El pacto entre el PSOE y Podemos en Castilla la Mancha es un ‘beta’ de la relación nacional entre ambas formaciones de izquierdas. El secretario de Organización, Pablo Echenique, asistió a la ceremonia y ‘bendijo’ el ‘matrimonio’. Además, reclamó que el PSOE lanzará una moción de censura “cuanto antes”.

‘Cuanto antes’ significa antes del Congreso del PSOE y antes del polémico 1 de octubre. Porque los secesionistas ya trabajan con el escenario de alianza con PSOE-Podemos en caso de cierre de puertas por parte del gobierno.

El PSOE, de momento, muestra su rostro más sensato. Rechaza las prisas porque no quiere hipotecas con los secesionistas y porque además, esas hipotecas harían saltar por los aires a un PSOE que de momento va bien en las encuestas, pero cuya unidad sigue cogida con alfileres.

Los de Podemos tienen menos problemas en echarse en brazos de los secesionistas, pero tampoco pueden colocar todo su caudal político ahí a riesgo de secesión interna. De hecho, la rebelión interna parece instalada en Cataluña. Quizás por eso Pablo Iglesias permanece silente. El ‘macho alfa’ no se ha pronunciado a la espera de que las fichas se muevan.

Por lo demás, el acuerdo castellano-manchego supone un indicador adelantado de que cabría esperarse a nivel nacional. Los críticos de la casta alcanzan un acuerdo presupuestario por lo que los funcionarios que accedan a cargos de confianza consoliden su sueldo cuando regresen a sus funciones públicas. ¿No es esto el paradigma de la ‘casta’? Quítate tú para ponerme yo…

La ‘virginidad’ de Podemos es cada vez menos. Sus experiencias de gobierno no son especialmente motivadoras. Quizás por eso no termina de despegar en las encuestas. Y quizás por eso parecen haber renunciado ya al ‘sorpasso’.

Ahora la pelota está en el tejado del PSOE. Está por ver si son un partido con vocación nacional, sentido de Estado y responsabilidad o como siempre…


 

El anzuelo del pescador

Tensión nacionalista. CUP y PDeCAT elevan la tensión según se acerca el 1 de octubre. No es sólo el odio mostrado por las CUP hacia Artur Mas. Es -sobre todo- la estrategia de tensión a seguir. ¿Rompemos la cuerda?, ¿asumimos las consecuencias?, ¿quién las paga?

La Guardia Civil. El gobierno se plantea tomar el control de El Prat a través de la Guardia Civil. La izquierda nacionalista aplaude. Curioso que quienes pidieron la salida de la Guardia Civil aplaudan ahora su regreso. Coherencia nacionalista.

Venezuela. Maduro reclama una cumbre latinoamericana ‘para su mayor gloria’. Quiere que sea la CELAC y no la OEA quien ‘bendiga’ su Asamblea Constituyente. Mendiga apoyos internacionales. Tan desesperado que reclama la recuperación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

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