Existe más socialismo fuera del partido que dentro

Felipe González Márquez en el XXVI Congreso de Suresnes

El crecimiento comienza cuando comenzamos a aceptar nuestras propias debilidades

Jean Venier

 

Es un hecho que el Partido Socialista Obrero Español necesita una revisión total porque va camino de la extinción. Por mucho que muchos buenos militantes socialistas se echen las manos a la cabeza ante una afirmación tan contundente, la realidad demuestra que es así. En estos días nos encontramos en una época pre-electoral y los resultados previstos para el PSOE son peores que los obtenidos en la «noche histórica» del veinte de diciembre, es decir, que es bastante probable que se vuelva a romper el suelo cosa que tiene su mérito teniendo en cuenta que en el 20D el candidato socialista no consiguió siquiera superar los cien escaños. Como bien dijo Pedro Sánchez en su vergonzosa rueda de prensa en Ferraz «se había hecho historia». Fuentes de diferentes empresas demoscópicas han confirmado a este autor que el veintiséis de junio es bastante probable que el PSOE se quede por debajo de los setenta diputados por las muestras recogidas en las últimas semanas. Ante este tétrico panorama, ¿qué debe hacer el PSOE para sobrevivir? ¿Qué medidas deben tomar los socialistas para remontar el vuelo?

es bastante probable que el PSOE se quede por debajo de los setenta diputados

La frase de Felipe González que encabeza el artículo fue pronunciada por Felipe González en un momento en que el Partido Socialista era un verdadero desconocido para los españoles, un momento en que la hegemonía de la izquierda parecía que se encontraba en las filas del Partido Comunista. En ese discurso, el recién elegido Secretario General del PSOE, hacía una dura crítica a la deriva interna que podría llevar a su desaparición o a su insignificancia en el panorama político por el que había que luchar tras la muerte de Franco. Cuarenta y dos años después de que González fuera tan crudo en su discurso de Suresnes nos encontramos en una situación similar y que requiere un cambio urgente y radical, un formateo o un «recovery». En el tiempo que transcurrió desde el XXV Congreso (Toulouse 1972) al XXVI Congreso (Suresnes 1974) el PSOE puso las bases para cambiar el partido y adecuarlo a la realidad, para transformar la visión victimista del socialismo en el exilio en una visión de partido que era fundamental para el futuro democrático de España y no una reminiscencia del Partido Socialista Italiano de los ’70.

El poder anestesia a los partidos de la izquierda

El hecho de que el PSOE haya sido el partido político español que más años ha ocupado el poder ha traído una consecuencia gravísima para una organización que se define como «una organización política de la clase trabajadora y de los hombres y mujeres que luchan contra todo tipo de explotación, aspirando a transformar la sociedad para convertirla en una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de los pueblos». El poder anestesia a los partidos de la izquierda. Es un hecho que podemos comprobar en las trayectorias de los distintos partidos socialistas/socialdemócratas. La permanencia en el poder ha provocado la separación de la realidad del pueblo. La ciudadanía no perdona que esto ocurra. El poder genera este alejamiento porque los dirigentes están diariamente en contacto con las élites políticas, económicas o empresariales y escuchan sus demandas. Finalmente las asumen en aras de una falsa responsabilidad. Por eso los ciudadanos se han sentido traicionados por el PSOE, tanto en las etapas de González como en los dos años finales de la segunda legislatura de Zapatero. Hay un hecho, que es anecdótico, que refleja esa separación entre los dirigentes socialistas que han tenido responsabilidades de gobierno y la ciudadanía: la presencia de escoltas que los separan del contacto humano, que impiden que esos dirigentes miren a los ojos a los ciudadanos y escuchen sus demandas. Sin embargo, las élites tienen acceso directo. Es cierto que el PSOE fue quien afianzó e implementó el Estado del Bienestar tras su primera victoria en 1982.

la presencia de escoltas que los separan del contacto humano

El problema es que esos logros no pueden convertirse en un mantra para intentar ganarse la confianza de la ciudadanía porque esa ciudadanía considera ese Estado del Bienestar como patrimonio propio y no como patrimonio curricular de un partido concreto. Por tanto, haber permanecido veintidós años en el poder ha llevado a perder las esencias del socialismo español y a traicionarlas, en aras de esa falsa responsabilidad de gobierno o de Estado.

