En cada Semana Santa la República Dominicana se prepara para lo peor, pero esperando lo mejor, que es reducir la cantidad de muertos y heridos durante este asueto que constituye el fin de semana más largo del año.

Pero todo parece indicar que lo único que buscan las autoridades es presentar buenas cifras y quedar bien ante el país, esto queda claro cuando los Medios de comunicación reportan 28 muertos mientras que los organismos de emergencia solo hablan de 15 fallecidos.

¿La vida solo vale algo en Semana Santa?

Los organismos de seguridad del Estado dominicano se activan y hacen su trabajo solo una vez al año. Las auto pistas tienen señalizadores, los policías de tránsito realizan el llamado “carreteo” que consiste en reducir la velocidad con varios vehículos oficiales cerrando el paso y yendo a una velocidad prudente.

En las estaciones de autobuses se realizan chequeos, se analizan los neumáticos, las condiciones de los vehículos, los paquetes de emergencia, como botiquines, herramientas de emergencia, refacciones y hasta la condición física del conductor en algunos casos.

Las vías públicas están plagadas de agentes de tránsito, detienen a todo aquel que no use el casco protector, multan a todo el que no use el cinturón de seguridad y detienen a todo aquel que transite en un vehículo abierto (camionetas) transportando personas en la parte de atrás.

Pero todo esto es solo en Semana Santa, las otras fechas del año sitúan a la República Dominicana en el primer lugar en muertes por accidentes de tránsito de toda la región, el resto del año los dominicanos se la pasan viendo espectáculos de mal gusto presentados por los agentes de AMET, peleando a trompadas con los conductores.

Todo parece indicar que los muertos por accidentes de tránsito solo valen en la semana mayor, los balnearios peligrosos son cerrados y un contingente de agentes de la Defensa Civil y la Cruz Roja están pendientes de que todo vaya bien y no haya ahogados.

¿Y el resto del año?

El resto del año, todos pueden conducir como quieran, los conductores de motocicletas se suben por los elevados y pasan túneles, los cinturones de seguridad son un mito y no hay manera de contar de manera exacta la cantidad de muertos por accidentes.

La moda de “calibrar” que no es más que andar en una motocicleta en una sola goma, se ha tornado en un dolor de cabeza de los agentes de tránsito, al extremo de que un Coronel de San Francisco de Macorís, le quita la goma de adelante a todo aquel que sorprende calibrando.

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