Desde que se conoció la sentencia de la trama Gürtel en la que el PP fue condenado como partícipe a título lucrativo, los acontecimientos se han ido precipitando. La moción de censura de Pedro Sánchez que ha desalojado al expresidente Mariano Rajoy de la Moncloa y que provocó la dimisión de éste como Presidente del partido, además de la renuncia a seguir ocupando escaño en el Congreso como diputado, ha dejado al PP huérfano y sin rumbo. Ante el reto de recuperar la credibilidad perdida entre el electorado, los populares se encuentran inmersos en pleno proceso renovador de la cúpula directiva. Se abre el melón del PP.

Así, este lunes se abría el plazo para la presentación de candidaturas para suceder al ahora presidente en funciones del PP. El primero en anunciar su candidatura fue el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, José Ramón García-Hernández, un diputado poco conocido para los ciudadanos y, que todavía en 2017, se atrevía a echar las culpas de los recortes del PP en los presupuestos generales al expresidente socialista, José Luis Rodriguez Zapatero.

El siguiente en dar el paso fue, en la mañana del lunes, Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP y diputado por Ávila. Casado, desde que salió a la luz el escándalo del máster de Cifuentes, ve como su currículo está puesto en duda; precisamente hace unos días, el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid remitió el pasado viernes una providencia a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, para que la Cámara certifique la condición de diputado, esto supone el paso previo para poder solicitar el suplicatorio por parte del Tribunal Supremo a la Cámara baja y poder investigar, en caso de que se lo concedan, al vicesecretario de Comunicación del PP en su condición de aforado. La providencia se enmarca en la investigación de los presuntos delitos de falsificación documental, prevaricación administrativa y cohecho impropio.

El siguiente en anunciar su intención de presentarse y asegurar que presentaría formalmente su candidatura en las próximas horas, ha sido el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, posiblemente con Pablo Casado, hasta ahora el más conocido de los precandidatos a presidir el PP. Margallo que decía que no tenía apego alguno al cargo cuando ostentaba la cartera de Exteriores, afirmaba que “ya estaba mayor” y de todos son conocidos los enfrentamientos internos que han suscitado críticas entre los populares con Soraya Sáenz de Santamaría. Hace unos días llegó a afirmar que si el ya auto descartado Alberto Núñez Feijóo se presentaba, él no optaría a la Presidencia de su partido.

Ya por la tarde de ayer, otro desconocido para la ciudadanía, el valenciano José Luis Bayo. expresidente de Nuevas Generaciones del PP en Valencia, daba a conocer que también optaría a participar en la carrera por la sucesión del Rajoy. Bayo, de 40 años, es abogado de profesión y milita en el PP de Valencia desde los 17. En 2016, disputó la presidencia del PP de Valencia con Isabel Bonig, y perdió. Bayo no encajó esa derrota y acusó a su rival de “no jugar limpio”. Incluso llegó a interponer un recurso contra Bonig por presuntas irregularidades en el congreso del PP valenciano, que fue desestimada por el juez.

Otros posibles candidatos o candidatas podrían dar el paso hoy, de hecho se espera que lo hagan o María Dolores de Cospedal y/o Soraya Sáenz de Santamaría. El plazo para registrar las precandidaturas a la presidencia del PP permanece abierto hasta el miércoles a las 14.00 horas. Cada candidatura debe contar con al menos de 100 avales de afiliados, según recogen los Estatutos del partido.

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