Haber permanecido veintidós años en el poder ha llevado a perder las esencias del socialismo español y a traicionarlas, en aras de esa falsa responsabilidad de gobierno o de Estado

Por otro lado, en estos años de democracia se ha querido transformar al Partido Socialista en una especie de sucursal de la socialdemocracia alemana sin darse cuenta de que las realidades sociopolíticas de los dos países hacen imposible que esta evolución sea efectiva. Este es uno de los errores más graves que cometió Felipe González mientras estuvo en la vida pública (de los que ha cometido y comete en la actualidad es mejor no mencionarlos porque están haciendo mucho daño). Hay que partir de la base de que los conceptos ideológicos que defienden el socialismo y la socialdemocracia son incompatibles por mucho que en sus postulados teóricos tengan algún aspecto común. En España la socialdemocracia está vista como una especie de sucedáneo más progresista de la derecha, una especie de cómplice. De ahí el mantra «PPSOE». A esto no ayuda mucho la posición de los partidos socialdemócratas europeos en su funcionamiento en las instituciones europeas y su alineación en «aras de la responsabilidad» con el Grupo Popular en un porcentaje demasiado elevado de las medidas que se toman allí y que tanto dolor han generado en los pueblos del sur de Europa. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en la pérdida de influencia de la Internacional Socialista.

Los ciudadanos esperan del PSOE la valentía de presentarse ante ellos como la única organización que puede darles lo que necesitan por encima de lo que sea

Otra consecuencia de ese escoramiento hacia la socialdemocracia es presentar un mensaje que no conecta con la ciudadanía y que genera en ésta una desconfianza hacia todo lo que representa el Partido Socialista. Los ciudadanos esperan del PSOE la valentía de presentarse ante ellos como la única organización que puede darles lo que necesitan por encima de lo que sea. A día de hoy esto parece una quimera porque hay demasiadas hipotecas del pasado, hay demasiados personajes que impiden que la obra llegue a un final en que el público se levante de sus butacas. Eso sólo se consigue recuperando lo que se perdió con ese viaje absurdo hacia la socialdemocracia, hacia la tercera vía o hacia ese «socialismo pragmático» representado por hombres tan nocivos como Manuel Valls o Matteo Renzi. Virar por esa senda es una traición a la historia, a la ideología y a la clase trabajadora. Por eso la ciudadanía está abandonando la confianza que depositó años atrás en el Partido Socialista para irse a otras opciones o para desengancharse de la política.

la confianza de los ciudadanos sólo se puede recuperar con un formateo total del partido

El hecho de que la socialdemocracia europea no haya sabido adaptar su mensaje a la realidad mundial en la que se está imponiendo por goleada la teoría neoliberal en la que la política queda ahogada por las necesidades económicas de los poderosos tampoco ayuda porque, por desgracia, el PSOE no se ha sabido desenganchar de esa tendencia tan peligrosa.

En España el Partido Socialista ha ido dando bandazos que le ha separado de los ciudadanos y esa confianza sólo se puede recuperar con un formateo total del partido. Hay quien lo llama refundación. El nombre que le demos es lo de menos lo que importa es el fondo de la cuestión. Nuestro país necesita un PSOE fuerte que sea quien capte la confianza de la clase trabajadora y, por desgracia, en la actualidad no lo es.

En primer lugar, el PSOE debe buscar a un líder fuerte, a un líder que despierte ilusión, no en la militancia, sino en los ciudadanos. Ahora mismo no lo tiene porque su Secretario General demuestra su debilidad en su incoherencia y de su priorización de sus intereses personales a los del colectivo y la ciudadanía.

