Aunque siempre aparecerá en el ruedo algún listillo oportunista que asegure que “yo ya lo había dicho”, lo cierto es que en la mayoría de los ciudadanos ha causado una enorme sorpresa el conocimiento de la comisión de irregularidades, malas prácticas y ya veremos si delitos, por parte de algunas de las más grandes compañías del mundo y de España.

Falsear, por una parte, las características de artículos o manufacturados vendidos, acordar precios con la competencia, vender productos financieros imposibles, o preferentes o bonos, vendidos por las entidades.

Los casos Volkswagen y Abengoa han situado en el primer plano de la actualidad este tipo de cosas.

En la actualidad, las empresas hacen alarde de sus códigos éticos y deontológicos, de sus inversiones en Responsabilidad Social, (por cierto con muy buen retorno) y en sistemas de control de calidad. Departamentos de Comunicación a los que ahora se le cuelga el apellido de “y Reputación”, fabricantes de refrescos que nos dicen que debemos llevar una vida saludable y ser felices, (También hicieron desfilar a unos cuantos alcaldes por las televisiones en su particular lucha contra la corrupción política desde el sabor a limón, naranja o cola) Otras marcas nos advierten de que tenemos que cuidar el medio ambiente y nuestro colesterol y otro montón de cosas. Nuevos predicadores de la vida correcta hoy en día ya no provenientes en exclusiva de las confesiones religiosas, los movimientos ciudadanos o de los iluminados.

Ahora es el mercado a través de unos nuevos ambones, que son la publicidad y el marketing, el que marca la correcta derrota de la navegación de los humildes e ingenuos seres humanos.

Asumen, en suma, una elevada posición respecto al general de la sociedad conseguida ésta a base de fuertes inversiones dinerarias para que su marca se asocie a valores patrimoniales del ser humano que ellos hacen suyos.

Pero sin embargo, en algunos casos, esas atractivas fábulas esconden una realidad mucho más dura agria e incluso dañina. Situaciones de engaño a los clientes, a los accionistas a la sociedad perpetradas por grandes compañías que han destacado por la alta calidad de sus productos o servicios. Algunas de ellas, entre las primeras del mundo. ¿Cómo puede jugarse una gran compañía el prestigio y la buena reputación que han conseguido durante años con su exitoso trabajo

Casos concretos

El último caso está siendo protagonizado por los hasta ahora gestores de Abengoa que ocultaron, según apunta la banca acreedora, alguna agencia de calificación y las instituciones reguladoras, la cifra real de deuda del Grupo y que una vez descubierta, o descubriéndose, ha tirado el precio de la acción perjudicando sobre todo a los pequeños ahorradores que confiaron en esa corporación.

Una empresa probablemente líder mundial en el diseño, fabricación e instalación y mantenimiento de energías renovables capaz de desarrollar los más avanzados modelos tecnológicos pero también de crear un modelo de negocio fallido. Y, como siempre, el que paga las consecuencias es el accionista que confió en la empresa.

A un viejo banquero español se le preguntó en una ocasión que cual era en realidad la actividad de las entidades financieras: “Nosotros nos dedicamos a vender confianza”.

Quizás ahora, algunos profesionales pasados por las escuelas de MBA se dedican más a vender que venden confianza que a asegurarla. Y así acaban las cosas.

Galería de horrores

En esta galería de los horrores aparecen algunos de los casos más llamativos conocidos últimamente y que han sido localizados, sobre todo, por la actuación de la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia, (CNMC) auténtica “policía contra la mala praxis empresarial”. En otros casos se trata de actuaciones judiciales tras denuncia de los afectados ye en otros la Dama negra de la política española, la corrupción.

Hace unos días se ha sabido que un magistrado investiga a la entidad que preside Antonio Rodríguez Pina, Deutsche Bank en España por presuntamente haber invertido en contra de los inversores que el propio administraba.

En este marco, la CNMC multó recientemente a Iberdrola con 25 millones de euros al “al considerar probada la manipulación del precio de la energía eléctrica en 2013, algo calificado de conducta muy grave”.

Esta misma Comisión impuso otra sanción a uno de los grandes de la industria farmacéutica mundial, Grifols, “por incumplir  la Ley de Defensa de la Competencia, que establece la obligación de notificar una concentración con carácter previo a su ejecución cuando la cuota de mercado supera el 50%”, en la compra de Novartis por parte de los laboratorios de origen catalán.

El ojo que vigila la competencia acordó, “incoar un expediente sancionador a Telefónica Móviles España y a ocho entidades que revenden sus servicios de telecomunicaciones por presunto incumplimiento de diferentes obligaciones relacionadas con la portabilidad móvil, la sub-asignación de numeración y la inscripción registral”. Y otra, Telefonica, “con 5 millones de euros al considerar probado que, entre octubre de 2010 y febrero de 2015, incumplió de modo continuado las sucesivas resoluciones de revisión de la Oferta de Referencia de Líneas Alquiladas Terminales de Telefónica (ORLA). Y aún hay más: “La CNMC sanciona con 15,5 millones de euros a Telefónica y DTS por la comercialización de los derechos audiovisuales del fútbol. E incoa un expediente sancionador a Telefónica por irregularidades en la gestión de las averías,  y sanciona con 6,3 millones de euros a Telefónica y Yoigo”, según informa la propia CNMC.

