Después de darlo por muerto, tras derrocarlo en el vergonzoso Comité Federal de octubre, Sánchez galopa de nuevo y alguno de sus adversarios ya se han montado a la grupa de su Secretaría General.

Si arrolló a Susana Díaz y Patxi López en las primarias convocadas a regañadientes por la Comisión Gestora, el 39º Congreso del PSOE ha sido un paseo militar, con todos sus oponentes entregados a la evidencia: el líder indiscutible es Pedro Sánchez. Hasta Felipe González, promotor de Susana Díaz, junto con Rodríguez Zapatero, ha manifestado públicamente, aunque sin mucho entusiasmo, su disposición a apoyar al secretario general rescatado de las tinieblas por los militantes, después de reconocer que había quedado en minoría. Eso sí, luego no asistió al Congreso por un compromiso internacional sobrevenido. La única oposición que se mantiene firme es el diario El País, que sigue con sus críticas agrias al nuevo Partido Socialista de Sánchez en los editoriales y en el que sigue formando parte de su Consejo Editorial el ex secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Pero no todos los cuchillos han vuelto a sus vainas. Hay un repliegue de las posiciones perdedoras, pero parece más coyuntural que definitivo, a la espera de los congresos regionales donde podrían estar en juego las cabezas del valenciano Ximo Puig; del aragonés Javier Lambán y del manchego Emiliano García-Page; todos ellos, por cierto, presidentes autonómicos que gobiernan en precario con el apoyo de Podemos o sus confluencias.

La resistencia se ha visto en la votación de la Comisión Ejecutiva Federal que Sánchez ha confeccionado a su imagen y semejanza, que ha tenido el respaldo del 70% de los votos, pero en el 30% restante, considerado por algunos como voto de castigo, mucho voto en blanco. Atentos.

En la clausura del congreso, celebrada con un acto multitudinario al que asistieron ocho mil militantes, han evitado el ‘mal trago’ Zapatero y Rubalcaba, que no han estado presentes. Y tampoco Susana Díaz que tuvo que emprender un viaje institucional a París como presidenta de la Junta de Andalucía.

Pedro Sánchez ha sacado adelante la reforma federal de la Constitución, con una España configurada como ‘nación de naciones’, apoyada con entusiasmo por el catalán Miquel Iceta, como la gran apuesta socialista para tratar de encauzar el secesionismo catalán que camina con paso incierto hacia un referéndum independentista. Al mismo tiempo ha habido un rosario de propuestas progresistas que ratifican el lema del 39º Congreso: ‘Somos la izquierda’.

Con las encuestas soplando a favor del nuevo PSOE, en Podemos empiezan a palparse las carnes. Ellos estaban preparados para tener a Susana Díaz como líder socialista, pero ahora tendrán que enmendar su hoja de ruta. Sánchez reivindica el voto de los desencantados del 15 M, como hacía Pablo Manuel Iglesias.

Veremos cómo evoluciona el mapa político en los próximos meses.

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