“Soy maricón, feminista, rojo, ateo, anticapitalista y republicano”. Con esta demoledora carta de presentación comenzó su intervención Shangay en una ponencia sobre la Represión que organicé en 2014 en la fiesta del PCPV en Buñol.

Allí tuve el placer de conocer a Shangay. Llevaba años leyendo sus publicaciones, desde que entré en la Universidad y todas las mañanas me compraba el diario Público. Sus palabras me acompañaban durante el día y me recordaban la represión que nos rodea, y que era y es posible plantarles cara a las inmunidades del poder.

Probablemente no sea justo afirmar que su trabajo como activista se centraba en una o varias luchas, puesto que todo su bagaje se extiende a muchísimos ámbitos, y el LGTBIQ –unido necesariamente al movimiento feminista– fuera por la que más destacara.

En aquella intervención en Buñol nos contó lo que tanto nos trataban de ocultar, y lo que los medios buscaban distorsionar a toda costa: el juicio de Alfon. Shangay empezó relatando su detención en la Huelga General. Una detención que se produjo sin todas las garantías que la ley afirma que tenemos, hecho que sin embargo fue ocultado. Continuó con su tratamiento en el pabellón de preventivos, que él mismo definió como “pura tortura” y donde le impedían mantener cualquier tipo de comunicación. El juicio fue un largo suma y sigue de irregularidades que lograrían escandalizar hasta al más escéptico. Pero Shangay lo relató con claridad y confianza, afirmando el absoluto acto represivo que esto significaba, una campaña del miedo orquestada por un Estado Policial descontrolado, con consecuencias judiciales desproporcionadas. Eso es el caso de Alfon.

Shangay defendió siempre la unidad de las luchas y, muy especialmente como lucha trasversal, la lucha feminista. “Hay que unir luchas, porque los logros individuales no son más que un ‘caramelito’ para el capitalismo para evitar una verdadera organización de luchas”. Quisiera leer cómo hubieran sido hoy sus aplastantes artículos por el juicio de “La Manada”, ahora mismo de candente actualidad.

Sobre su vida y carrera, con más de 25 años de activismo, de artivismo, mil cosas podría decir. Él mismo reconocía que su época de mayor difusión fue cuando como Drag Queen dio el salto a la televisión, que utilizó para visibilizar la homosexualidad, sacarla del silencio y el ostracismo, denunciar la terrible homofobia y transfobia. La televisión supuso, en sus propias palabras, “un paso monumental para la desestigmatización, para la visibilidad y para la consolidación de esa naciente identidad no medicalizada…nuestra presentación, rompiendo los tabúes que siglos de oprobio e invisibilidad habían impuesto” (Shangay Lily, Adiós Chueca).

El objetivo de Shangay siempre era retar prejuicios y visibilizar “la diferencia, las peculiaridades, y rarezas y hacer que la sociedad respete esas divergencias como expresiones lógicas de la sana diversidad” (Adiós Chueca). Como él mismo decía: “Me vestía y maquillaba no por divertir y entretener sino por hacer una reivindicación política…” un activismo centrado en un cuestionamiento político, feminista, de los géneros reivindicando siempre la diferencia, la diversidad.

No quisiera olvidar uno de los pilares fundamentales de este activista, artivista: la cultura. Pero entendida como un modo de educar y poder seguir adelante como otro modo de actuación y lucha, y de proponer otras y reales alternativas, ya que ésta será la única posibilidad que nos queda para empezar a salir de esta trampa en la que nos metieron.

Finalmente quiero subrayar su humildad en el trato humano, su empatía y su dulzura, no es posible que logre trasmitir lo suficiente, eso había que sentirlo.

Después de esta mínima referencia a uno de los grandes ejemplos a seguir, de semejante implicación, y de toda una vida dedicada al activismo, tenemos como mínimo la obligación de continuar gritando “Alfon libertad”, denunciando todos y cada uno de los casos que se den, de continuar luchando, en desahucios, ante la represión, ante la violencia patriarcal, ante el capitalismo en su conjunto. Y ese, queridas, será nuestro mejor homenaje. Ese es y será gran parte de su legado. Seguimos luchando Shangay.

Querido Shangay, para ti, mi particular Hasta Siempre.

 

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