Diga lo que digan los voceros en nómina o bajo subvención del PP, la recaudación presupuestada para este año, 24.399 millones, equivale a la mitad de los ingresos del impuesto de sociedades en 2007. Esto se debe a que el tipo por el que tributan las empresas bajó 10 puntos desde ese año. En concreto, las empresas pagaron en impuestos desde 2014 casi 10.700 millones menos de lo previsto por el Gobierno. La curiosa circunstancia de que la CEOE y los técnicos de Hacienda coincidan en criticar que el Gobierno improvise “medidas fiscales de urgencia” después de inflar las cifras de ingresos, podría hacernos concluir que no están haciendo más que mentir, institucionalizar la amenaza a quienes difundimos estas incongruencias y apelar a todos los mecanismos del poder para consumar fines partidarios. Nuevas formas de viejas prácticas. El déficit se sigue cubriendo con deuda pública, mientras que las obligaciones adquiridas por la banca se licúan o siguen socializándose. Lo que no significa que se sigan liquidando activos que ha pagado el conjunto de españoles, a grupos financieros o empresarios afines. El caso de Bankia por decir algo. El escándalo del Popular, por decir otro. En lo económico el balance es desolador. Todas las variables se están degradando.

El amigo de Carlos Lesmes, a la sazón presidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando Román, que fue quien impulsó al propio Lesmes para su nombramiento a fines de 2013 como presidente en ese organismo y del Tribunal Supremo, en un alarde de independencia judicial, este Carlos Lesmes, maniobra para colocar como magistrado del Tribunal Supremo a aquel Fernando Román. Debemos recordar que este señor ya fue secretario de Estado de Justicia del Gobierno de Mariano Rajoy en la época de Alberto Ruiz-Gallardón como ministro. Todo un ejemplo de incompatibilidad, si se viese involucrado en las causas del señor Gallardón. Vamos, que el estilo Concha queda demostrado. La Justicia está en manos de una camarilla que parece haber perdido el recato. Recuérdese que, cuando fue nombrado, Carlos Lesmes alardeó en una entrevista de que a los jueces se les gobernaba con la estrategia del palo y de la zanahoria. Esta gente es la que debe protegernos de los abusos del poder.

Para colmo, a horas de la votación en Cataluña, en La Sexta, se ha convertido en la plataforma preferida por Ciudadanos para su asombrosa promoción catalana, y nacional, recuérdese que son “el Podemos de la derecha”. Así, menciona al ex primer ministro socialista de Francia Manuel Valls, como “de izquierdas”, Ferreras no deja de sorprenderme, y al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, participando en un acto junto a la candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat Inés Arrimadas, pretendiendo mostrarse frente al nacionalismo “enemigo” del proyecto de la Unión Europea. No les hemos escuchado nada en relación al nuevo gobierno austríaco. Detalles poco importantes, al parecer. La presencia de Valls y Vargas Llosa participando en el acto internacional de campaña que Ciudadanos ha celebrado en el Teatro Goya de Barcelona, es una muestra del futuro que nos aguarda. Ambas figuras han fracasado en sus respectivos proyectos. Sólo parecen tener éxito en los círculos vinculados con las finanzas y los paraísos físcales.

Al tiempo, la vicepresidenta del gobierno nacional, en una declaración mitinera, define de un modo descarnado que el Estado de Derecho se ha terminado. Preciso, para los no informados, que hay bastantes. Esta integrante del equipo de M. Rajoy, ha destacado que el presidente del Gobierno “ha conseguido” que ERC y JxCAT “no tengan líderes porque están descabezados”. Esto lo expresó en una comida-mitin el sábado pasado en Girona con simpatizantes. La finalidad era apoyar al candidato del PP a esas elecciones, Xavier García Albiol. Dejándose llevar por el entusiasmo patriótico, que le viene de antaño, la vicepresidenta afirmó que: “quien merece los votos para seguir liquidando al independentismo” es Rajoy y su formación”. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que esta señora ha hecho pública la aparición de un nuevo personaje, más allá del marco de las instituciones que permiten y salvaguardan las instituciones democráticas: M. Rajoy “por la gracia del IBEX”. En esa línea, Santamaría ha destacado la aplicación del controvertido y poco reglamentado Artículo 155 de la Constitución por parte de este Gobierno, votado solamente por tres de cada diez electores pero respaldado por la dirigencia del PSOE, para cesar al Govern de la Generalitat y convocar elecciones. Así dijo: “¿O acaso se pensaban que Rajoy y el PP no iban a tener arrestos de aplicar el Estado de Derecho?”, se ha preguntado.

Se va 2017, aún no han votado en Cataluña, pero estos incompetentes democráticos hacen gala de unas prácticas poco democráticas. Entre éstas, la que más me preocupa es que INDRA, donante del PP, he incluida en procesos de corrupción tenga en sus manos el manejo del control y procesamiento de la votación. Cuando la sospecha y la manipulación no se resuelven por los mecanismos del Estado de Derecho, sin la contaminación del poder político, es que estamos en puerta de caer en las sombras que creíamos haber disipado a fines de la década del 70. Entonces, la democracia pierde calidad. Un indicador de esta conclusión es la cita que nos dejó Antonio Gala:

“Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha.” 

Poco honrados deben ser cuando no actúan como la gente honesta lo hace.

 

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