Esto se va pareciendo a las persecuciones policiales del “Lute” en los veranos de los años sesenta del siglo pasado, sólo que protagonizada por los políticos. Cada verano, a falta de la información habitual, e independientemente del “famoso primer baño de Ana Obregón”, en temporada estival hay que inventar algo con lo que abrir los telediarios y llenar las páginas de periódicos y medios digitales. Este año, el culebrón se llama “investidura de Rajoy”. Y vamos por el capitulo….Es difícil llevar la cuenta. Este jueves, los protagonistas, que parecían abocados a acabar sus relaciones en sonado divorcio, han dado un respiro a la opinión pública. Albert Rivera dice que Rajoy ha aceptado las seis condiciones que le impuso para darle el sí en la investidura.

Este viernes, las dos partes comenzarán a negociar los términos de la misma. Rajoy cuenta con 169 votos, los del PP y los de Ciudadanos, y uno más, Coalición Canaria. En total 170. Necesita 175 para salir adelante. Dice que se los va a pedir al líder del PSOE, Pedro Sánchez.

A éste le ha salido un nuevo elemento a tener en cuenta en el culebrón de verano. Pablo Iglesias, líder de Podemos, dice que él y Sánchez llevan días negociando “una alternativa” para presentar. “En caso de que fracase Rajoy”, matiza el secretario general socialista. Pero las matemáticas tampoco les salen. Tienen 156 escaños. Necesitarían los de ERC o PDC, antigua Convergencia, o los del PNV y alguna de las otras dos formaciones catalanas. Y ya se sabe lo que piden: referéndum de autodeterminación. ¿Están en condiciones los socialistas de aceptar esta petición?

Y como buen culebrón de verano: pasan los capítulos, parece que algo se mueve cada día que pasa, pero, en realidad, estamos igual que el día después de los comicios del 26-J. Las terceras elecciones son más que una hipótesis. Es una realidad.

Lo que sí parece claro es que tanto movimiento de Albert Rivera le está desenmascarando y cada vez se parece más a lo que se denomina “la marca blanca” del PP. El dirigente de la formación naranja avanza que “no entrarán en el Gobierno”. Pero se le olvida decir que lo que van a negociar ahora, presupuestos, techo de gasto público, más el desarrollo de las seis condiciones en materia de corrupción, forman una buena parte de un programa de gobierno. Quiere decir que todos estos puntos, si son instrumentalizados a través de normas legislativas, tendrán que ser aprobados en el Congreso y deberán contar con el apoyo de Ciudadanos que los suscribe mediante negociación. Y si PP y C, s no los logran sacar adelante, los populares cuentan con el Senado donde tienen mayoría absoluta.

Es por eso que no tienen mucho sentido los argumentos esgrimidos por algunos analistas de que el PSOE puede abstenerse perfectamente, para dar el gobierno a Rajoy, porque luego le pasará factura como oposición parlamentaria. ¿De qué oposición parlamentaria se habla cuando Rajoy puede instrumentalizar a la Cámara Alta para poder sacar esas reformas tan impopulares y regresivas como las que se están anunciando? Eso se llama “morir matando”

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