La lucha de los pueblos por su libertad es lo que le da sentido a la historia de la humanidad desde México condenamos como pueblo la brutal represión de Madrid sobre Cataluña además de nuestra solidaridad denunciamos esa violencia que nos es bien conocida, la hemos resentido y mucha sangre corrió por su convicción centralista y devota, en nombre de Dios y de la corona, de Dios y de la unidad nacional y ahora mismo lo hace en nombre de Dios y la estabilidad.

Ese fascismo en México lo practican los hijos del fraude que se hicieron del poder en contra de la voluntad del pueblo, es la derecha mexicana amiga de Rajoy que tienen en común el conservadurismo católico promovido desde el PAN desde su alianza con Salinas de Gortari logró recuperar la influencia de la iglesia en la educación y mercado para hombres de negocios de la España franquista.

Su naturaleza es golpista, así como Rajoy es legatario de Francisco Franco acá Enrique Peña es legatario de Porfirio Díaz dispuesto al uso de la violencia en caso de encontrar resistencia a sus intereses, en Pleno siglo XXI la padecemos en México masacres como la de Ayotzinapa por la privatización de la educación o en Atenco por el aeropuerto de Texcoco, negocios que son la causa de la más obscena represión y eso que ni los estudiantes normalistas ni lo pobladores del Estado de México estaban planteando su independencia de México.

Por eso el gobierno de México en lugar de condenar la represión de Mariano Rajoy, lamentó los hechos de violencia e hizo votos por una España unida, incluso Felipe Calderón el expresidente panista culpó al gobierno catalán al calificarlo de provocador, nada podíamos esperar del hoy empleado de Avangrid filial de la española Iberdrola, de hecho, siendo presidente para impulsar la privatización de la electricidad extinguió Luz y Fuerza del Centro a punta de macana echando a más de 40 mil trabajadores electricistas a la calle.

Por eso tenemos la natural repulsión cómo pueblo a su violencia porque tiene mucho que ver con la que sufrimos en México de hecho esa derecha es la oligarquía que quiere legitimar la militarización a partir de la supuesta lucha contra el narcotráfico, en la vía de los hechos decretó un estado de excepción en 2006 que va para las 300 mil ejecuciones en las menos de dos décadas que lleva este siglo.

Esa es la oligarquía corrupta que odia la posibilidad de un gobierno con ascendencia democrática, la idea de que la política esté al servicio del pueblo le aterra al grado de promover intensas campañas contra López Obrador con la acusación de populista y chavista, es su pesadilla por propuestas como la cancelación del aeropuerto de Texcoco para la reconstrucción del país después de los sismos.

Su aliada la derecha española ha venido a México en voz de Francisco González presidente de Bancomer a decirnos que tengamos sentido de realidad que elijamos a un mandatario que no sea populista, semejante intervención auspiciada por una derecha mexicana acostumbrada a vivir de la concesión a la inversión extranjera y entre sus fuentes de financiamiento electoral está la misma que financia al Partido Popular a través de OHL la empresa que a través de su director en México Sergio Hidalgo Monroy trató de desmentir el pago de sobornos respondiendo a López Obrador que la empresa española sólo tiene el 5 % de la concesiones del país.

Por eso desde México repudiamos a esa misma derecha porque sus métodos y sus intereses los conocemos de cerca y la hemos resistido, es la misma que históricamente se ha negado a reconocer el derecho de los pueblos a gobernarse, en nombre de la nación mexicana, los indígenas llevan cinco siglos resistiendo el modelo de dominación capitalista y es la fecha en la que se les niega el dominio sobre sus tierras y recursos reteniéndolos un Estado esencialmente corrupto en nombre de la nación única.

Más que solidaridad reconocemos la dignidad del pueblo catalán porque han conquistado su libertad o ¿qué boletas ocupan contarse cuando salieron a la calle por miles? como sea que se formalice, el 1 de octubre queda grabado en la historia como el día en que derrotaron la prepotencia univoca y centralista del Estado español.

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Académico; maestro en derecho por la UNAM; defensor de derechos humanos. Actualmente, activista del Movimiento de Regeneración Nacional. Hombre de izquierda con una militancia en el PRD, por el que fue diputado a la VI legislatura, electo por el distrito XXX de Coyoacán. Padre de dos hijos: Sahara de 6 años y Fidel de 2 años, casado con Sara Zuñiga.

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