Cuando hablamos de los componentes de la estrategia electoral, también hablamos del candidato político, de ese líder que abandera un proyecto político; es este uno de los componentes más importantes de cualquier campaña política o electoral. Las organizaciones usan diferentes métodos a la hora de designar a estas figuras de los partidos; en muchas ocasiones, se han ido postulando en el tiempo dentro o fuera de la organización.

Los líderes políticos nacen con algo que les caracteriza y es común a todos: la iniciativa. El campo de la psicología, como ciencia aplicada a la política, lleva años analizando la forma de actuar, de pensar y de cómo han alcanzado sus éxitos los grandes dirigentes. Cada partido tiene sus propios mecanismos, si bien es cierto que, en elecciones municipales, o dependiendo de las diferentes regiones o lugares, pueden variar en función de las normas del partido; también podemos encontrar diferencias en el contexto comarcal, regional, nacional e internacional.

No siempre un buen candidato es un gran líder o viceversa, un buen candidato es aquel que es capaz de sacar y poner en valor sus virtudes, minimizar sus defectos, aquella persona que llega y tiene empatía con el vecino, que sabe delegar en sus compañeros de equipo tareas. Si nos ceñimos al ámbito municipal o regional, vemos como muchos de los candidatos a la hora de presentar su candidatura invierten cada vez más en su formación, en la contratación de asesores políticos, asesores de imagen, cursos de oratoria, etc.

 

LOS EQUIPOS DE TRABAJO EN CAMPAÑAS POLÍTICAS

Es por lo que la confección de equipos de trabajo para una campaña electoral se rodea de los miembros del propio partido y cada vez más de profesionales de otras ramas que puedan ayudar a mejorar la imagen del candidato y, por ende, a tener mayores probabilidades de éxito en unas elecciones municipales, regionales o nacionales.

Con lo visto hasta ahora, el asesor político debe de ir de la mano del candidato, guiándole durante toda la campaña, intentar conseguir el máximo partido a las cualidades que puedan ser relevantes y, además, potenciar aquellos apartados del candidato que sean mejores en comparación con sus competidores. De ahí que sea importantísimo conocer y saber cómo es visto el candidato por la ciudadanía, si es conocido o no, si está presente en el día a día del vecino, en su negocio, en aquellos apartados que puedan mejorar la calidad de vida del electorado, etc.

Una persona conocida tiene muchas más posibilidades de ser elegida que aquella que no ha sido visible durante las campañas y el tiempo anterior a las mismas. Un candidato tiene que estar presente siempre, ya no basta con hacer el esfuerzo de aparecer pocos días antes de la fecha de elecciones; un candidato tiene que formar parte de la comunidad cada día, allí donde estén los votantes, en la calle o en internet.

Por último, el líder político tiene que rodearse de un equipo de su máxima confianza: director de campaña, director de comunicación política, miembros directivos del partido local o de contexto más amplio, expertos en comunicación y marketing político municipal, coordinadores de diferentes equipos y de aquellas personas que puedan aportar trabajo, constancia y, sobre todo, garantía de éxito electoral.

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