Cuando hablamos de la corrupción del Partido Popular parece que estamos escribiendo el mismo artículo cientos y cientos de veces. Los nombres podrán ser distintos, los casos podrán llamarse de maneras diferentes, pero el final siempre es el mismo. España es una fosa séptica y el Partido Popular es el epicentro de donde sale toda la mierda que la llena a rebosar de podredumbre.

A los pobres españolitos de a pie no nos hace falta que un veterano de las filas del Partido Popular como Ricardo Costa diga ahora que la Gurtel atentaba directamente contra las arcas públicas de la Comunidad Valenciana y que servía para que el PP ganara elecciones usando para sus campañas electorales dinero esquilmado a los ciudadanos. Lo malo de todo esto es que para la justicia no sea evidente lo que todo quisque da por hecho en este país. Pero ya se sabe que esto de la separación de poderes en España es algo que en realidad es una pose y que la justicia, por desgracia, no es independiente del poder político.

Y como dije al principio, lo malo de todo esto es que volvemos a escribir y escribir el mismo artículo con este mismo contenido de manera repetitiva, una y otra vez, aunque con distintas palabras. Y esto ya aburre al más pintado. Aburre que denunciemos constantemente la degradación a la que ha llegado nuestra democracia y la cantidad de mierda que sale de las cloacas del Partido Popular sin que después pase absolutamente nada.

Mientras Rajoy “se ve más fuerte que nunca”, como ha declarado recientemente y se hace el loco o el despistado frente a tanta inmundicia. Y lo hace porque sabe que tiene la sartén por el mango, porque sabe que está bien apoyado por Ciudadanos, esos chicos y chicas del anaranjado Albert Rivera, que no han venido a la política a cambiar ni a regenerar nada en este país. Un Rajoy apoyado también por Pedro Sánchez que no quiere plantear una moción de censura porque en el fondo no ha tenido bemoles de reformar su propio partido que sigue siendo el mismo que hace mucho tiempo, ese PSOE que perdió la O de obrero y que se llama de izquierdas mientras permite gobernar a la derecha más rancia y más corrupta que hemos tenido en estos años.

Por su parte Rajoy y Camps, este último directamente acusado, no saben nada, se hacen los suecos, que así les ha ido bien en casos anteriores. Dejarán que pase el temporal o ya sus voceros sacarán la bandera de Cataluña o Venezuela para que las aguas bajen turbias y no podamos ver con claridad toda la corrupción existente en el partido de la gaviota.

Un mal, el de la corrupción, alentado por un partido que en todo momento trata de salvar los muebles protegiendo a los sinvergüenzas con aforamientos, negándose a dar explicaciones como si fueran los amos de un cortijo y sobe todo, y esto es lo más incomprensible, sin pagarlo en las urnas.

Pero el gran problema de la corrupción es que es la causa directa de la pobreza de los pueblos y suele ser la razón principal de sus desgracias sociales y a largo plazo la razón por la que un niño no pueda comer o un enfermo no pueda ser atendido. Por eso el control de la ciudadanía en la vida política es cada vez más fundamental. Un gobierno que no esté controlado por la opinión pública será un gobierno que campe a sus anchas.

Pero al final, mucho me temo, que el ciudadano de todo este “aparato cortijero” en el que se ha convertido este país seguirá votando lo de siempre y nosotros seguiremos escribiendo el mismo artículo de siempre. El artículo del “aquí nunca pasa nada”. Una pena.

 

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco + diecinueve =