La libertad es uno de los grandes deseos humanos, que también gozan los animales, pero vemos que la hay de dos tipos, la interior y la exterior. Ésta última es la libertad de movimientos, de elección, de acción, es la que más típicamente se llama de esta manera.

Pero la interior es más profunda y realmente es la que más merece ese término, ya que vivimos interiormente, y la relación con lo externo siempre está sujeta a una interpretación de nuestra mente, de manera que sentimos algo como agradable o desagradable en función de nuestros criterios (menos cuando te trata de sensaciones físicas de un tipo o de otro, pero aún estas pueden estar condicionadas por el tedio, el hastío, u otras emociones reactivas).

La libertad supone un pensamiento abierto y sin condicionamientos sobreimpuestos. Consiste en no dejarse llevar por las modas o por lo “políticamente correcto”, sino tener un propio credo y opinión sobre todo, aunque se respeten las otras perspectivas.

Significa que hay un control y una relativización, ya que eliminarlos es imposible, sobre el deseo y el temor, sobre el apego a lo que uno considera “mío” (pero que en realidad solo se tiene alquilado, o que se esta tan enganchado a eso, que se ha convertido en un condicionante poderoso, y por tanto en parte le controla y posee).

Libertad es no estar sometido a la limitación de considerarse un cuerpo-mente, perecedero y que está atado a los hábitos, bueno o malos, sino tener el corazón puesto en aquello que somos realmente, que transciende el tiempo, el espacio y en general todas las dimensiones.

Es vivir en el amor, sin esperar nada a cambio, porque el amor se nutre de sí mismo. Es experimentar y cuidar la paz como el mayor patrimonio y defenderla tendiendo puentes si es posible, y si no, refugiarse en ella y experimentando lo que decía William Blake:

Para ver el mundo en un grano de arena
y el cielo en una flor silvestre
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.

Esa libertad en la que el pasado y el futuro están ausentes, en la que solo existe presente pero no noción de él, aunque si consciencia, es la que lleva a que alguien que pueda estar encerrado sea libre.

Muchos buscan sentirse libres en el movimiento físico, pero ese solo lleva a desplazar lo que ya tenemos, lo bueno y lo malo a otro lugar, aunque la experiencia sea enriquecedora, y momentáneamente por el atractivo de lo nuevo, la mente se despeje y a veces se ilusione y disfrute ligeramente, e incluso aprenda.

Para ser libre se tiene que amar la libertad y tener cuidado con las creencias, porque unas nos liberan y otras nos limitan, y sobre todo saber fluir con uno mismo y con la vida, lo que no significa hacer lo que viene en gana, sino lo que consideramos nuestro deber de la mejor manera posible, sabiendo que hemos colaborado a pintar una esquina del mundo.

La libertad interior nada ni nadie nos la puede quitar, ni aunque nos arrebaten las cosas más preciadas o la vida misma, ya que somos esa misma libertad, es una parte esencial de nuestra naturaleza, es una cualidad de Ser.

Sentirse libre es en realidad ser dueño de uno mismo, poseerse por entero, reconocer que se es “el amo de su destino y el capitán de su alma”, como escribía Nelson Mandela.

¿Y cómo sentirse libre? Un principio puede ser reconociendo lo que nos ata y desatarnos, eso requiere una mirada profunda, porque unos lazos están dentro de otros, y valor.

Pero tampoco podemos vivir sin vínculos, luego se trata de vivirlos de otra manera, sin expectativa egoísta, con comprensión, con capacidad de aceptar las incertidumbres confiando en que todo lo que pasa es para bien, que la vida es un camino a través de una escalera de caracol en la que damos numerosas vueltas a lo mismo, pero visto desde otra perspectiva.

Ser libre es también saber perdonarse y perdonar. El diablo (visto como la parte egoica de la mente) aparece en muchos dibujos alegóricos como el que ata, y esto es un símbolo de que lo hace a través de la sensualidad, que no se puede convertir en una adicción, o por lo menos se ha de tener fuerza para desengancharse. También amarra mediante la vanidad, ya que cuando nos creemos superiores estamos enganchados a esa imagen que hemos creado de nosotros mismos, que es solo un juego de sombras, que desaparece con la luz.

La libertad es nuestro origen y nuestro destino, el alfa y el omega, una vivencia que escapa a lo que normalmente podemos experimentar, y que constituye la total autosuficiencia con las alas del amor y el conocimiento, teniendo como hogar la alegría.

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Presidente de la ONG Paz en Acción, Director de Radionuevaera.es Coproductor del Programa Tiempo de Cambio en Madrid.
Coach, empresario, escritor y conferenciante.
Tiene un profundo interés por todas las ciencias humanísticas, dedicándose al estudio de la Psicológia, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. También se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Su interés por comprender al ser Humano y su destino.
Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como:
-CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS)
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-REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE
-PROGRAMA ELIMINE SU ESTRÉS Y PROGRAMA DE VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ
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