¿Qué se había creído este tipo? Tanta sonrisa. ¿Se cree que el grande es él? De eso nada, Daniel Danielito Ricciardo. Esto es un negocio y en los negocios mandan los dueños. Tú eres un empleado: Daniel. Y ni siquiera, como ya te hemos dejado muy claro, eres el empleado favorito. Nosotros, los dueños del equipo y los jefes que hemos designado, preferimos a Max Verstappen. ¿Qué te quieres ir? Vete adonde te de la gana, incluso a que te den por todos los lados.

Lo divertido fue que te creíste que te ibas a ir a Mercedes o a Ferrari y así ibas a ganar a nuestro piloto favorito. No, niño no, así no funcionan las cosas en este negocio. Te lo voy a repetir: esto es un negocio y manda, única y exclusivamente, el dueño… mientras pueda hacerlo y tenga pasta; y nosotros la tenemos, toda la pasta que nos da la gana.

Podrías haber salido por la puerta de atrás tranquilamente, ¿quien sabe? A lo mejor con Renault tienes suerte, toca milagro y hasta llegas a algo. Si eso sucede nos abrazaremos y sonreiremos cada vez que nos crucemos en el padock.

Pero no, tenías que hacerte el chulito, el guapo, el que siempre sonríe con esos dientes de anuncio de dentífrico y hace tonterías como lo de beber champán en sus asquerosas zapatillas cada vez que gana un gran premio.

Max es nuestro favorito, no nos importa que todos lo sepan. Queríamos que le quitase el record a Vettel como el conductor más joven de la historia en conseguir una pole position. Y tú tuviste que joderlo, hacerte el listo. Tenías la vuelta perfecta calculada pero te la guardaste hasta el ultimísimo intento. No fuese a ser que los cabrones de RedBull, nosotros, nos diéramos cuenta e hiciésemos alguno de nuestros delicados e imperceptibles ajustes secretos.

Nos jodistes bien jodidos. Pero ya has visto cómo te la hemos devuelto. ¿De verdad pensabas que te íbamos a dejar ganar la carrera? ¿Acabarla siquiera? Por favor, sonrisitas. Es que te caes al suelo de ingenuo.

¿No te acuerdas las cosas que le pasaban a Webber, otro que iba de figura por la vida como tú, cuando intentaba tocarle los carburadores a Vettel? Sí, eso le pasaba, se lo estropeaba el cochecito. Como se estropeó el tuyo en el GP de México 2018. Pobre Ricciardo Ricciardito, todavía nos estamos riendo.

¡Qué cabreo tan guapo te cogiste, tío listo! Hasta te has atrevido a señalarnos con el dedo… aunque disimulando, porque para decirlo claro y directo no te llegan los redaños. “Mi coche está maldito… lara lara lito” “Yo no digo que lo haya hecho el equipo, pero alguien lo ha hecho…. echo echo…” “Que conduzca mi coche Gaslyyyy y… ¿y qué más?” Tienes un contrato y si nosotros queremos el coche lo conduces tú y te la envainas, guapito.

¿Qué eres muy buen piloto? Claro y por supuesto: nosotros te elegimos y formamos. ¿Que ya no nos vas a querer más? Nos da muchísima penita; o quizá no, o quizá estemos mintiendo, sabemos hacerlo muy bien, y lo que tú digas o pienses ni a nosotros ni a nadie del bonito y gran circo de la F1, le importa un bledo, Ricciardito.

Otro burbon, por favor.

 

Tigre tigre.

El malvado Daniel Ricciardo se carcajea de Verstappen

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