El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, ha abierto el plazo de solicitud para el reconocimiento de afectados por la talidomida de Grünenthal. Se trata del paso previo a la creación del Registro Nacional de Afectados que supervisará el ministerio y el citado instituto. Esta herramienta se había prometido para antes de finalizar 2017, de manera que las víctimas pudieran tener reconocidos sus derechos antes del fin de ejercicio y cobrar las indemnizaciones desde principios de 2018.

La medida, sin embargo, llega un sin fin de años tarde, puesto que los efectos nocivos de la Talidomida fueron descubiertos sólo unos años más tarde que su comercialización.

La talidomida fue desarrollada por la compañía farmacéutica alemana Grünenthal.

Se comercializo en España entre los años 1957 y 1963. Y su misión era mitigar las nauseas durante los tres primeros meses de embarazo. Sin embargo, el medicamento, afectaba a los fetos creando malformaciones congénitas.

Solo hace 14 años que se creó Avite: una asociación de afectados que aún hoy sigue luchando por el reconocimiento de las victimas de las malformaciones. “Nos sentimos orgullosos del trabajo realizado ya que la apertura del registro se debe al esfuerzo de todos los compañeros de la asociación de víctimas, ha explicado José Riquelme, presidente de Avite.

Sin embargo, tras 14 años de lucha por conseguir la creación del registro de afectados, las cosas no parecen estar meridianamente claras para los damnificados. Aunque este registro ya estuviera disponible, aún no podrían cobrar las ayudas dado que no hay Presupuestos Generales del Estado aprobados; y aunque los hubiera, nadie, en Avite, sabe lo que va a pasar. “Aún no hay ninguna ley, ningún decreto, nada que indique quién, cuándo y cómo se van a cobrar esas ayudas”. “Estamos solicitando al secretario general de Sanidad, los planes de futuro, cómo se va a regular la situación y nadie nos dice nada. Todo es secreto”, afirma Riquelme.

Riquelme no ha querido olvidarse de los compañeros de la asociación. Además, ha criticado que muchos de ellos “han fallecido esperando a que se abriera el registro”. En este sentido, ha recordado a Rafael Cordero Boza que ha fallecido recientemente sin recibir ningún tipo de reconocimiento.

Para el presidente de la asociación de víctimas, “aún queda mucho por hacer y conseguir” y pone el foco en la farmacéutica: “Todavía queda un culpable, que tiene una asignatura pendiente con nosotros: la farmacéutica alemana responsable y confesa, Grünenthal“.

De esta manera, el representante de los afectados deja claro que no dejará de pedir la responsabilidad del laboratorio sobre las malformaciones que les acompañan desde que nacieron.

Pero, la situación es distinta en otros Estados donde Grünenthal también dejo víctimas.  “En Alemania, Grünenthal aporta, a cada víctima, una pensión de 7.000 euros al mes, más cuatro pagas al año de 4.000 euros para ayudas técnicas. En el Reino Unido, Grünenthal abona pensiones de 4.000 euros a los damnificados y en Italia, también las pensiones abonadas por el Laboratorio son de 4.000 euros”, según ha explicado Riquelme, que se pregunta “Que es lo que ha pasado, y esta pasando aquí”.

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