Volkswagen 1

Autos de choque

Este año 2015 la Comisión anuncia sanciones por importe de 171 millones de euros a 21 empresas del sector de automoción, casi todas las existentes en España, así como a dos empresas consultoras, “por prácticas contrarias a la Ley de Defensa de la Competencia” y porque se considera “que dichas prácticas son constitutivas de cártel”, señalaba en la comunicación oficial.

Las marcas sancionadas fueron:

  • Automóviles Citroën España, S.A: 14,768 millones de euros
  • B&M Automóviles España, S.A.: 776.012 euros
  • BMW Ibérica, S.A.U. : 8 millones de euros
  • Chevrolet España, S.A.U.: 138.580  euros
  • Chrysler España, S.L.: 265,5 euros
  • Fiat Group Automobiles Spain, S.A.: 6,968 millones de euros
  • Ford España, S.L.: 20,234 millones de euros
  • General Motors España, S.L.U.: 22,827 millones de euros
  • Honda Motor Europe Limited sucursal en España, S.L.: 609.325 euros
  • Hyundai Motor España, S.L.U.: 4,415 millones de euros
  • Kia Motor Iberia, S.L.: 2,074 millones de euros
  • Mazda Automóviles España, S.A.: 656.390 euros
  • Mercedes Benz España, S.A.: 2,379 millones de euros
  • Nissan Iberia, S.A.: 3,157 millones de euros
  • Peugeot España, S.A.: 15,722 millones de euros
  • Renault España Comercial, S.A.: 18,203 millones de euros
  • Snap-on Business Solutions, S.L.: 52.785 euros
  • Toyota España, S.L.: 8,657 millones de euros
  • Urban Science España, S.L.U.: 70.039 euros
  • Volvo Car España, S.A.: 1,706 millones de euros

Pero el motor da mucho más de si ya que  La CNMC multó con 41,1 millones de euros a 95 concesionarios de automóviles Audi, Volkswagen y Seat, dos empresas consultoras y dos asociaciones del sector, por prácticas irregulares.

Y todavía no había estallado el escándalo mundial del trucaje de los modelos del fabricante alemán.

Petróleo que arde

El brazo ejecutor de la Comisión también alcanzó a la petrolera española de referencia, cuando informó que “ha impuesto varias multas, que alcanzan un importe total de 22,8 millones de euros, a Repsol S.A y varias empresas que forman parte de su red de abanderadas por infracciones del artículo 1 de la Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia (LDC) y del artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

El expediente ahora resuelto tuvo su origen en una investigación iniciada en mayo de 2013 a raíz de los informes publicados por la CNC (Comisión Nacional de la Competencia) y la CNE (Comisión Nacional de la Energía) sobre el alineamiento de los precios de venta al público de combustibles en estaciones de servicio”.

Otra energética, Endesa, también ha desfilado estos días por la Galería de los Horrores al saberse que el presidente del grupo, Borja Prado creó un sofisticado sistema para espiar a sus propios directivos.

De esta corriente no se salvan ni las empresas de mensajería puesto que la CNMC “investiga posibles prácticas anticompetitivas en el mercado de la mensajería y paquetería comercial, para lo cual ha llevado a cabo inspecciones. En concreto, durante los días 11 y 12 de noviembre inspectores de la CNMC han llevado a cabo inspecciones en el sector de la mensajería y paquetería comercial, ante la sospecha de posibles prácticas anticompetitivas en este sector, consistentes en un reparto de clientes entre empresas presentes en dicho mercado”.

Volkswagen, la Perla del Imperio

Como sucede en los grandes espectáculos, y este lo es, aunque de humor negro, el artista invitado para cerrar las actuaciones es el Grupo Volkswagen Audi, la auténtica Perla del Imperio de los Horrores.

De lo ocurrido, o conocido hasta ahora, nuestros lectores ya han sido debidamente informados.

En la página web de la compañía en España, el 4 de diciembre pasado se leía:

Como medida de precaución, los valores sobre emisiones de CO2 y consumo incluidos en esta web están en proceso de revisión;
una vez finalizado este proceso, se actualizarán dichos valores, en caso de que sea necesario. Gracias por su comprensión.

¿Mereció la pena?

Empresas y grupos empresariales centenarios, admirados por casi todos, con una buena situación de cartera, un patrimonio tecnológico muy considerable, saltan la valla para, ¿ganar más?, ¿Poniendo en riesgo la propia empresa?

Si tenemos en cuenta lo que decía el sabio viejo banquero, estas empresas deberían asumir que su principal producto no son los coches, la electricidad, los productos financieros. Es la confianza, porque si no se vende a priori la confianza luego es muy difícil vender cualquier  otro tipo de género.

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