El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, toma posiciones para afrontar con garantías de éxito la crucial cita del Comité Federal del próximo 1 de octubre. Para ello, ya ha avanzado que no solo no contempla en ningún caso su dimisión tras los nefastos resultados electorales en las comunidades históricas de Galicia y País Vasco, sino que tampoco entra en sus planes abandonar su cargo de secretario general en caso de que este sábado el Comité Federal le frene su plan de convocar primarias y un posterior congreso del partido para resolver la duda de ofrecer o no una abstención que permita a Mariano Rajoy gobernar otros cuatro años más.

En una entrevista en la Cadena Ser, el secretario general de los socialistas ha equiparado la vital encrucijada en la que se halla el partido ahora con la que en 1979 vivió Felipe González cuando lanzó el órdago para abandonar definitivamente el marxismo de su ideario político. Aquel congreso extraordinario vino provocado por la dimisión del propio Felipe González. Sánchez considera que el debate interno abierto ahora en el PSOE va unido directamente al problema de la gobernabilidad del país: “Se está planteando permitir un Gobierno de la derecha; no es una cuestión táctica, es una cuestión esencial. Lo que no se puede hacer es que me intenten imponer una decisión con la que no estoy de acuerdo”. Sánchez se pregunta: “¿Por qué la llaman reflexión cuando quieren hablar de abstención? Ya va siendo hora de que pongamos las cartas encima de la mesa”.

En caso de que triunfe su posición, las terceras elecciones en diciembre son un panorama más real a priori que un pacto “transversal” con Podemos y Ciudadanos, como se ha podido comprobar hasta ahora. “No quiero terceras elecciones como no quería segundas elecciones, [pero] para un demócrata unas elecciones nunca son una mala solución. Una mala solución es que desde la izquierda con el voto se intente indulte a Rajoy. No puede ser un cuarto de hora más presidente del Gobierno”, argumenta el líder socialista, para quien no es en ningún caso aceptable que el PSOE no tenga una sola voz para plantear soluciones y resolver los problemas de la gobernabilidad de España. “Debe tomarse una decisión y que esa decisión se cumpla”. “Difícilmente puedo ir a hablar [con otras fuerzas] con un debate interno”, apuntó Sánchez en la entrevista radiofónica. “Yo defiendo esta hoja de ruta [un no contundente a Rajoy y buscar vías alternativas con un gobierno “de progreso”], pero para eso necesito a todo el partido detrás”. Y para defender su hoja de ruta, el líder socialista tira de argumentario: “No quiero un presidente que envió un sms a Bárcenas diciéndole que fuese fuerte, que aguantase, que hacían lo que podían”. Y si finalmente hay que acudir de nuevo a las urnas, Sánchez recalcó que “las elecciones nunca son una mala solución. Lo que es una mala solución es que la izquierda indulte a un presidente como Rajoy”.

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