Con toda la solemnidad que requiere un asunto como este. Las delegaciones del PP y Ciudadanos han firmado, este domingo, el acuerdo al que llegaron tras una semana de intensas negociaciones. Ahora toca presionar, con todos los argumentos posibles, al PSOE para que se abstenga el viernes y permita un gobierno conservador que lleva un paquete de compromisos muchos de los cuales son ambiguos y, ni siquiera las partes firmantes saben cómo los van a poner en práctica. Si Pedro Sánchez insiste, el pacto de investidura será papel mojado.

Ciudadanos insiste en que el compromiso suscrito tiene muchos puntos que coinciden con los que firmaron Sánchez y Rivera en la anterior legislatura. “Es por eso por lo que deben apoyarlo”, dice Albert Rivera. Y los socialistas insisten en que el caso no es que haya coincidencias en ambos acuerdos, si no que la cuestión es ideológica. “El PSOE, desde que se instauró la democracia, nunca ha dado el Gobierno a la derecha. Ni lo hizo con UCD ni lo va a hacer ahora con el PP. Es una cuestión de ideología”, señalan en Ferraz donde Patxi López añade que “no podemos votar a un partido corrupto como es el PP”

La “letra” de este acuerdo suena bien, aunque no se acompase con el “estribillo” del “no no no”, socialista. En síntesis, los acuerdos más significativos son: ayudas para los autónomos. Congelación de las subidas de impuestos. Lucha contra el fraude fiscal. Recuperar 2.800 millones no abonados por los beneficiados de la Ley de Amnistía Fiscal Suprimir el “impuesto al sol”. Para el año 2020, el 2% del PIB para invertir en I+D+i. Pacto Nacional de Infraestructuras. Los recortes se van a acabar en las políticas sociales. Dación en pago. Paralizar los desahucios. Nueva Ley de segunda oportunidad para refinanciación de los impagos. Plan nacional para la conciliación familiar y laboral. Se incrementa el permiso por maternidad. Reversión de los recortes a la dependencia para volver a los niveles de financiación en esta materia anteriores a 2012. Pacto de Estado contra la violencia de género. Pacto nacional por la educación. Paralización de la LOMCE. El Fiscal General del Estado podrá ser cesado por el Congreso. Se reformará el Senado. Plan para ahorrar 1.000 millones mediante recortes en los aparatos del estado y empresas públicas. Reforma de la Ley electoral. Limitación de las llamadas “puertas giratorias”. Pacto anticorrupción. Si un cargo público no puede justificar un enriquecimiento será procesado penalmente. Pacto por la unidad de España. Pacto de Estado por la reforma Constitucional.

Según Rivera, son 150 medidas, de las cuales cien figuran en el pacto que alcanzaron con Pedro Sánchez, que votaron los militantes del PSOE. Por eso pide su apoyo.

Por su parte, Rajoy ha calificado como “muy positivo” este acuerdo “porque España necesita un gobierno que ahora no tiene”. Con un tono enigmático, el candidato ha dicho, también, que si fracasa el 2 de septiembre, “volveré a intentarlo aunque no tiene que ser precisamente después de las elecciones vacas y gallegas”. ¿Qué quiere decir con esto Rajoy? Sus estudiosos interpretan sus palabras como que cualquiera que sea el resultado en estos comicios, seguirá insistiendo en que “tiene 170 diputados que me apoyan”. La frase que este lunes le dirá a Pedro Sánchez y que ha repetido en un tono ciertamente chulesco, como si tal circunstancia le permitiera acceder a una investidura que no tiene asegurada, ni mucho menos.

Pero es que hay más. Rajoy, utilizando de nuevo un tono enigmático, ha recordado que “otros fueron investidos con menos de 170 votos y así se lo voy a recordar al señor Sánchez”.

Así pues, todo queda pendiente de la reunión que este lunes van a mantener Rajoy y Sánchez. Una reunión en la que fuentes de Ferraz insisten en que no pasará nada, salvo “milagro de última hora”. Los documentos firmados, hoy por hoy, siguen siendo “papel mojado”.

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