El retrete es un aparato muy antiguo. Lo inventó un pakistaní hace unos 4.000 años. Por aquel entonces se trataba de una construcción de piedra muy tosca, con un agujero donde encajar el trasero, y que conectaba a una canalización. Después otras civilizaciones lo fueron mejorando. Primero con la tubería en forma de ‘S’ (el famoso sifón), después con la cisterna… 

Lo que pocos pensaron es que la simple tapadera del váter serviría para algo más que para ocultar el sumidero. ¡Serviría de lienzo! Un fontanero retirado de Alamo Heights (Texas, EEUU), llamado Barney Smith, lleva medio siglo convirtiendo las tapas de los inodoros en obras de arte. No en vano lo llaman el “Rey de las tapas de inodoro”.

Su museo cuenta con 1.321 asientos de inodoro con diferentes motivos, desde Batman hasta el muro de Berlín, desde los juegos olímpicos hasta juegos de mesa, Barbie y Ken, matrículas de coche, historias del Vietnam o noticias de la televisión local. “Hay mucha historia aquí”, afirma Barney mientras enseña algunas piezas de su colección. Se podría decir que este museo contiene parte de lo ocurrido en Estados Unidos durante el último medio siglo. “Cada una de las tapas tiene una historia”, agrega Barney con una sonrisa.

El problema es que hace tiempo que Barney se hizo viejo (¡tiene 96 años!) y ya no puede crear ni mantener su museo como antes lo hacía. “No puedo hacer lo que solía hacer –dice el artista–. Porque estoy muy viejo, tengo 96 años”. Por eso busca vender su colección a alguien que de verdad sepa apreciarla. A él le gustaría que fuera a otro museo. Sería su gran ilusión.

La plataforma Clorox ha creado un sitio web (OdeToTheCommode.com) para mostrar el museo a posibles compradores particulares e instituciones que estén interesados. Ojalá se cumpla el deseo de Barney. Todos nos sentarí… (perdón) nos sentiríamos muy felices.

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