Durante la mañana de ayer, miércoles, tuvo lugar a las nueve de la mañana la reunión de la mesa del Parlamento de Cataluña. Debían decidir sobre las medidas a acordar tras haber recibido, días atrás, el auto del Juez Llarena en el que establecía, de manera provisional, la suspensión de los diputados que se encuentran en prisión preventiva y del Presidente Puigdemont, que se encuentra en el exilio.

El auto de Llarena planteaba el hecho de suspender temporalmente a estos diputados, si bien hacía un giro en su parte final, indicando que sus votos podrían ejercerlos otros diputados del Parlamento durante el tiempo que dure la suspensión. De esta manera, se mantendrían las mayorías en el Parlamento que venían de las elecciones del 21 de diciembre.

Todos sabemos el final de la reunión: las posiciones quedaron “empatadas” y por tanto, el Presidente de la mesa, Torrent, decidió suspender el pleno sine die hasta alcanzar un acuerdo. Durante el día de ayer vimos cómo las acusaciones se lanzaban entre unos y otros, hablando de ruptura de la confianza entre los principales partidos del bloque republicano: ERC y JuntsXCat.

Pero veamos qué sucedió, puesto que existen dos versiones al respecto.

Una vez recibido el auto de Llarena en el Parlamento, se da traslado a los letrados. Y ellos elaboran un informe que establece que se puede suspender a los diputados de manera provisional, entregando sus votos a otros miembros de sus grupos políticos, durante el tiempo que dure esta situación provisional. No obstante, sería la mesa del Parlamento quien tendría la última palabra para determinar cómo desarrollarlo.

Los abogados de los presos políticos, piden cautela puesto que están pendientes de la resolución de su última petición al juez: la liberación de los presos, a tenor de la resolución dictada en Alemania, donde se determina que no existe delito de rebelión, ni sedición, ni altercados o desórdenes públicos. Y en este sentido, plantean que por el momento, lo más prudente sea aceptar esta sustitución hasta ver la resolución sobre la puesta en libertad de sus defendidos.

JuntsXCat plantean una propuesta en este sentido: sustituir a los diputados que se encuentran en prisión, siguiendo las indicaciones de sus abogados, y mantener a Puigdemont, puesto que sobre él ha quedado ya claro en Alemania que no se le puede juzgar por rebelión ni por sedición ni por altercados o desórdenes públicos. Porque plantean importante mantener y respetar lo dictaminado en Alemania, piedra angular de la estrategia a seguir a partir de ahora de cara a la justicia española.

Según fuentes de JuntsXCat, se llegó al acuerdo con ERC (entre Elsa Artadi y Pere Aragonés) para que la votación se hiciera en este sentido. Estos dos dirigentes políticos se hallaban fuera, mientras la mesa estaba reunida, y según la formación de Puigdemont, llegaron a este acuerdo señalado.

ERC niega que se llegase a ningún acuerdo en este sentido. Y plantean que esta opción daría problemas, puesto que lo más probable sería que esta decisión fuera recurrida por otros grupos parlamentarios, muy probablemente presentando un recurso ante el TC, que con toda seguridad anularía este acuerdo de la mesa y supondría, por tanto, anular los votos de los diputados en prisión y de Puigdemont. Ante este riesgo, ERC prefería plantear la sustitución de todos ellos, incluido Puigdemont.

Y en este punto es donde divergen las dos versiones. Puesto que, mientras desde JuntsXCAT aseguran que se llegó al acuerdo puertas afuera, y que precisamente se envió mediante mensaje a los miembros de la mesa, la adopción de este acuerdo; puertas adentro de la reunión Torrent no reconoció en ningún momento que este acuerdo se hubiera producido y fue en este clima en el que se llegó a la votación.

Por lo tanto, la votación en la reunión de la mesa se produce con falta de información, puesto que al parecer, según JuntxCAT, había un acuerdo que dentro de la reunión no se estaba respetando: JuntxsCAT votarían sí a la suspensión de los presos políticos y NO a la de Puigdemont; mientras ERC votaría si a todas las suspensiones.

Torrent comienza la reunión planteando sobre la mesa una propuesta escrita, que no era esta, sino una opción que se había planteado anteriormente, una de tantas. Y en este sentido, le avisan de que las negociaciones estaban yendo por otro camino. Por eso Torrent interrumpe la reunión y marcha a su despacho para continuar después.

Al volver a la reunión, Torrent plantea otro texto nuevo. Nada que ver, de nuevo, con las conversaciones que estaban teniendo lugar entre Artadi y Aragonés.

Y precisamente esta información le llega por mensaje a su teléfono, inmediatamente antes de votar: un mensaje del grupo parlamentario al que pertenece donde se le indica que el texto que le acaban de poner sobre la mesa no es el acuerdo al que se ha llegado en los pasillos.

Así las cosas, cuando llega el momento de exponer el voto, Eusebi Campdepadròs (primer secretario de mesa, miembro de la formación JuntxCAT) explicó detalladamente su posición, que era la que se suponía se había pactado entre su formación y ERC: aceptar la suspensión de los diputados presos, y rechazar la suspensión de Puigdemont. Y pidió que constase en acta su motivación.  Pero le explican que no puede votar por separado, que ha de votar en bloque una decisión que sea aplicable para todos los diputados en cuestión.

Y el siguiente voto del grupo JuntxCAT le corresponde a Josep Costa, que va más allá y vota directamente en contra, al entender que no se estaban respetando los términos del acuerdo.

El resultado de la votación queda en tablas. Se repite y vuelve a salir el mismo resultado, por lo que Torrent decide suspender la sesión plenaria hasta nuevo aviso.

Desde ERC niegan que se hubiera producido en ningún momento pacto alguno. Ni con JuntsxCAT ni con nadie. Sin embargo desde las filas cercanas a Puigdemont sospechan que se hayan podido hacer acuerdos con PSC, puesto que apostaban por esta opción, aunque no lo hicieran manifiestamente público.

Hablando con un analista político catalán, después de haber consultado a todas las fuentes directas posibles, me hacía una interesante conclusión: podrían haberse ahorrado este sainete, esta discusión pública, puesto que a la hora de la verdad, el pleno ha quedado suspenso, lo que implica que no hay desobediencia por la que ir contra la mesa, ni tampoco se ha suspendido a los diputados. Y en este sentido, la situación es la mejor posible: a la espera de las resoluciones judiciales sobre la petición de los presos políticos, y también, a la espera de respuestas ante los recursos planteados por la defensa de Puigdemont. Y que esto da al menos dos meses de calma, tan necesaria.

Me decía que a veces a “los catalanes” les sucede esto: no son conscientes de sus propios logros y enmarañados en disputas casi absurdas no alcanzan a ver sus propios goles, incluso los que meten sin darse cuenta.  Me hacía también una advertencia: “si no se dan cuenta algunos de que suspender a Puigdemont podría significar reconocer de alguna manera la estrategia de la justicia española, que es precisamente a la que hay que dejar en evidencia, no se estará sabiendo comprender la estrategia tan importante que viene precisamente de la mano de Alemania. Que es preciso tener calma, mirada larga y unidad de acción.”

Yo le pregunté si entonces la opción habría sido dejar a Puigdemont al margen: “no tengo duda, Puigdemont, por su estrategia en el exterior, es la tabla de salvación de todos los demás. ¿Acaso no se amparan las defensas de los presos en la resolución alemana para sacarles de prisión? No es ético utilizar unos argumentos para una cosa y no utilizarlos para otras. Pero estos meses les servirán para reflexionar. Sobre todo, para entender que no hay que quedarse mirando al dedo, sino que hay que mirar a la luna”.

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