Lo de Cataluña ha absorbido todo como un gigantesco agujero negro, intento escribir y una gran depresión, un vacío gigante me atenaza y vuelvo y vuelvo y no quiero, nada peor para quien escribe que verse repetido a sí mismo en un bucle de desesperación inhabilitante.

Hable con quien hable, lea lo que lea, la demencia parece haberse hecho con nuestras consciencias, vivimos en una crisis tan brutal de valores e ideas que el absurdo, lo surreal es la dominante, y es tan difícil modular que hemos perdido la riqueza armónica: el tono monocorde, el unísono gregoriano nos anega y nos hace navideños sin remedio… es el existencialismo político.

Me niego a admitirlo, no me van a convencer: me he pasado toda mi vida sintiendo una repugnancia visceral contra todo nacionalismo (especialmente los de las “Grande y Libre”), llevo toda mi vida explicando a mi alumnado que los símbolos patrios (como la bandera, el himno, la patria misma y su Historia, siempre inventada, como toda la Historia) son la maquinaria para deglutir a los individuos, a las personas con sus vidas y sus alegrías y sus tragedias, y ahora me quieren hacer ver que estaba equivocado, que depende de lo que yo llame patria, depende de qué himno y qué Historia reivindique, que depende de contra quién arroje mi Nación ésta está más o menos legitimada.

 

Locura

Siento un asco profundo que me impide pensar. Querría hablar de cómo está lo de las pensiones. Querría hablar de la corrupción generalizada. Del fracaso de la Educación o la degradación paulatina del Sistema Sanitario. Me gustaría escribir un artículo provocador sobre los impuestos, defendiendo la idea aparentemente conservadora de suprimirlos y de penalizar sólo a las grandes fortunas, al rendimiento pasivo y la obligación política (el Ejecutivo y el Legislativo) de simplificar la maraña legal que permite a quien puede pagar buenos bufetes de abogados sortear la Ley y las obligaciones fiscales, mientras la mayoría pobre paga tres, cuatro o cinco veces tributaciones sobre lo mismo para darnos, a nosotros mismos, lo que pagamos en forma de servicios públicos (esto es de gilipollas, y lo llamamos Estado del Bienestar), o lo que es lo mismo: pagamos impuestos para pagar impuestos.

Querría escribir sobre Trump o Putin, sobre el Bréxit, o sobre el auge de la extrema derecha europea y sus porqués y sus peligros evidentes; querría escribir sobre la orfandad política de las clases sin poder, de cómo hemos defradudado el aire limpio que parecía soplar desde el 15M; sobre las mujeres asesinadas y la indiferencia de unos medios de comunicación que no terminan de aclarar en qué consiste ser un machista perverso, que describen emocionalmente a las víctimas pero no detallan qué es ser un hombre violento, un hombre… los medios de comunicación, la prensa, el cáncer al servicio de la Muerte social…

Iba a escribir un artículo reivindicando el aristotelismo caótico de la movilidad frente al triunfo de la estupidez lineal monoteísta, sobre todo la cristiana (bastante cutre), pero no puedo porque me siento rodeado de mediocridad, de vileza, de estupidez, de incultura, de un nacionalismo estupefaciente que me ha robado la inteligencia. Me siento como un niño judío en la escuela de un pueblo alemán en el 40, viendo aquí y allá los detalles, viendo a los hijoputas y a los confiados, teniendo que callar ante la abrumadora y aplastante victoria de los otros, la sinrazón, la estulticia, el acabóse…

Qué asco. Qué deseperanza. Qué final más triste para esta corta carrera de comentarista insignificante. Pero no hay más, “… enough is enough”, una sociedad que se deleita en la propaganda es la antesala del crematorio, sólo la distancia, el error histórico, nos darán perspectiva para comprender qué nos está pasando. Será tarde, pero el mundo continuará, gratuito, indiferente, a lo sartriana náusea política.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

1 Comentario

  1. Gracias. te acabo de twittear. Para que te lean y te agradezcan tu incisivo corte de mangas a toda esta bazofia. Lo acabo de concluir: Sin conciencia no hay futuro. Nos salva, que somos 7.500.000.000.¿No vamos a ser, al menos, 100.000?. lo digo por lo de ” los Hijos de San Luis “. Somos un especimen indestructible, y lo saben. Por eso se reiventan, para acabar con nosotrxs………………..¡¡¡NO PODRAN¡¡¡¡. Sigo en el 2018. Abrazos solidarios

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