El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 16 años de cárcel impuesta por la Audiencia Provincial de Sevilla a un hombre, nacido en 1965, por abusar sexualmente y violar de manera reiterada a su hija desde que ésta tenía nueve años de edad en la vivienda familiar ubicada en la localidad sevillana de El Cuervo (Sevilla).

El TS rechaza el recurso de casación interpuesto por el condenado contra la sentencia, de fecha de 13 de marzo de 2017, de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla, que le condenó a dos años y seis meses de prisión por un delito continuado de abusos sexuales, y a 13 años y seis meses de cárcel por un delito continuado de agresión sexual.Asimismo, se le impuso la prohibición de aproximarse a su hija a menos de 200 metros y de comunicarse con ella durante 15 años. Además, la sentencia de la Audiencia Provincial le impuso al padre de la víctima el pago de las costas y una indemnización a su hija de 50.000 euros.

Según el relato de los hechos probados, recogidos en la sentencia del Supremo, en el mes de octubre de 2003, coincidiendo padre e hija en el domicilio familiar de El Cuervo y aprovechando que se encontraban solos en el mismo, el condenado se acostó en el colchón donde estaba la menor, que entonces tenía nueve años, y, “con ánimo lascivo”, comenzó a realizar tocamientos en sus partes íntimas.

Actos similares, según indica el TS en esta sentencia fechada el día 17 de noviembre de 2017, se produjeron de forma “habitual” y aprovechando idéntica situación, hasta que la hija se quedó embarazada en el año 2007.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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