSOE renunció a un 72% de su programa electoral. Sánchez se autodefine como «la voz de la militancia». Hay que recordar que fueron los abogados de Sánchez y Luena los que afirmaron que «las primarias no son más que una distracción para la militancia. Su voto no sirve para nada».

Las encuestas publicadas hasta la fecha dan una clara ventaja a Sánchez respecto a los otros dos candidatos. Todo parece llevar hacia una victoria arrolladora del madrileño y que la máxima perjudicada de este proceso de primarias será Susana Díaz. Incluso se llegó a elucubrar que al final no se presentaría como candidata y que mandaría a un subalterno a lidiar ese toro. Sin embargo, algo oculto debe haber para que la presidenta de la Junta de Andalucía haya tomado la decisión de enfrentarse a Sánchez. Todo indica que la militancia votaría a cualquiera que se presentara excepto a Susana Díaz. Se significó tanto en los movimientos del mes de septiembre y quedó tan señalada como la urdidora de la dimisión de Sánchez hizo que gran parte de las bases la tuvieran como la enemiga número uno.

Susana Díaz ha cometido errores, algunos importantes. No asumió su responsabilidad en los dos fracasos electorales de Sánchez y no presionó para que el madrileño dimitiera tras sus «históricos» resultados, por ejemplo. No obstante, ha tomado la decisión de presentarse con todo en contra y ha decidido coger el AVE desde Santa Justa a Atocha con todo en contra y con un elevado riesgo de descarrilar.

La presidenta de la Junta de Andalucía no se ha caracterizado nunca por dar pasos en falso o sin calcular las consecuencias. Ella es la que más tiene que perder en estas primarias. Sánchez es un político que ya está amortizado porque todo el mundo ha podido comprobar de lo que es capaz. Patxi López es un hombre de partido, un político que tiene mucho más que aportar en la segunda línea de las instituciones que en la vanguardia. Susana Díaz, sin embargo, es no sólo presidenta de una Comunidad Autónoma, sino que también es la secretaria general del PSOE-A. Una derrota en las primarias podría significar su funeral político. Pero ella ha decidido coger el tren a Madrid, porque está segura de que va a ganar, y por esa seguridad da el paso que muchos dudaban que no daría tras las demostraciones de fuerza que muestra Sánchez en cada acto en el que participa.

Son muchas las voces que afirman que Susana Díaz está faltando al respeto a los andaluces por presentarse a las primarias sólo dos años después de ganar las elecciones andaluzas. Sin embargo, muchos de los que acusan a Díaz de faltar al respeto son los que esperan que gane porque piensan que es el único modo de que Juan Manuel Moreno Bonilla tenga una mínima oportunidad de llegar a San Telmo.

Si Susana Díaz ha decidido dar el paso de presentarse a las primarias es porque está segura de su victoria. De esto pueden estar seguros.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

5 Comentarios

  1. susana podra llegar a ser secretaria general del Psoe¿Quien lo sabe aun?Porque un partido politico es lo mas parecido a una secta religiosa…..Pero que se olvide de ganar las elecciones andaluzas y generales.
    No la soportan en ningun sitio.

  2. … pasokización en progreso……
    Quien piense que el PSOE con Susana al frente va a recuperar un solo voto está muy equivocado.
    El PSOE ya es una bisagra que muy pocas veces abre a la izquierda.
    4 años apoyando a la indecencia y vereís lo que queda de ese partido.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

17 − 1 =