Rodrigo Rato asume que tendrá que ir a prisión, aunque aún le queda la opción de un recurso de amparo al Tribunal Constitucional, y cumplir los cuatro años de cárcel que la semana pasado ratificó el Tribunal Supremo. Y, como siempre ha sabido ironizar con ese aire de superioridad que tuvieron los ministros de José María Aznar, ahora echa un órdago a instituciones penitenciarias y pide compartir prisión con Urdangarín.

El centro penitenciario de Brieva es una prisión para mujeres donde también cumple condena el marido de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarín. Es un centro que tiene casi 30 años de antigüedad y que cuenta con 43.000 metros cuadrados, entre los que se encuentran 162 celdas regulares y 18 complementarias.

De hecho, el cuñado del Rey Felipe VI es el único preso en esa cárcel, donde a buen seguro tendrá un régimen especial y ciertos privilegios de lo que también quiere gozar Rodrigo Rato.

Como ya publicó Diario16, El Tribunal Supremo condenó la pasada semana a Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, a cuatro años y medio de prisión por un delito continuado de apropiación indebida en el caso de las ‘tarjetas black’, en su etapa de presidente en CajaMadrid.

El tribunal ratifica las líneas de la sentencia que dictó la Audiencia Nacional, y confirma “la comisión del delito de apropiación indebida por otros 63 exdirectivos y exmiembros del Consejo de Administración de la Caja, que se beneficiaron de estas tarjetas cuya operativa era opaca a Hacienda”.

Rato es condenado por su participación en el entramado que permitió la emisión y reparto entre directivos y consejeros de la entidad de tarjetas fuera del circuito legal, “opacas a Hacienda”, con las que se gastaron más de 12 millones de euros en consumos personales.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorVox o la lepenización de las derechas españolas
Artículo siguienteÚltimo esfuerzo de los padres para evitar que Susana Díaz deje los colegios sin ley de climatización
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

tres × 1 =