Serena Williams tiene razón

El juez sancionó a la tenista norteamericana durante la final del US Open con tres amonestaciones que, en su lugar, no hubiera recibido un jugador masculino

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La merecida victoria de Naomi Osaka en el US Open de tenis está fuera de toda duda y también que las formas de Serena Williams no fueron adecuadas para mostrar su disconformidad con el juez de silla.

Pero, en el fondo del poco edificante espectáculo que protagonizó la final del torneo más importante de Estados Unidos, la campeona norteamericana puso de manifiesto que en el tenis todavía hay discriminación según se trate de hombres o mujeres.

Williams recibió su primera amonestación porque el juez de silla interpretó que había recibido indicaciones de su entrenador, desde la grada. El segundo warning le llegó cuando rompió su raqueta contra el suelo tras haber perdido el servicio en el segundo set –ponía un 4-3 en su contra– y conllevó una sanción que le suponía empezar el siguiente juego con un 15-0 en contra. Esto desató la ira de la jugadora, que protestó de forma airada al juez de silla, Carlos Ramos, y llegó a llamarle “ladrón” además de exigirle que pidiera disculpas. Lejos de rectificar, el juez portugués sancionó a Serena con un juego y el marcador pasó a reflejar un 5-3 que pesaba demasiado a la estrella norteamericana, que ya había perdido el primer set.

Naomi Osaka ratificó su excelente torneo e hizo historia al convertirse en la primera asiática en ganar el US Open –y su primer Grand Slam–, mientras Williams continuaba sus protestas con los responsables del torneo, al que incluso negó el saludo.

Serena Williams perdió los papeles, pero puso de manifiesto que en el tenis hay muchas diferencias y varas de medir según se trate de hombres o mujeres. Claramente esto no habría sucedido en una final masculina. Seguro que ningún jugador habría perdido un solo punto, a pesar de que –como sucede frecuentemente en los torneos de la ATP– en el fragor del partido hubiera han roto raquetas, protestado decisiones de los jueces y recibido indicaciones de sus entrenadores.

Tenemos un ejemplo reciente en este mismo US Open con la amonestación a la tenista francesa Alizé Cornet, por quitarse la camiseta para darle la vuelta porque se la había puesto del revés. La tenista dejó al descubierto, por unos segundos, un sujetador deportivo negro…

Rafa Nadal, Novak Djokovic, Roger Federer… la lista de jugadores masculinos que se cambian de camiseta en la pista es interminable y ninguno de ellos recibe sanción.

La propia Serena Williams no fue cabeza de serie en el último Roland Garros por perder puestos en el ranking al haber estado fuera de las pistas por su embarazo y posterior parto. Por cierto, un embarazo complicado que le llevó a vestir una equipación especial en París que le prohibieron volver a utilizar.

El tenis, en particular, y el deporte en general tienen que hacer una amplia revisión de sus normas, usos y costumbres para acabar con la discriminación de la mujer. Por supuesto, las formas correctas son exigibles para ambos géneros.

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Periodista con 27 años de profesión a sus espaldas, ha trabajado en medios de Comunicación de Extremadura y Castilla y León, además de colaborar con prensa económica como el Cinco Días y de poner en marcha su propia agencia de Comunicación Comunica2, que se ha caracterizado por la organización de eventos nacionales e internacionales y gabinetes de Comunicación para empresas públicas y privadas. También ha dirigido campañas de Comunicación Política y asesorado a personajes públicos. Según su criterio, los principios básicos del Periodismo, sólo pueden tener como base la libertad de expresión. Algo que empresas e instituciones políticas se han ocupado de manejar en favor de sus intereses.

1 Comentario

  1. El feminismo es necesario, pero esta noticia es un sinsentido. Proclamar que esa sanción a Serena no hubiese ocurrido en un partido masculino es una soberana estupidez. A Djokovic no paraban de caerle sanciones porque prácticamente cada partido rompía una raqueta. Comparar esta situación con la del cambio de camiseta, es francamente despreciar el deporte y el feminismo. Pues claro que amonestar a una jugadora por cambiarse de camiseta es retrógrado y sexista, pero gritar al juez de silla y llamarle ladrón, hubiese supuesto una amonestación a CUALQUIER jugador/a. Pretender que esas dos situaciones son iguales es absurdo, y da argumentos a los antifeministas, cuando acusan de que se le buscan las vueltas a cualquier cosa para volverla en favor de las mujeres.

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