No es normal que el Partido Socialista siga manteniendo a un líder que no ha hecho más que cosechar fracasos

Un ejemplo que es lapidario: en el mes de noviembre afirmó que no pactaría con la derecha y apenas tres meses después firmaba un pacto con Ciudadanos, el partido que representa al neoliberalismo más salvaje, el Tea Party en versión española. No es normal que el Partido Socialista siga manteniendo a un líder que no ha hecho más que cosechar fracasos desde que accedió a la Secretaría General y que ha llevado a conseguir el peor resultado histórico en unas elecciones generales.Las cifras no engañan:

  • Votos desde que el PSOE es partido de gobierno:

  • Escaños desde que el PSOE es partidos de gobierno:

Los datos son palmarios y no tienen excusa posible. Habrá quien diga que la situación política es diferente, lo que es cierto. Habrá quien diga que han aparecido otros partidos que le restan votos, lo que es cierto pero con matices. Si se presenta un proyecto que ilusione y que capte al electorado frente a las medidas irrealizables que precisamente esos partidos presentan a los ciudadanos y que les ilusionan.

No estoy diciendo que el PSOE se comporte como Podemos y ofrezca soluciones que no se pueden realizar. Sin embargo, la experiencia que el Partido Socialista atesora debería ser suficiente como para poder presentar un proyecto que ilusione a quienes abandonaron el barco tras las traiciones del pasado. ¿Cómo presentar ese proyecto? En primer lugar, haciendo lo contrario a lo que se ha hecho hasta ahora. Uno de los errores que cometió el PSOE en las anteriores generales fue el ofrecer a los ciudadanos un programa electoral al que faltaba concreción. Tenía titulares muy atractivos pero su contenido estaba lleno de incoherencias derivadas de su falta de concreción. Por eso el PSOE debe presentar a los españoles un proyecto socialista donde todas y cada una de las medidas responda a las preguntas fundamentales que los ciudadanos demandan: en qué consiste cada medida, cuánto va a costar, de dónde se van a sacar los fondos necesarios para llevarla a efecto, cuándo se va a implementar y, sobre todo, un compromiso formal de cumplimiento. Ante esto es fundamental la presentación de un calendario de obligado cumplimiento del programa electoral. Así se ilusionará a la ciudadanía y se recuperará parte de lo perdido.

La experiencia que el Partido Socialista atesora debería ser suficiente como para poder presentar un proyecto que ilusione a quienes abandonaron el barco tras las traiciones del pasado

Por otro lado, el PSOE debe tener un proyecto que ilusione a la ciudadanía, del mismo modo en que se hizo en los años ’70 con el reseteo de Toulouse-Suresnes. Existe un concepto en informática por el que los dispositivos se ponen en el mismo estado en el que salieron de fábrica: «recovery». Eso es lo que tiene que hacer el Partido Socialista, volver a sus orígenes, dejar de lado la intoxicación socialdemócrata y no caer en las tentaciones de ese pragmatismo promocionado por los poderes económicos, políticos y empresariales.

dejar de lado la intoxicación socialdemócrata

Hay un hecho que debería hacer reflexionar y que es significativo de cara a la necesidad de ese formateo: el abandono del electorado joven. La edad media de la militancia del PSOE es muy elevada, es decir, que no se está cautivando a los nuevos votantes. Es así y tenemos ejemplos de partidos socialistas que tuvieron los mismos problemas y que están remontando a través de la generación de ilusión utilizando como cimientos para presentar proyectos la esencia que jamás se debió abandonar. Se me viene a la cabeza el caso del Partido Laborista británico, un partido que fue masacrado por las aventuras de Toni Blair y que con la llegada de Jeremy Courbin está remontando. Esto en el Partido Socialista actual no es posible porque las personas que encabezan la generación del proyecto no son las adecuadas o son emboscados de los adversarios políticos naturales. ¿Cómo es posible que se caiga en el error de poner al frente del programa económico a alguien que dice ser socialista pero que defiende las teorías liberales? En una sociedad en que las decisiones políticas están tan condicionadas por la economía, la presencia de Jordi Sevilla es un error mayúsculo. Este es el ejemplo más significativo pero hay muchos más.

la presencia de Jordi Sevilla es un error mayúsculo

Cuando quieres vender un proyecto a alguien se tiene la tentación de intentar convencer. Eso es un error. Lo que hay que hacer es seducir a través de hacer ver que ese proyecto va a ser el que va a cubrir las necesidades del interlocutor. El actual PSOE no puede hacer eso porque ni convence ni seduce. Ya hemos hablado del cambio de liderazgo y del necesario cambio de rumbo ideológico en el proyecto. Sin embargo, eso no tiene validez si desde un punto de vista interno no se da ejemplo. En primer lugar, el PSOE debe darse cuenta de que no puede seguir manteniendo que el candidato o cabeza de lista sea el mismo que el Secretario General porque de ese modo, en el caso de llegar a gobernar, se está hipotecando la actividad de partido a las decisiones tomadas por ese gobierno, sean acertadas, sean equivocadas.

