En días como estos, recuerdo unas palabras de mi padre de hace unos años. Fue el 14 de marzo de 2004. Aquel día, los socialistas ganamos las Elecciones Generales y José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en Presidente del Gobierno. En ese momento, la primera llamada que hizo (no estaba conmigo por motivos de trabajo) fue a mí. Recuerdo que días después, le oí decir que si por alguien se alegraba de esa victoria era por mí: “Lo vive mucho”, dice siempre.

Sí, lo vivo con pasión. Muchísima pasión y de un tiempo a esta parte aún más. Y esa pasión se fue acrecentando desde que conocí a Pedro Sánchez.

Siempre confié en él. Nunca olvidaré nuestros inicios en Twitter y en Facebook (por si alguien no lo sabe, el ahora Presidente por aquellos entonces tenía perfil y no página). Hablábamos de compañero a compañero. De amigo a amigo, como hago con muchos.

Con el tiempo, fui descubriendo a un hombre cercano pero distinto a lo que he conocido en mis casi diecisiete años de militancia y unos veinte como simpatizante del PSOE.

Y no crea nadie que en las redes tenía demasiados seguidores cuando ambos nos conocimos. No. Ni mucho menos. Él era uno más. Un político, sí pero uno más en estos lugares tan grandes, con tanta información y un medio de comunicación donde, por desgracia en muchas ocasiones, te encuentras a personas irrespetuosas pero que son ampliamente superadas por las personas nobles. Pedro es una de ellas.

Recuerdo como si fuera ayer cuando tras la renuncia de Alfredo Pérez Rubalcaba, salió en Informativos Telecinco su imagen y su nombre y mis padres, me preguntaron : “Hijo, ¿quién es ese tal Pedro? ¿Tú lo conoces?” y mi respuesta fue: “Si él se presenta a las Primarias, lo votaré. ¡Es magnífico! Lo conozco y sin duda, es el adecuado”.

Me embarqué sin pensarlo en la aventura de Pedro y fui a varios actos de la candidatura. Recuerdo la presentación de nuestra candidatura en la provincia de Granada, las reuniones en Toledo, recogida de avales…así, hasta su primera victoria.

Hemos sufrido mucho hasta verlo llegar al lugar que merece. Faltas de respeto, desencuentros fuertes con propios y extraños, dos elecciones, un fatídico uno de octubre…

Recuerdo las dos elecciones: dos derrotas pero sin descartar que pudiéramos gobernar. Pedro casi lo consigue pero circunstancias de todo tipo, frenaron la posibilidad de que fuera Presidente, como fue aquella investidura fallida. Nuevas elecciones y el uno de octubre.

Aquel día, de nuevo una conversación con mi padre donde le manifesté que era uno de los días más tristes de mi vida (dormí fatal aquella noche). Recuerdo que le dije que había que aguantar porque estaba convencido de que Pedro no estaba acabado, que era un superviviente político y así fue.

Dejó días después su escaño para no abstenerse para dar el Gobierno a Mariano Rajoy (seguro que muchos o casi nadie habría hecho eso) y así, cumplió con su palabra con los electores. Cogió de nuevo su coche y se recorrió España como ya lo hiciera en los tiempos de las anteriores Primarias donde empezaría en Don Benito (Badajoz)- curiosamente Extremadura, tierra que me une al amor de mi vida-.

Esta vez, empezó en Xirivella de la mano de Michel Montaner, el por entonces alcalde de esa ciudad, y José Luis Ábalos, Zaida, Mari Luz…(yo lo vi en Facebook).

Después, llegó Dos Hermanas y hasta allí nos fuimos unos cuantos “locos” que seguíamos confiando en el madrileño. Recuerdo las dificultades que vivimos. Nadie daba oportunidades a Pedro. Nos cerraban los caminos pero no hay nada más fuerte que la unión de la gente y la gente de Pedro era y es la militancia. Lo sigue siendo porque confiamos en su proyecto.

Llegaron más actos como aquel de Granada que tuve la suerte de poder asistir y estar en primera fila junto a Pedro.

Y en las Primarias, de nuevo ganamos teniendo a aparato, barones, vieja guardia y medios de comunicación en contra pero si lo conseguimos fue porque nuestra persistencia y fe en Pedro Sánchez supera cualquier cosa incluso escapando de la razón.

De nuevo estaba en escena. Pedro Sánchez parece otro. Ha cambiado y mucho. Lo veo más maduro. Más hecho, más político, más estadista y más hombre de Estado. Por eso, los medios van a por él. Lo que no saben es que como jugador del baloncesto que fue, en Política todo es posible hasta que “suena la bocina” y la bocina, mal que les pese a muchos, no ha sonado tanto que ahora, es cuando empieza el partido de Pedro: el partido por el bien de todos los españoles.

Ánimo y adelante, amigo Presidente.

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