El Consejo de Administración de Duro Felguera (DF) ha nombrado a su “consejera independiente” Marta Elorza Trueba nueva presidenta de la Comisión de Auditoría de la compañía asturiana. Sin embargo, basta echar un vistazo al currículum de Elorza para poner en cuestión esa supuesta aureola de “independencia” ya que, si bien es verdad que se trata de una prestigiosa economista licenciada por la Universidad Comercial de Deusto, ha cursado buena parte de su trayectoria profesional en el Grupo Santander, la misma entidad que según todos los indicios pretende liquidar y desguazar la empresa multinacional con sede en Gijón ante la grave situación económica por la que atraviesa.

Desde abril de 1997 y hasta 1999 Elorza se incorporó a Santander Investment, siendo responsable del área de Contabilidad, Control y Sistemas de Información para la adquisición de Bancos Latinoamericanos y su adaptación al modelo del Grupo Santander. A partir de 1999 fue nombrada adjunta al Director General de la División de Auditoría Interna y más tarde dirigió el área de negocios del Banco Santander en Italia, Brasil, Uruguay y Paraguay. En agosto de 2008 fue designada directora general adjunta, concretamente en la División de Tecnología y Operaciones de la entidad financiera. A juzgar por su biografía profesional, Elorza ha sido una mujer de la más alta confianza de la familia Botín, lo que en fuentes próximas a Duro Felguera se interpreta como un intento de la entidad financiera por lograr un control absoluto de las cuentas de la empresa gijonesa.

Desde el pasado mes de octubre Diario16 está informando sobre las maniobras que la banca, principalmente el Banco Santander, lleva a cabo para colocar a sus peones en DF, desguazar la compañía y hacerse con el control de la misma. La operación comenzó con la llegada de Miguel Zorita (un liquidador puesto por el Santander) como asesor del Consejo de Administración de la empresa. Los nuevos gestores podrían haber intentado reconducir la delicada situación financiera de la compañía asturiana y reflotarla sin poner en peligro el futuro de la plantilla. Sin embargo, Zorita se limitó a hacer de puente con los acreedores de la banca para renegociar la deuda, atraer a nuevos inversores y de paso lograr que Ángel del Valle, el anterior presidente de Duro Felguera, dimitiera de su cargo. Finalmente Del Valle dejó su puesto a Acacio Rodríguez y una vez conseguido su propósito “el hombre del Santander” dio por concluida su misión de “asesoramiento”. Zorita marcó el camino, dijo lo que había que hacer; a partir de ahora será el turno de los economistas como Marta Elorza Trueba, que dirán cómo hacerlo.

Elorza se incorporó como “consejera independiente” al Consejo de Administración de Duro Felguera el pasado mes de agosto. Será ella la encargada de auditar las cuentas de la empresa, en situación crítica y al borde del concurso de acreedores. Su auditoría se antoja fundamental, ya que algunos compradores supuestamente interesados en entrar en el negocio de DF han solicitado este examen contable como requisito previo para conocer la situación real de la empresa y las necesidades de capital. Del análisis financiero que haga Elorza sobre DF dependerá en buena medida el futuro del grupo empresarial, que cerró el último trimestre con una deuda neta de 285 millones de euros.

Mientras tanto los sindicatos sospechan que la banca acreedora está tratando de colocar a personas de su confianza en el Consejo de Administración de la compañía para posponer el plan de viabilidad de la empresa. “Los auditores pululan por los pasillos de Duro Felguera en la sede del Parque Tecnológico de Gijón. Andan pidiendo los libros de contabilidad y ya hasta para comprar una caja de tornillos hay que pedir permiso por teléfono a la dirección. Duro Felguera no funciona como debería”, asegura Manuel Pérez Uría, secretario de Política Industrial de CCOO-Asturias. El responsable sindical confirmó ayer a Diario16 que el inminente expediente de regulación de empleo que la dirección de la compañía tenía listo y preparado, y que podría afectar a buena parte de los 2.100 trabajadores de la plantilla, se ha retirado de momento, aunque sigue adelante el plan para rescindir el contrato a al menos 20 empleados de puestos intermedios y de alta dirección. “La situación se ha relajado últimamente y nos alegramos por la retirada del ERE pero no las tenemos todas con nosotros cuando hablamos del futuro de la empresa, un futuro que sigue en el aire, por lo que nos mantenemos a la expectativa”, asegura Uría.

Pese a su última ampliación de capital por importe de 125 millones de euros, la situación de Duro Felguera sigue siendo extremadamente complicada. “Esta ampliación de capital no es la solución; la solución a los problemas de la empresa pasa por un plan de viabilidad que permita una política de mayor desarrollo industrial.  Nos preocupa que no se apueste por esta política”, asegura el líder sindical, que calificó al actual presidente de la compañía, Acacio Rodríguez, sucesor de Del Valle, como “hombre de transición”.

Una primera fase del plan de choque para la empresa asturiana contempla los despidos de entre 500 y 600 empleados, cerca del 25% de la plantilla actual. El plan, presentado por Banco Santander, Banco Sabadell, CaixaBank y Bankia, tiene como supuesto objetivo evitar el concurso de acreedores y sanear la compañía mediante la inyección de liquidez, aunque los sindicatos temen que la maniobra oculte un intento de desguazar la totalidad de la empresa −buque insignia de la industria asturiana durante décadas−, y venderla por partes a nuevos inversores.

En la actualidad el Banco Santander posee cerca del 45% de la deuda actual de Duro Felguera (unos 250 millones de euros), de manera que de facto la empresa está en sus manos. Los bancos ya han concedido al menos tres prórrogas a la compañía pero el tan temido concurso de acreedores parece cada vez más inevitable, sin que ni el Gobierno regional de Asturias ni los sindicatos puedan hacer nada por evitar que DF sea finalmente descuartizada y vendida al mejor postor. De hecho ya se están dando los primeros pasos en ese sentido como parte del plan de negocio 2018-2021, que contempla la desinversión de activos no estratégicos para la compañía, es decir, ir soltando lastre hasta adelgazar a la sociedad, que en definitiva supone descapitalizarla. El pasado mes de julio Duro Felguera alcanzaba un acuerdo con Inversiones Valinver y el fondo de capital privado Crescent Hill Capital para la venta de su filial Núcleo de Comunicaciones y Control, dedicada al desarrollo de productos y la ejecución de proyectos “llave en mano” para los sectores aeronáutico, marítimo, energético, civil y de defensa, según fuentes de la propia empresa. Por lo visto, el plan que Zorita dejó perfectamente diseñado y activado ya se está ejecutando.

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