El partido debe ser el primer censor de un posible Ejecutivo

El partido debe ser el primer censor de un posible Ejecutivo, debe ser quien se ponga a favor o en contra de medidas que vayan contra el ideario y ha de ser quien obligue a ese gobierno a cumplir el programa electoral en su visión más maximalista. En segundo lugar, el PSOE debe cambiar totalmente de dirigentes, debe presentar caras nuevas que transmitan a la ciudadanía cercanía. Cuando me refiero a un cambio de dirigentes lo hago pensando en personas que no hayan tenido ninguna responsabilidad de poder, que no hayan sido intoxicados por lo que cité anteriormente. En tercer lugar, el PSOE debe estar en la calle, debe acercarse a las personas. En los primeros meses de la Secretaría General de Pedro Sánchez se sacó al partido a la calle con las asambleas abiertas. Esa medida fue una gran medida y tuvo un resultado favorable en los sondeos. Sin embargo, la deriva del Secretario General y de su Secretario de Organización hacia un autoritarismo y un personalismo absurdo cerró una oportunidad de generar ilusión en la gente que no se entendía. En cuarto lugar, el PSOE no puede caer en la tentación de basar su estrategia política en la imagen del candidato, el que sea, porque eso es traicionar claramente las esencias fundamentales del partido. En quinto lugar, el PSOE debe tener mucha más democracia interna. En este punto, los socialistas dieron un ejemplo con las primarias en las que Pedro Sánchez fue elegido, un ejemplo que tiraron por tierra cuando se produjeron intervenciones de federaciones y agrupaciones en la precampaña de las municipales o cuando se afirmó que «las primarias son sólo una distracción para la militancia», dando a entender que la decisión de la militancia no es vinculante si no se adecúa a los intereses de los órganos rectores o del Secretario de Organización. Pedro Sánchez ha hecho creer a muchos que él es quien ha devuelto el partido a las bases. Eso es mentira. La elección por primarias y la posterior ratificación en los congresos vienen de la época de Rubalcaba. Pero de tanto repetirlo la mentira se ha convertido en el mantra de quienes apoyarán a Pedro Sánchez en todo lo que diga o haga.

Las primarias son sólo una distracción para la militancia

La democracia interna también viene por el respeto a las corrientes críticas y a quienes no siguen la línea oficial como corderos. No es normal que un partido que se considera democrático purgue a militantes de base o a pequeños dirigentes sólo por el hecho de que tengan una opinión distinta a la del Secretario de Organización o a la del Secretario General. Y eso, por mucho que digan algunos «pedristas» está ocurriendo actualmente.

Son muchos más aspectos los que determinan que el Partido Socialista Obrero Español debe empezar de cero, realizar un recovery para, desde ahí, volver a ilusionar a su electorado y a todos los militantes que abandonaron el proyecto actual socialista porque no les representaba. Hay tiempo si hay voluntad. ¿La habrá?

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

1 Comentario

  1. Nunca me dejará de sorprender la claridad con que ve este autor los problemas reales de nuestra política. En pocas palabras ha resumido a la perfeccion los verdaderos lastres que tiene el partido socialista. Me gusto mucho la referencia historica y como el mensaje de socialismo se ha ido pasteurizando en primer lugar hacia una socialdemocracia europea que aqui no tiene ningun futuro al haber una derecha y unas elites que siguen en los mismos roles que durante la dictadura y por otro lado la necesidad clara de volver a los origenes porque el partido socialista es el unico que puede desde la responsabilidad frenar la ofensiva de esas elites representadas politicamente por ciudadanos y por el PP. Espero que en algun momento este hombre escriba algun libro para poder disfrutar con una reflexion mas extensa que vaya mas alla de los limites de un articulo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Diez + 12 =