Escribo esto, horas antes del Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español y lo hago desde el pleno convencimiento de que esta situación que estamos viviendo en España, es extraordinariamente complicada pero para nada imposible de solucionar.

Soy de los que se niega a pensar que no hay nada que no pueda resolver la Política, pues ésta debe ser siempre la herramienta útil para que la sociedad solucione sus problemas.

Me niego también a pensar que la situación que vive mi Partido no tiene solución, cuando sin duda alguna, estamos ante la gran oportunidad de devolver a nuestro país la esperanza que ha perdido en los últimos cuatro años por culpa de la nefasta gestión del Gobierno del Partido Popular, presidido por una persona que nunca ha dado la cara, que siempre se ha escondido y que además, se ha visto permanentemente asediado por la sombra de los presuntos escándalos de corrupción, que día tras día hemos ido conociendo del seno de su partido.

Estamos ante un duelo claro: Pedro Sánchez vs Mariano Rajoy en el que sólo puede quedar uno. No he puesto por casualidad el orden sino porque pienso y confío plenamente en que Pedro Sánchez será el primero en llegar a la meta de la Presidencia del Gobierno.

No lo hará sin dificultades. Las ha tenido a lo largo de su carrera política. Siempre ha tenido que luchar contra viento y marea. Ha tenido que verse relegado a puestos en las listas que no le garantizaban poder desempeñar el cargo político al que se presentaba. Pero Pedro siempre ha estado ahí.

Recientemente, vi cómo un analista le describía como el náufrago en medio de la isla, agarrado a una triste tabla, en medio del océano jugándose la vida teniendo muchas más opciones de morir ahogado que de salvarse. Pedro tiene fuerza para ser ese náufrago que busque la mejor manera de llegar en esa tabla de salvación hacia la orilla.

Creo sinceramente que aunque el proceso es largo, duro y difícil va a conseguir llegar a la meta o, como ese náufrago va a ser capaz de llegar a pisar la arena de la playa y entonces, y sólo entonces se podrá adivinar claramente que los héroes se distinguen de las personas que pasan por la vida sin más, en que son diferentes, en que su capacidad de sufrimiento es admirable y que no se rinden jamás al desaliento.

Los que hemos conocido el sufrimiento y hemos recorrido por el fino hilo de la vida y la muerte, sabemos que nuestras ganas de luchar son mucho más fuertes que la amenaza de esa dama de negro que quiere darnos el último abrazo. Por ello, estoy convencido de que Pedro Sánchez no va a recibir el último abrazo de la Política ahora. Precisamente ahora sería el mayor error que cometeríamos los socialistas, como error sería no trenzar unas alianzas que permitan un gobierno de cambio y de progreso pero siempre pisando sobre seguro, de tal modo que no pongamos en peligro la estabilidad del país.

Audacia, valor, constancia, perseverancia, seguridad y confianza en el futuro de todos los españoles, son los valores que deben guiarnos hacia la meta de un gobierno que sea capaz de transformar los anhelos y esperanzas de las personas en realidades.

La Izquierda tenemos en nuestro ADN la capacidad de sufrimiento y es por eso, que nadie mejor que nosotros los socialistas para entender y saber gobernar el país para solucionar los problemas de la gente. Hemos de saber hacer las cosas de tal manera que se nos vea como la solución a diferencia de un Partido Popular, que ha sido durante estos cuatro años un problema sin más solución que el de enviarles a la Oposición con el fin de que los socialistas junto a las otras fuerzas del cambio, sepamos regenerar la vida democrática, social, política y económica de nuestro país.

Estamos pues ante un momento histórico con una crisis económica, social y política de tal magnitud, que el reto de la gobernabilidad de España lo es aún mayor si cabe que casi ningún otro periodo reciente vivido en nuestro país.

Quiero resaltar también el importante y difícil papel de S.M. el Rey Don Felipe VI de Borbón y Grecia. Quiero en estas líneas, mostrarle no sólo mi apoyo sino mi lealtad sin fisuras, pues él debe ser el garante del cambio que España necesita y sin duda, sé que va a estar a la altura de las circunstancias jugando un papel de moderador, sabiendo conciliar a todas las partes en torno a una mesa de diálogo imprescindible y necesaria para alcanzar los acuerdos que hagan posible el avance y progreso de España.

Todos tenemos muchas cosas que aportar. En España nadie sobra, excepto aquellas personas que han utilizado las arcas públicas para su propio beneficio y que tanto nos han avergonzado a lo largo de mucho tiempo.

Seamos justos y condenemos de igual forma los presuntos actos delictivos por motivo de la corrupción que procedan de un partido como de otro. La corrupción es corrupción, venga de donde venga y nuestro fin es acabar con ella aplicando la ley.

Tenemos también un reto importante que pasa por vertebrar un nuevo modelo de Estado, en el cual encajen todas las sensibilidades territoriales de España, lo cual no es tarea fácil pero tampoco imposible de conseguir. Nada es imposible si nuestra guía es la voluntad, pues ésta nos llevará a encontrar la mejor solución a nuestros problemas, entre todas las partes implicadas en la vida política y social de nuestro país.

Es por eso que esta tarea va a ser de todos. Tan de todos que nadie va a ser menos que nadie. Tan de todos que no vamos a poder escatimar ni uno solo de nuestros esfuerzos, para construir la España del siglo XXI que encaje de manera adecuada en este mundo globalizado donde nos ha tocado vivir.

Por ello, ante los grandes desafíos que la Economía nos plantea y que la crisis nos señala claramente con esa daga diaria que nos acecha como es el paro, tengo muy claro que con la ayuda y el esfuerzo de todos sean de la ideología que sean, encontraremos la mejor solución y esta pasa sin duda alguna, por resistir para después vencer y eso sólo puede suceder con un cambio de políticas y de personas y para ello, no veo a nadie en el horizonte más que a Pedro Sánchez, el político atleta que sabe muy bien que la victoria de todos se basará en resistir dialogando y acordando con todos.

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