Entre los años 1955 y 1956, el fotógrafo suizo Robert Frank viajó con una beca Guggenheim por Estados Unidos para fotografiar a la gente corriente en sus quehaceres diarios. Su libro Los americanos, editado en París en 1958 por Robert Delpire y en Estados Unidos en 1959 por Grove Press, se convertiría en un hito de la fotografía norteamericana, mostrando la identidad profunda y la esencia real de los estadounidenses comunes –en contraposición a la fotografía patriótica y maquillada que se venía imponiendo desde la Gran Depresión–, al elegir deliberadamente capturar aquellos aspectos de la realidad menos dulces y menos poéticos.

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Robert Frank incorporó al documental fotográfico una impronta de rebeldía y sensibilidad social e inició una corriente nueva en el ámbito de la fotografía de reportaje, el neo-documentalismo. Las fotografías de Robert Frank fueron consideradas por la crítica una severa sátira al american way of life. Muchos estadounidenses se sintieron desconcertados ante el trabajo de Robert Frank, pues jamás se habían concebido a sí mismos como los mostraba el fotógrafo. Las fotografías de Frank fueron censuradas en el número de mayo de 1960 de Popular Photography, editada en Nueva York.

Aunque fue adoptado y reivindicado por la Beat GenerationKerouac firma la introducción de la edición estadounidense de Los americanos–, cuando Frank empezó a dedicarse al cine –su documental de 1972 sobre los Rolling Stones, Cocksucker Blues, es considerada su mejor película–, la mayor parte de su obra fotográfica temprana, contemporánea de Los americanos, cayó en el olvido.

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Ahora, La Fábrica edita por primera vez en castellano Robert Frank en América, un libro que revisa su obra estadounidense correspondiente a la década de 1950. El volumen recoge 131 fotografías en blanco y negro, 22 incluidas en Los Americanos y 109 casi desconocidas, acompañadas por un extenso ensayo de Peter Galassi –antiguo conservador jefe del MOMA– en el que traza la evolución de la obra del fotógrafo desde su llegada a los Estados Unidos en 1947 hasta que abandonó su carrera fotográfica a comienzos de 1960. Galassi nos explica cómo las raíces profesionales de este fotógrafo, se hunden en el periodismo gráfico, y cuáles fueron las innovadoras estrategias visuales que le permitieron forjar una identidad artística totalmente independiente de la que preconizaban en revistas dominantes de la época, como Life.

Robert Frank en América aborda por primera vez estos trabajos a partir de la importante colección del Cantor Arts Center de la Universidad de Stanford, California.

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