El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, no solo ha aceptado el encargo del Rey Felipe VI para intentar formar gobierno sino que también se presentará al debate de investidura para no incumplir la ley, tal y como establece el artículo 99.2 de la Constitución Española, aunque este extremo lo dejó en el aire después de su ambigua comparecencia ante los medios de comunicación tras entrevistarse con el jefe del Estado. Rajoy no aclaró si se someterá a la investidura con la intención de seguir delegando toda la presión sobre sus adversarios y posibles votos abstencionistas que permitan su investidura. Rajoy cree que tirando la pelota al tejado de PSOE y Ciudadanos hasta el límite legal logrará finalmente la abstención de estas formaciones, con lo que le permitiría formar finalmente gobierno. Pese a todo, las palabras de Rajoy prolongan aún más la incertidumbre política que impera en el país desde hace ya más de siete meses.

«El Rey me ha encargado que intente la investidura a la Presidencia del Gobierno. Le he explicado que hasta el momento no cuento con los apoyos para ello, pero que acepto el encargo, que buscaré esos apoyos. Lo he estado haciendo hasta hoy y, a partir de ahora, lo haré además con el encargo del jefe del Estado», explicó el líder del PP.

Rajoy avanzó que su voluntad es negociar un eventual programa de gobierno y, con ese objetivo, se dirigirá de «manera preferente» a los partidos constitucionalistas con los que parece «más razonable encontrar acuerdos» puesto que comparten la defensa de la unidad de España, la soberanía nacional, el compromiso con el proyecto europeo y la lucha contra el terrorismo. A su entender, esos consensos son un «buen punto de encuentro para avanzar en el diálogo».

Rajoy señaló que está dispuesto a explorar la posibilidad de explorar un gobierno en minoría solo con los apoyos del PP, si PSOE y C’s le garantizan una «lealtad mínima» para aprobar los objetivos de estabilidad presupuestaria, la transposición de las directivas comunitarias, la elaboración de los Presupuestos, el apoyo en la lucha antiterrorista y en las líneas fundamentales de la política exterior.

El presidente del Gobierno en funciones incluso indicó que va a «redoblar los esfuerzos de negociación» y abrirá una ronda de contactos en buscar de apoyos para poder gobernar. «En un plazo razonable de tiempo informaré de las gestiones que he realizado, del resultado de las mismas, de los apoyos que he conseguido para una eventual investidura y, en consecuencia si estoy en condiciones o no estoy de formar gobierno», matizó.

Insistió en que no va a faltar por su parte «ni empeño ni esfuerzo» y recalcó que espera encontrar en sus interlocutores la misma «voluntad de entendimiento» porque les unen más cosas de las que les separan. «Las elecciones han quedado atrás y es tiempo de que también queden atrás las arengas y las proclamas para conseguir votos», defendió.

Sin embargo, su indefinición sobre si se presentará o no a la investidura, en función de los apoyos que logre, provocó una rápida reacción de los partidos de la oposición, que recordaron que, según el artículo 99 de la Constitución, aceptar el encargo del Rey para intentar formar gobierno conlleva someterse a una Sesión de Investidura en el Congreso de los Diputados.

El primer apartado del artículo 99 de la Carta Magna establece que tras las consultas con los líderes políticos, el monarca «propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno». Y el 99.2 añade que «el candidato propuesto conforme a lo previsto en el aparado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara».

«Es el primer candidato que ha sembrado la duda de si va a cumplir el artículo 99.2 de la Constitución, y es gravísimo», criticó Antonio Hernando, portavoz del PSOE, quien añadió que es «irresponsable que el señor Rajoy haya especulado con la posibilidad de no presentarse a la investidura». «Es impresentable, inconstitucional», remató.

El coordinador federal de Izquierda Unida y diputado de Unidos Podemos, Alberto Garzón, lamentó el «sí pero no» de Rajoy, a quien acusó de incumplir la Constitución, mientras que en la misma línea, el portavoz de C’s en el Congreso, Juan Carlos Girauta; la secretaria cuarta de la Mesa, Patricia Reyes; y el secretario de Organización del partido, Fran Hervías, entre otros, reprodujeron en Twitter el contenido de dicho artículo al escuchar la decisión de Rajoy tras su reunión con el monarca Felipe VI.

Al margen de estos comentarios, Rajoy subrayó en su rueda de prensa que «no es tiempo de rivalizar» sino de «construir, superar las diferencias y dar la solución que esperan los españoles» porque España necesita un Gobierno ya, añadió. «Es tiempo de hablar, de entendernos, de sumar esfuerzos y de colaborar. Y eso también es hacer política y es política lo que toca hacer ahora», apostilló el presidente en funciones.

Pese a las preguntas de los periodistas, Rajoy no quiso poner fechas ni sobre los contactos ni sobre cuándo se podría celebrar una sesión de investidura y se limitó a insistir en que el plazo tiene que ser «razonable». Dicho esto, aseguró que él no se va a ir de vacaciones este verano.

Sobre si se ha comprometido a ir a la investidura aunque no tenga los apoyos, indicó que «no conviene en ninguna faceta de la vida adelantar acontecimientos y mucho menos en circunstancias como éstas», pidiendo a todos actuar con «una cierta altura de miras». «Comprendo que usted quiera anticipar el futuro, yo también quiero anticipar el futuro pero ahora no es posible», puntualizó.

Los plazos, en el aire

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, anunció que concederá «un tiempo» al presidente del PP, Mariano Rajoy, para que intente buscar los apoyos para su investidura, para la que todavía no ha puesto fecha.

En una rueda de prensa en el Congreso, Pastor leyó el documento firmado por el Rey en el que oficialmente propone a Rajoy como candidato a la Presidencia del Gobierno de acuerdo al artículo 99 de la Constitución, tras concluir la preceptiva ronda de consultas con los líderes de las fuerzas políticas parlamentarias.

Preguntada en numerosas ocasiones si puede garantizar si Mariano Rajoy se presentará a la investidura tenga o no los apoyos, Pastor se remitió en todo momento al documento firmado por Felipe VI ratificado por ella misma, así como a lo que establece la Carta Magna sobre el proceso de investidura. En su comparecencia, la presidenta se refirió varias veces a Rajoy como el «candidato» a la investidura, y recordó que es a ella a quien corresponde, también de acuerdo con la Constitución, fijar la fecha de ese debate.

Ana Pastor eludió hacer comentarios sobre las manifestaciones del presidente del Gobierno en funciones, quien en rueda de prensa no garantizó si acudirá finalmente a la investidura, bajo el argumento de que desconocía sus comentarios porque estaba reunida con el Rey. En cuanto a la fecha para su celebración, reiteró que primero tendrá que hablar con él para determinar «un plazo».

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