Llegó el día. En este país donde todo lo que ocurre está resultando inexplicable para nuestras generaciones venideras (¿cómo le explico yo a mis hijos, dentro de unos años, que todo esto pasó, que lo vivimos y que todo el mundo estaba como adormilado?), nuestro Presidente de Gobierno, Don Mariano Rajoy, se ha sentado en el banquillo (como testigo) en el momento en el que la presunta corrupción deja ya de ser presunta para convertirse en una masa incontrolable de mierda. Rebosa por todas partes, el olor es insoportable. Aquí puede leer la crónica de su comparecencia. 

Mientras se van confirmando los robos a manos llenas, las irregularidades; mientras escuchamos las conversaciones privadas de Correa y Compañía, mientras todos esos personajes engominados, trajeados, encorbatados van desfilando por los tribunales. Mientras vemos cómo a los jueces dispuestos a investigar y condenar todo este saqueo les cambian por otros; mientras la Fiscalía hace en muchos casos un papel incomprensible (se supone que han de velar por el interés público, o sea, el nuestro -el suyo de usted y el mío-). Mientras se producen muertes en extrañas circunstancias, autopsias veloces y más rápidas incineraciones. Mientras todos esos ganan elecciones y se va demostrando que sus campañas electorales están también chapoteando en enormes pantanos de mierda. Mientras la evidencia se nos arroja a la cara y nos grita que esto lleva pasando durante toda la historia de esta presunta democracia de cartón piedra que nos han querido vender. Ahora que vamos poniendo casi todas las piezas del puzzle donde, entre todo este fango, podemos ver un letrero luminoso: “Sí, usted es idiota y nosotros nos reímos mientras le robamos”. En este preciso instante, todo sigue como siempre.

El gallego se puso su impermeable, sin rubor y sin complejos. Y se sentó ante un juez (que no tuvo rubor tampoco en hacerle todos los guiños pertinentes) para darnos a entender que este nuestro sistema, esta nuestra democracia, ha dado lugar a que tengamos el país en manos de un señor que no se entera absolutamente de nada. Ni pajolera idea de lo que hacían todos a su alrededor. Nada. Él se dedicaba a hacer política, dice. A hacer listas. No más. Y a otra cosa, mariposa.

Si esta versión fuera cierta, se demuestra que en este país solamente puede llegar a ser Presidente de Gobierno alguien con menos vista que una piedra. No está mal. Una suerte de selección natural inversamente proporcional a la que hacía referencia el Darwinismo social. Recuerda usted esa canción de Sabina donde decía “el más capullo de mi clase (¡qué elemento!), llegó hasta el Parlamento”. Pues eso. Y así tendría bastante sentido entender cómo hemos acabado aquí, en este lodazal.

Si esta versión no fuera más que una treta para preferir parecer tonto a un chorizo, o cuanto menos, un cooperador de chorizos, entonces habríamos puesto el país en manos de alguien que, jugando a hacerse el tonto, ha llegado a ser Presidente del Gobierno. He ahí el premio a una larga trayectoria. Así premiamos en este país el mérito, el mirar hacia otro lado y el aguantar pase lo que pase.

Ante estas dos opciones, usted puede elegir la que más le agrade. O bien está usted gobernado por un inepto que no es capaz de darse cuenta de que todo el mundo a su alrededor choricea; o bien está usted gobernado por un listo que, a pesar de que todo el mundo a su alrededor choricea decide que las leyes son para que las cumplan otros (como usted y yo, vaya, unos pringaos) y que aquí no pasa nada.

Bueno, olvido una opción, sí. La del pobre Mariano. Ese hombre entregado a la causa pública, al gobierno de los hombres buenos. Tan cándido que jamás se percató de lo que sucedía a su alrededor. Bastante tenía él con dedicarse a hacer política…. Y entonces yo le pregunto, si es que usted piensa que esto puede ser así: ¿a qué política se dedicaba Mariano Rajoy? ¿A la de prometer para hacer lo contrario? ¿A la de amnistiar a personas -que hoy se demuestra que tenían millonadas a costa del trinque- porque era lo que un buen político debía hacer por el bien de su patria? ¿A destrozar el empleo? ¿A qué política se ha dedicado este buen hombre?

