Estaba prácticamente cantado, se daba por hecho, las casas de apuestas pagaban cicateramente la consecución del quinto campeonato mundial de Lewis Hamilton. ¿Quién le iba a parar? ¿Quién iba a parar al diablo? ¿Quién puede sobrevivir al fuego?

El hielo. Kimi Raikkonen, el Hombre de Hielo. El hielo contra el fuego, como en la primera entrega de Juego de Tronos, la saga de Georges R. Martin: Canción de fuego y hielo, sólo que en el Gran Premio de Estados Unidos el hielo, el Hombre de Hielo, ha podido al “diablo Hamilton”  y a su fuego.

El gran derrotado: Sebastian Vettel, aunque en las últimas vueltas consiguió adelantar al segundo Ferrari y ponerse cuarto en la clasificación; aunque no es suficiente, la cabeza de Arrivabene sigue teniendo un precio, y sólo se salvaría con seguridad si en los tres grandes premios que faltan la Scudería consiguiese pasar a la Mercedes en el campeonato mundial de constructores; casi imposible.

Pero más imposible era que Raikkonen ganase una carrera de Fórmula1, después de que Ferrari le firmase el finiquito. Hace pensar: ¿habría ganado Kimi más carreras si no le hubiesen obligado a interpretar el papel de segundo piloto? En LAS ALMAS Y LA F1 pensamos que sí, que habría ganado más carreras.

Como habría ganado más carreras, aunque quizá tampoco el campeonato del mundo, Fernando Alonso si se hubiera quedado en la Ferrari; tristísimo verle abandonar hoy en la primera vuelta.

En la otra cara de la moneda para los hispano parlantes el buen resultado de Sainz; Sergio Pérez tendrá que esperar a México en el circuito Hermanos Rodríguez para volver a a intentarlo.

Y ya después de la carrera:

Vettel afantasmado, diluyéndose tras el vaho que nace del hielo que cubre el cuerpo y el cerebro de su compañero de equipo.

Hamilton, no más blanco que el culo de un chino, pero casi. Ya se veía como pentacampeón del mundo y al igual que Pérez tendrá que esperar a México.

Verstappen, el piloto más espectacular del día tras remontar dieciséis posiciones, tranquilo y contento.

Kimi…. Kimi se mantenía con su tono de nevera: es mejor quedar primero que segundo, pero bueno. Quizá entre mis seguidores haya gente más contenta que yo, eso nunca se sabe.

Un final de carrera en Austin, Texas, de los que hacen afición, o al menos mantienen la fidelidad de los ya aficionados a la F1. Los tres primeros pilotos respirándose en la nunca y oliéndose los culos… y Hamilton, por muy pentacampeón que vaya a ser la semana que viene, no ha podido. La Mercedes no ha estado a la altura, y a pesar del alma salvaje de Lewis, no ha podido; nunca es suficiente si el robot y sus mil detalles: las ruedas en este gran premio, no está a la altura. El robot con ruedas, la bestia, el bellísimo y poderoso monoplaza hoy vestía de rojo, y el alma que iba dentro era un hombre del que se dice que es frío, de hielo. Enhorabuena a Raikkonen, se despide de la escudería más mítica de la historia de la F1 dándole en las narices a sus jefes ganando un gran premio.

 

Otro burbon, por favor.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

7 − 1 =