La estuve buscando por todas partes, todos los cajones, armarios, bolsillos de abrigos, rincones, anaqueles de las librerías, cajas… No la encontré. Cuando Diana se fue de casa también se llevó -probablemente oculta entre sus pantys y sus braguitas blancas- mi sonrisa. Se llevó mi sonrisa. Fui al cuarto de baño, y con la cuchilla de afeitar me dibujé en la cara una nueva. Una sonrisa roja y bien larga, que ninguna mujer podría robarme ya jamás. Ni llevársela, sin querer, mezclada entre sus pantys y blancas bragas.

 

(El relato que aparece más arriba es la pieza o capítulo número 254 del artefacto literario creado por Javier Puebla al escribir un relato literario, al día durante todos y cada uno de los trescientos sesenta y cinco que conforman un año, y además tener la osadía de calificar el resultado final como “una suerte de novela”. El libro, conocido por EL AÑO DEL CAZADOR, sólo puede conseguirse pidiéndoselo directamente al autor, previo acuerdo económico pues carece de precio concreto y definido). (Quizá sea interesante añadir que este relato fue escrito, por primera vez, antes de que Cristopher Nolan utilizase una metáfora similar para explicar la sonrisa del Joker).

(Mecanografía: Ángel Arteaga) (Bajo texto: Walter Flores)

 

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