Este bien podría ser el titulo de una segunda película dirigida por Martin Scorsese o Francis Ford Coppola con un guion basado en una novela de Mario Puzo o de Roberto Saviano. En este caso, yo podría escribir el guion poniendo claramente que «cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia».

Se trata de una segunda entrega donde la realidad es muy superior a la ficción, donde se refleja claramente cómo la presidenta de la Junta Única de Resolución, Elke König, —con Mario Draghi mirando hacia otro lado—toma la decisión de incautar y apropiarse de propiedades legitimas de los accionistas del Popular y decide por el precio módico de 1 Euro, vendérselas al Santander, utilizando los poderes políticos, las altas instancias de la UE, que toman esta decisión sin encomendarse a Dios ni al diablo. ¡Menudo negocio!

Como nota anecdótica, esta señora hizo unas declaraciones a la Agencia Reuters diciendo que, si el Banco Popular no lo compraba nadie, habría que intervenirle. Estas declaraciones fueron muy desafortunadas posteriormente dijo que se arrepentía de haberlo dicho, pero el mal ya estaba hecho.

¿Hubiera dicho y hecho lo mismo si se hubiera tratado de un banco alemán, francés o italiano? No, seguro que no. Le habían contado una sarta de mentiras sobre el Popular: si no tenía liquidez, que estaba en quiebra, vamos, que no, que al día siguiente no podrían abrir porque la entidad no tenía liquidez. No hubo ninguna cola para sacar los depósitos de clientes particulares. Los que sí sacaron el dinero fueron clientes institucionales: Seguridad Social, Comunidades, etc. Sería interesante saber por orden de quién se cancelaron esos depósitos y crearon ese ambiente de inseguridad.

Los artistas principales de esta película, y no por orden de aparición, serian D. Emilio Saracho, antiguo ejecutivo del Banco Santander de Negocios, amigo de la familia Botín y colega del Sr. Luis De Guindos cuando estaba en Lehman Brothers.

Proviene de JP MORGAN como experto en Banca de Inversiones y liquidador de este tipo de actividad, no como experto en Banca Comercial, que es por lo que se debiera haber sido contratado, para poner en buen rumbo el Banco Popular, pero claro, tal vez haya cumplido fielmente el objetivo que pretendían quienes le ofrecieron el puesto.

Desde el momento que llegó, hablaba de vender el Banco o, tal vez, cosa muy improbable, hacer una ampliación de capital que, lógicamente, los accionistas del Banco Popular se lo pensarían antes de ir a ella.

En febrero toma las riendas del Banco, cambia los consejeros que no le son afines y empieza el acoso y derribo de las acciones, utilizando algunos su información privilegiada para hacer operaciones. Esto se ve en el hecho de que en los meses de abril y mayo oscilaciones grandísimas y gravísimas de las acciones del Popular. A todo esto, la CNMV ni mu. Está claro que este actor invitado de piedra no cumple con su deber de controlar y regular estos movimientos a corto que tanto daño han hecho a las acciones. La prueba más evidente de esta dejación de funciones se ha dado a la siguiente semana de la intervención del Popular con Liberbank al prohibir por un mes las operaciones a corto, lo que ha llevado a los “buitres” a deshacer las operaciones subiendo el mismo día de la suspensión un 53% las Acciones. ¿Por qué con Liberbank sí que actuó la CNMV? ¿Es más importante el Liberbank que la sexta entidad española, buque insignia de la Banca durante muchos años? Habrá que pedir responsabilidades por esta dejación de funciones, las más importantes que debe cumplir un organismo supervisor.

Otro actor invitado de piedra ha sido el Banco de España. Con el magnífico servicio de Inspección que tiene, no ha dicho nada en estos tiempos, siendo Luis de Guindos el único que decía de la solvencia que disfrutaba el Banco Popular haciendo declaraciones a principios de mayo. El ministro es un actor muy importante en el desarrollo de estas “acciones”, secundado por su compañero y ministro Méndez de Vigo quien, el mismo 2 de junio, comentaba que el Banco Popular estaba bien. Ummm, vaya, vaya…

Le preguntaría a Luis de Guindos si cuando fue invitado hace unas semanas a la reunión del Club Bilderberg por la presidenta del Banco Santander: ¿cuál fue el motivo real de su presencia? ¿Podría ser la adquisición del Banco Popular? No sé, no sé, aunque teniendo en cuenta la obsesión generacional que existía hacia ese Banco, bien podría ser.

Otros actores invitados, Antonio del Valle, Reyes Calderón fueron muy importantes en según qué momento. Por ejemplo, cuando hubo que destronar a D. Angel Ron y su equipo porque no podían estar ahí para presenciar las múltiples tropelías que pensaban hacer con las acciones. Por cierto, D. Emilio Saracho y su equipo no adquirieron ni una acción. Un dato para tomar nota

Sería interesante que el lector supiera sobre los activos tóxicos que tiene el Popular. A veces, estos activos improductivos, en un momento dado, pueden ser generadores de pingües beneficios ya que, al estar provisionados total o parcialmente, todo lo que se obtiene por su venta son beneficios directos a la cuenta de pérdidas y ganancias, sin impuestos, por lo cual es un lucro cesante, pero está ahí. Parece ser que se han provisionado últimamente hasta créditos vivos, dados al promotor y subrogados por los compradores, lo cual sería interesante analizar, sobre todo en estos últimos meses. Se está pidiendo a gritos una auditoría desde diciembre pasado con intervención directa de un representante nombrado por los accionistas perjudicados.

Una nota curiosa podría ser el fichaje por parte del Santander de D. Eduardo Pomares, a quien llamaban en el Popular «Monseñor» por ser el director de las cuentas que la Iglesia tenía en el Banco Popular.

Por ultimo y como desenlace, lo cierto y verdad es que, gracias a una decisión en Europa, manipulada desde España, les han quitado el valor de sus acciones a 307.000 personas, la mayoría jubilados y pensionistas que tenían esos ahorros en un Banco Español sólido, solvente y pasando todos los test de Europa. Estos pequeños accionistas se están viendo totalmente impotentes ante estas decisiones, que no entiende nadie y que sirven solo y exclusivamente para enriquecer a otro banco viéndose cumplida la obsesión de sus mayores.

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