Descuentos, seguros gratuitos, acceso a salas vips, servicios de compra de entradas… Son muchas las ventajas que los proveedores de tarjetas asocian a sus plásticos para seducir a nuevos clientes. La devolución de un tanto por ciento de las compras es una de las habituales. Pero ¿sale a cuenta está bonificación?

Como se suele decir, la banca siempre gana y en el caso de las bonificaciones, también. La razón es simple: la mayoría de las entidades que devuelven al cliente una parte de lo que se haya gastado con la tarjeta aplican esta ventaja únicamente sobre los cargos que se hayan fraccionado, salvo contadas excepciones, es decir, sobre las compras que generen intereses. Y los intereses a favor del banco siempre serán mayores que la bonificación, de media en torno al 21 %, señalan desde el comparador de tarjetas HelpMyCash.com. Además, en ocasiones la devolución tendrá un techo máximo.

Hasta un 7 % de devolución

Por el contrario, las bonificaciones suelen ser de entre el 2 y el 7 %, en función de la tarjeta. Por ejemplo, la Tarjeta bankintercard Platinum devuelve un 7 % de las compras aplazadas efectuadas en grandes almacenes y la Tarjeta bankintercard Oro devuelve el 5 % de todas las compras aplazadas, sean donde sean, durante el primer año y el 3 % a partir de entonces. Eso sí, el TIN es del 24 % en ambos casos.

La tarjeta de crédito de Cetelem aplica una devolución del 5 % sobre todas las compras que se hagan antes del 31 de julio de 2018 siempre que se paguen con el método revolving (máximo de 50 euros al mes de bonificación). El interés es del 20,28 %. La Tarjeta Única de Bankinter incluye una bonificación del 2 % sobre todas las compras que se paguen a plazos, sobre las que se aplicará un TIN desde el 15 %.

Visto lo anterior, tomemos como ejemplo el caso de la Tarjeta bankintercard Platinum, el plástico con la devolución más elevada. Si, por ejemplo, pagamos una compra de 600 euros con esta tarjeta, la bonificación sería de 42 euros. Si devolviésemos el saldo dispuesto en menos de seis meses, saldríamos ganando, ya que los intereses no superarían el importe de la bonificación, pero si lo alargásemos más, los intereses se comerían la devolución.

En cualquier caso, el coste final de la operación variará en función de la bonificación y del plazo: cuanto mayor sea la devolución, más fácilmente se reducirán los intereses y cuanto menor sea el plazo, también.

A débito o a final de mes, más barato

Si la bonificación no iguala o supera el coste de la financiación (lo más probable), la operación podría seguir siendo rentable, ya que reducirá el coste final de la operación. Volviendo al ejemplo anterior, si el plazo de amortización de la compra fuese de un año, los intereses finales ascenderían a 81 euros. Es decir, que la transacción, una vez restada la bonificación, tendría un coste de unos 41 euros. Lo que equivaldría a un tipo de interés del 12,5 %, muy inferior a la media.

O sea que si solemos financiar nuestras compras, una tarjeta que devuelve un tanto por ciento reducirá considerablemente el coste de la financiación. Sin embargo, en la mayoría de los casos pagar las compras a débito o a final de mes sin intereses seguirá siendo más barato, aunque no se aplique ninguna bonificación.

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