Somos la izquierda y antes éramos unicornios de colores

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Con tanto amor al mantra y a la búsqueda de la frase perfecta, la verdad es que una se pierde. Ya se sabe que en los últimos tiempos vale más un bonito continente que un buen contenido.

En política el envase puede interesar,  pero suele ser más interesar bucear en el contenido.

En fin, que en este maremágnum  el PSOE volvió a resurgir cual venus de Botticelli el pasado domingo después de unos meses cabalgando sobre océanos tormentosos.

De las primarias ya se ha dicho todo y se ha escrito todo. Ahora toca aquello de “¿ahora qué?”. Así de un primer vistazo sorprende como señalaba el domingo un interesante editorial de El País, esto de “somos la izquierda”.

Llama la atención la necesidad de reivindicar el término, el colocar la “etiqueta” como una gran novedad; pero también el limbo ideológico en el que deja más de 130 años de historia y las políticas llevadas a cabo por los Presidentes González y Zapatero.

Vamos que la pregunta es sencilla: si ahora SOMOS LA IZQUIERDA, antes ¿qué éramos? ¿Unicornios de colores?

Cuando se universalizó la sanidad, cuando se convirtió la igualdad en piedra angular de la política del gobierno, ¿Qué se estaba haciendo? Lo que hacen los gobiernos de Susana Diaz, Ximo Puig, Javier Fernández, etc ¿Qué es? ¿Izquierda, derecha, la nada?

Entiendo que en el camino que inició el domingo el nuevo Secretario General y su ejecutiva, encontrarán algún momento para explicar a los atónitos votantes cual es la diferencia entre antes y ahora, qué éramos y qué vamos a ser.

Siguiendo con el vistazo rápido hay enormes aciertos como la incorporación de Paco Polo a la ejecutiva. No se me puede ocurrir alguien mejor para dirigir el área de emprendimiento. Quien conoce a Paco sabe que sobran motivos para encargarle una tarea fundamental, si el PSOE quiere volver a pintar algo.

También hay errores y uno de los más destacables me parece blindarse hasta el grado de no formar un equipo si no una auténtica guardia pretoriana. El Partido Socialista está repleto de talento. Talento que una vez se posiciona en un lado, en el contrario o que se divide entre las diferentes candidaturas., pero sin el que es difícil construir un proyecto medianamente potente. Es un clásico que terminada la batalla toca unir y apaciguar las aguas. Que todos vuelven a ser importantes, que todos vuelven a ser compañeros. Que todos y todas cuentan. La experiencia es un grado y hay que contar con los y las mejores con independencia de donde hayan estado.

Hasta si nos ponemos estrategas, es de primero de Maquiavelo no humillar al rival más allá de lo necesario. Ya se sabe que construir un liderazgo basado sólo en la fuerza es un error mayúsculo y ejemplos bastante gráficos tenemos, como para haber aprendido del pasado reciente.

Dos errores más se cometieron en el 39 Congreso, a mi modo de ver. Por un lado en cuanto a la paridad de la ejecutiva. Después de una campaña en la que se enarboló, una vez más, la bandera de la igualdad, no habría estado de más volver a dar ejemplo y que la nueva ejecutiva estuviera formada por un 50% de hombres y un 50% mujeres. Cumplir, por la mínima el 40 % , me parece un paso atrás.

El otro error es no haber incorporado un ejecutivo o ejecutiva que represente a los militantes de base. Al fin y al cabo a este proceso le han llamado “la revolución de las bases” y a la hora de la verdad parece que vuelven a “servir “ para lo de siempre, llenar mítines y pegar carteles. Hasta en Roma se estableció la figura del Tribuno de la Plebe para dar respuesta al hartazgo generalizado de estar gobernados siempre por los mismos patricios. Este habría sido, sin duda, un buen momento para nombrar a nuestro propio tribuno. Los y las militantes de base tienen que dejar de ser ejercito para poder ser alguna vez capitanes. A no ser que esto se trate de regalarles los oídos cuando conviene, pero a la hora de la verdad no confiamos en su capacidad y pueden más los galones.

En fin, que empezamos un nuevo camino que todos las y los socialistas, los que llevan una eternidad pensando que eran izquierda y los que lo acaban de descubrir que lo son, esperamos acabe en la Moncloa. Pedro Sánchez ha tenido las manos libres para elegir a su equipo y su proyecto, como no podía ser  de otra manera. Los aciertos serán suyos, pero también lo serán los errores. 

Como decía mi queridísima Carmen Chacón hay que hacer lo que se dice y si se dice izquierda se hace izquierda. Hasta ahora se ha dicho, toca lo más difícil: hacer.

Toda la suerte y todos los aciertos del mundo.

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2 Comentarios

  1. mire Estefania,lo que Susana hace en Andalucia no es izquierda,que no,por mucho que quiera ir disfrazada de esa opcion politica(y social),como tampoco fueron izquierda ni Griñan,ni Chaves,mas bien los tres son solo capataces del capital y su mision era y es la de cambiar lo justo para que nada cambie.

  2. Después de ocho meses comandado por un grupo de usurpadores sin ética ni ideología, era necesario recordar a la gente que el PSOE es un partido de izquierdas.

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