Ah! también hacía listas electorales. Entonces, ¿a quién metía en ellas? Ana Mato o Luis Bárcenas han sido sin duda dos de sus fichajes estrella. O Soria. O Gallardón. O Cospedal. Pobre hombre, la verdad. Tan afanado en hacer política, y le sale todo fatal. Tan afanado en hacer listas políticas y todos han tenido que ir desfilando para explicar de dónde han salido tantos millones, tantas cuentas en suiza, tantos coches de lujo en el garaje, tantos negocios familiares… Pobre gente, sin duda. Tan buenos ellos, y la realidad tozuda empeñada en mostrarles como unos jetas, unos presuntos chorizos de tomo y lomo. Qué injusto es todo, la verdad.

A estas alturas y viendo lo visto, no estaría de más que alguien tuviera ganas de revisar los procesos electorales. No lo digo por nada, simplemente que no me encaja que tantísima gente esté viendo todo esto y sigan votándoles. A ver si es que va a ser que los que comen una cuentan veinte… viendo lo visto… un fallo en el ordenador (de tanto formatearlos a veces hacen cosas raras)… algún traspapelo (ya sabe, de esos que tienen a diario cada vez que les piden pruebas)…. Ahí lo dejo. A ver si alguien se anima a echar un vistazo para que nos aclaren cómo es posible que este Partido Popular siga ganando elecciones de este modo.

Hoy los retales no pueden hablar de mucho más. Porque en definitiva, todo lo que hoy ha sucedido ha sido eso: su presidente y el mío se ha sentado para dejar volar nuestra imaginación. Televisión Española ha sido la única cadena que no ha retransmitido las declaraciones de Rajoy y las portadas de los periódicos más relevantes cubren a mil columnas con las opiniones e informaciones sobre las declaraciones del Presidente.

El Plural abre con el valiente titular, donde confirma que Rajoy ha mentido. Y esto tiene una importancia básica: mentir cuando se acude a declarar como testigo supone la comisión de un delito. Y ahora veremos, en los siguientes días, si alguien está por la labor de denunciar tal hecho.

Toda la clase política está indignada. Salvo el PP. Ellos viven en su mundo, ya ve usted.

Pero han sucedido más cosas, sí. Angel Nieto ha sufrido un gravísimo accidente montando en quad y su vida en estos momentos corre serio peligro.

Y más allá de estas noticias, en la vida real, esa que nos pasa a usted y a mi, una mujer víctima de malos tratos por parte de su exmarido, se ha negado a entregarle a sus hijos, a pesar de que así lo determinaba una sentencia. Desde aquí mi absoluto apoyo a Juana, y a todas las madres que ante todo son, efectivamente madres. Mi absoluto rechazo a esos jueces que carecen de la más mínima humanidad. Sepan ustedes que, por encima de cualquier ley está el amor de una madre a sus hijos. Que jamás permitiríamos que lo que más queremos puedan ser expuestos al menor riesgo. Sepan ustedes que sus sentencias, cuando son como esta, son lamentables, execrables, injustas, inhumanas. Y sepan ustedes que cuando las leyes van contra natura, es lógico que no sean cumplidas. Me pregunto si el magistrado tiene hijos. Si tiene nietos. Si se plantea por un sólo instante la situación de dejar en manos de un maltratador a lo que más quiere en este mundo. ¿Dónde está el sentido común de estos leguleyos?

Políticos que no hacen politica. Jueces que no hacen justicia. Y un pueblo que no se une para luchar ante todos los que nos atropellan. Cuesta abajo y sin frenos.

Mañana volveré. Pero espero que no haya más. De todo esto, no más, por favor.

 

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