Cuentan que según el músico cartagenero García Segura, el origen este pasodoble se originó en que el Maestro Álvarez Alonso, a fines del siglo XIX, ofrecía conciertos animando las veladas del café La Palma Valenciana, en la calle Mayor de Cartagena. Una noche, al terminar su actuación, enseñó a sus amigos una melodía en forma de pasodoble que había escrito sobre una mesita del café, y que pronto fue acogida con alborozo por su clara inspiración. En su recorrido nocturno, se detuvo ante la confitería España, ubicada frente al café de sus actuaciones, y observando una confitura de avellanas caramelizadas, típica del lugar, llamada “suspiros”, le inspiró para bautizar “Suspiros de España” a su nueva partitura.

El pasodoble fue estrenado, bajo la batuta de Ramón Roig y Torné, por la Banda de Música del 3º Regimiento de Infantería de Marina, actualmente Tercio de Levante, el día del Corpus Christi de 1902 en la plaza de San Sebastián de Cartagena. Fue así, porque las ordenanzas militares impedían que el Maestro Roig cediera la dirección para el estreno a Antonio Álvarez Alonso, su buen amigo y autor de la obra, dada la condición de civil de éste. Quisieron los acontecimientos que la obra también fuese el símbolo de los exilios provocados por la Guerra Civil Española y posteriores. Este pasodoble “Suspiros de España”, que mi madre cantaba en nuestra emigración a Buenos Aires, simbolizó siempre en su voz la nostalgia del país perdido. Para los músicos, su composición en el modo musical menor evoca tristeza. También fue sintonía de Radio Pirenaica, emisora clandestina de la oposición republicana en el exilio. De las tres versiones de su letra, la segunda es la que mejor refleja aquellos tiempos angustiosos.

 

Siento en mí triste emoción.

Me voy sufriendo lejos de ti

y se desgarra mi corazón.

Nunca el sol me alegrará.

En el vergel de España, mi amor,

como una flor siempre estará.

Dentro del alma te llevaré,

cuna de gloria, valentía y blasón.

España, ya nunca más te he de ver.

De pena suspira mi corazón.

Si con el viento llega a tus pies

este lamento de mi amargo dolor,

España, devuélvelo con amor,

España de mi querer.

Siento en mí triste emoción.

Me voy sufriendo lejos de ti

y se desgarra mi corazón.

Nunca el sol me alumbrará.

Ya nunca más tu suelo veré,

lejos de ti, de pena moriré.

España mía, ya no te miro.

Tú eres mi guía.

Por ti brotan mis suspiros,

tú eres toda mi alegría.

De noche y día yo no te olvido.

Ay, quien pudiera,

ay quien volviera.

Qué no daría

por mirarme, patria mía,

en tu cielo azul.

En mi soledad

suspiro por ti.

España, sin ti me muero.

España, sol y lucero.

Muy dentro de mí

te llevo escondida.

Quisiera la mar inmensa atravesar,

España, flor de mi vida.

Los que fueron injustamente expulsados de España por las políticas austericidas que, en lugar de apelar al talento que los dejaba en evidencia, para afrontar nuevos modos de crear un modelo alternativo al ladrillo, siguen sin apreciar el menor signo de la recuperación del honor perdido en manos de los saqueadores impunes. Por tanto, es responsabilidad de este conjunto de partidos que sostienen al gobierno Sánchez, el obligarlo a que se acaben los postureos y postergaciones y se afronte de una vez el desmontar la legalidad construida por el tardofranquismo y volver a legislar para la España que sigue suspirando por España. Evitando la privatización de Bankia, ya que con sus recursos se puede financiar al talento emprendedor y crear la riqueza que producirán los que tuvieron el valor de soportar el desgarro de la emigración. Salir de tu país no es para los débiles. Hay que recuperar a estos españoles. Eso es evitar el romper a España. Comenzando por facilitarles el voto a tod@s l@s emigrantes.

En las cercanas votaciones tengan en cuenta estas líneas.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno × cuatro =