La noticia de que Mercedes ha ganado su quinto campeonato mundial de constructores en el mundo de la Fórmula 1 de modo sucesivo, apenas ha tenido repercusión en los medios de comunicación, solo los especializados y algún suelto. Y sin embargo que el alegre y salvaje simio Max Verstappen se líase a empujones con su rival del coche rosa, hablo del piloto Esteban Ocón de nacionalidad francesa y ascendencia española, ha salido en todos los medios de comunicación y la noticia no hace más que repetirse por redes sociales.

Seguimos siendo animales, por mucho que nos empeñemos en civilizarnos, y renegar del animal es renegar de nuestro origen e inicio. Por eso preferimos los puñetazos a los logros de una gran compañía automovilística.

Cómo Tigre Manjattan en Facebook organicé una encuesta para saber si a los aficionados, al público en general, le encantaba u horrorizaba la actitud macarra y simiesca de Verstappen. La encuesta sigue, pero de momento va ganando el me encanta. Me encanta.

Cierto que no dejamos a los opinadores matizar que sólo  se podía elegir entre las dos opciones extremas, blanco o negro, de eso se trataba.

Porque el mundo moderno es espectáculo, a la Fórmula 1 se la llama el Gran Circo, y eso es lo que quieren ver los espectadores. Espectáculo. Max Verstappen es espectáculo. Max Verstappen pegándole empujones a un tío vestido de rosa es muchísimo espectáculo. Mercedes ganando un campeonato del mundo… bueno, pues eso. Cosas de empresas y en grandes compañías que, al común, le importan un gepeto.

 

Tigre Tigre

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