En los bares gusta que te pongan un tapa con la bebida. Gusta mucho. Gusta muchísimo. Gusta todo lo que uno pueda imaginar que pueda gustar. Gusta lo que no está escrito que se pudiera escribir sobre el gusto.

Cuando te pides una cerveza hay unos segundos, a veces minutos, de tensión no resuelta: ¿qué tapa me van a poner? ¿me pondrán tapa? ¿será posible que no me van a poner tapa? ¿sólo aceitunas? ¿las va a coger con la mano? ¿con la que se agarra la cola en el servicio? ¿con la que se acaba de rascar? ¿hay aceitunas sabor Fairy?

La tapa nos gusta mucho. Primero porque creemos que nos la regalan. De hecho no la pides, te la dan. De hecho aparece aunque no la quieras. De hecho casi te ves en la obligación de comerla. Casi es una ofensa dejarla. Casi es un mal rato el que pasas de ver pasar al camarero y que la tapa siga ahí, intacta, como las ganas de Rajoy por cambiar o las de Rivera por hablar de regeneración o las de los demás por hablar de Rivera o Rajoy.

La tapa gusta aunque no guste. Por eso la comemos aunque sea una puta mierda. Hay patatas bravas puestas de tapa que no pondrían ni en la cena de un hospital concertado, ése donde fue la madre de Quique Peinado. Pero te las comes. Aunque quemen, aunque estén sosas, aunque estén duras o podridas. Es una tapa y punto. Hay tapas que te podrían contar las noticias de las últimas dos semanas. Hay tapas que han visto tres traspasos del local. Tapas que deberían independizarse.

También hay tapas buenísimas y zonas de España, como en la querida Andalucía, donde te dan a elegir, que eso es lo más de la hostelería ibérica: cazuelita de gambas al ajillo, montadito de lomo, gabardinas. Uno llora de emoción aunque la cerveza sea Cruzcampo, que es como otra cerveza. No estás acostumbrado, ya está. Dejémoslo ahí. Es como los que se piden bourbon con Coca-Cola y si tienen Pepsi se quejan porque no están acostumbrados al sabor. Como si mezclar tan preciado destilado con trazas de potabilidad no te hubiera ya descartado como cliente razonable.

Hay sitios donde la tapa es muy chic y muy incomible. Que no sabes si el regalo de la promoción es el muñequito de Chewbacca o la alita de pollo. De hecho no sabes distinguir cuál es cuál y ahora guardas el muñeco sin piernas plantado en una maceta de la terraza.

También es verdad que no es lo mismo consumir la tapa en solitario que en grupo. En solitario la tapa la dejas o la devoras, no hay término medio. Porque puede ser tu única comida del día y porque estás “face to face” frente al hostelero: nadie te protege.

Si estás en grupo y la tapa está buena puede que un vistazo al móvil te deje sin aperitivo. Realmente ocurre incluso si está mala, incluso si vienes de cenar chuletón de Ávila, la tapa en grupo se come sí o sí. Y en el caso de que sea oreja a la plancha sabes que como te descuides te dejan el trocito con pelitos…y cae.

Pero la peor tapa, sin duda, si se puede llamar tapa, es la que ponen en algunos bares de copas: frutos secos mezclados con gominolas. Es el mar y tierra del tapeo informal y escaso. Es la desafortunada manera que tiene un local de decirte que aquí has venido a beber. Bueno, pues te comes hasta las cáscaras que pululan por el cuenco. He visto gente rebañar con el dedo mojadito en saliva los granitos de sal con la misma ansiedad que Mario Vaquerizo hace un puzle con su sobrino.

Y para terminar algo terrible e incompatible con el concepto “tapa”. Que te la cobren, que la tengas que pedir o que tengas que guardar palillitos para luego hacer la cuenta. En muchos lugares a estas tapas las llaman tapas, sin más. Pero en otros las llaman “pinchos”, por lo que te clavan. Parece que si lo llaman así ya te pueden hacer pasar por caja, algunos al precio de medio menú. Pero hay que aceptarlo, no hay problema. Sea como sea, qué sería este país sin tapas: un país destapado. ¡Con lo que nos cuesta destapar! ¿Realmente te gustan las tapas?

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1 Comentario

  1. Pues sí, está bien escrito. Pero a mí aquí en Barcelona no me han puesto una tapa gratis en la vida. Ah, vale, que es que ya dan por hecho que Catalunya es otra nación y que no hay que hablar de ellos. No hace falta que se sientan independientes, ya los apartamos nosotros en los artículos… XDDD

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