Por la regeneración democrática y una Sociedad más justa, plural y participativa: la democracia está sufriendo una crisis muy profunda debido a que los partidos políticos tradicionales que la han sustentado, fundamentalmente la socialdemocracia apoyada por los cristianos demócratas, han venido haciendo dejación de sus valores y principios y confundiéndose entre ellos, han sido absorbidos por los mercados y las políticas neoliberales, representadas por la Troika. La socialdemocracia mientras ha estado reivindicando y luchando por lograr y establecer el estado del bienestar, ilusionaba y contaba con un amplio respaldo popular: la clase media y trabajadora. Por consiguiente estuvo haciendo de “parapeto” en contra de las adversidades y el deterioro que se pudiera producir en el normal funcionamiento del sistema democrático, pero su degradación de un tiempo a ésta parte sobre todo a raíz de la crisis económica, deliberadamente producida por los poderes financieros y económicos favorecidos por la recesión y recortes, no así la mayoría de los ciudadanos que se han visto afectados y perjudicados, mucho más los humildes y desfavorecidos. La injusticia y desigualdad creadas, es motivo de desencanto e indignación en grandes capas populares y “caldo de cultivo” de los políticos de ultraderecha y xenófobos, que suelen llegar a convencer con su lenguaje populista a las personas desesperadas y sin futuro. En España aun teniendo todas las condiciones favorables, pero estamos de suerte porque por lo pronto (esperemos que nunca) no tenemos este problema, ya que ese tipo de políticos forman parte del PP.

Es necesario regenerar el sistema democrático para identificarnos con el mismo, mediante un control y participación más directa en los poderes del Estado. No es de recibo considerar que estamos en una democracia, sólo porque votamos en las elecciones cada cuatro años. Los referéndums consultivos o vinculantes, deberían formar parte natural de nuestro paisaje, lo mismo que desarrollar dándole más poder y contenido a la I.L.P. (Iniciativa Legislativa Popular), bajándoles los actuales topes y que el respaldo ciudadano, cuente y proporcionalmente se refleje en el correspondiente resultado de las votaciones.

La corrupción en nuestro país es de las peores lacras que estamos padeciendo, después de la crisis económica y el paro, es el segundo problema que más nos preocupa. Sin embargo no hay signos para erradicarla ni tan siquiera mitigarla y es que quienes tendrían que hacerlo tanto individual como colectivamente a través de sus correspondientes organizaciones, fundamentalmente las políticas, no están por la labor es más, debido a la gran impunidad en parte por la tibieza del poder judicial, muchas veces en connivencia con el político la situación se ha venido agravando. Una formula que podría ser efectiva es que estos delitos sean juzgados de forma mixta por jueces y jurados o tribunales populares y que sean éstos los que apliquen las penas correspondientes. De ser así seguro que no hubiéramos soportado tantas absoluciones o condenas casi testimoniales y ver a auténticos poderosos delincuentes “campando a sus anchas”. Sin embargo personas normales y sin sus estatus son juzgadas y sentenciadas muy severamente, habiéndose creado desconfianza hacia la justicia, llegándose al convencimiento que no es igual para todos. El poder judicial es muy conservador y está altamente politizado, dependiendo mucho del poder legislativo y demasiado del ejecutivo, para lograr su independencia el Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, Consejo del Poder Judicial y Fiscalía General (Ministerio Fiscal) serán elegidos por los ciudadanos mediante el voto directo y secreto en listas abiertas.

A los políticos hay que diferenciarles la responsabilidad penal, que se les aplicará después de ser juzgados, de la política que puede tenerla por acción u omisión. No se puede consentir que políticos no asuman los delitos de corrupción realizados por sus subordinados, no presentando su dimisión y de no hacerlo deberían ser cesados. Para facilitar la adopción de esa medida, la regeneración democrática debe contemplar, la separación entre los cargos institucionales y los orgánicos y que sean éstos los que prevalezcan, para apoyar a los primeros en hacer una buena gestión publica, pero también para controlarles y así, no tengan ninguna conducta indeseada y mucho menos delictiva. El articulo 6 de la Constitución tiene que hacerse realidad y en ese sentido hay que complementarlo con una ley de partidos políticos y que sea de obligado cumplimiento. Nadie debería ostentar cargos orgánicos o públicos más de 16 años y en el mismo, permanecer un máximo de dos legislaturas o mandatos, Para no ser jueces y parte, si se tiene un cargo orgánico y otro público, deben ser a distintos niveles.

Leyes electorales, empezando por la estatal, autonómicas, insulares y locales, que para una mejor gobernabilidad contemplen y ciñan las respectivas circunscripciones a los respectivos ámbitos que se vayan a gobernar. Así se acabaría con las indeseables presiones e incluso chantajes, de formaciones políticas nacionalistas en la configuración y gestión del gobierno estatal y de los insulares, como viene ocurriendo en el caso de Canarias. La presidencia del gobierno del Estado debería ser elegida en lista que abarque toda España y si es necesario (menos del 50% de los votos) en segunda vuelta. De esa forma no hubiéramos tenido más de un año el gobierno en funciones. La reforma en profundidad de la Constitución o apertura de un nuevo proceso constituyente debe contemplar un estado republicano, federal y laico. Debido a su inutilidad y alto coste se hace necesario disolver el Senado, diputaciones, Consejo de Estado, consejos consultivos, tribunales de cuentas, Defensor del Pueblo y sus homólogos de nacionalidad o región. Respetando su cultura costumbres y tradiciones, concentración y disminución a la mitad de los 8.116 municipios existentes.

Desde posiciones ideológicas de izquierda hace falta contar con un sindicalismo de clase fuerte, pues nuestro modelo sindical está obsoleto y caduco, ya que su representación es a través de comités de empresas y delegados sindicales, que se obtienen mediante confrontación en elecciones, entre sindicatos y trabajadores. El modelo sindical que deberíamos implantar es el de secciones sindicales y que CC.OO. y la UGT, más que la unidad de acción, se fusionen en un solo sindicato.

*Este artículo forma parte de la serie que puede leer aquí:

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorLos jóvenes que escucharon a Heredia arropan en Marbella a Susana Díaz
Artículo siguienteShangay, siempre
Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976. Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972. Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido). Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero). Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT. Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989. Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE. Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987. Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte). Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

12 + 4 =