A raíz de unos acontecimientos muy desagradables, donde mi familia y yo nos hemos visto envueltos en un “acoso” desmedido y cruento, y del que ya hemos iniciado acciones judiciales, he decidido recopilar una serie de apuntes que quizá, así lo espero, sirva a otros perjudicados que se hallen, o se puedan hallar en un futuro, en una situación similar.

Antes quiero destacar, a través de diversos mensajes recibidos de afectados por acoso, que por lo visto suele darse de forma preocupante en ambientes castrenses o relacionados con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Aunque no es una norma, sí que se produce con más asiduidad de la que sería deseable.

¿Cómo distinguir que somos objetos de acoso?

Yo lo definiría como una situación en la que se produce cualquier comportamiento verbal, o no verbal, o físico, con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona. Si este es el caso, ya podemos comenzar a vislumbrar que somos propósito de un acoso.

El acoso puede ser mediante contacto directo, personal, o a través de Redes Sociales o incidiendo en el entorno de la víctima de forma directa o indirecta. En esta situación, el perfil del acosador está bien definido, ya que, en primer lugar, el acosador patológico no tolera en los demás un modo de hacer las cosas diferentes de lo que él considera apropiado. Por lo que suele persistir sobre su víctima en aquello que él o ella hace y con lo que no está conforme. Puede ser en el aspecto físico (mofarse de su forma de reír o de vestir), en su forma de comportarse (no me gusta que vayas a esa tienda), en su forma de comunicarse (no tolero que publiques eso en tu Facebook) o cualquier otro aspecto que reproche a su acosado o acosada. El acosador suele utilizar la sensación de poder sobre su víctima como un ansiolítico, de ahí que no pueda evitar increparlo o increparla cuando lo ve por la calle o en cualquier otro lugar donde se sienta poderoso, como por ejemplo, en el caso de un jefe, en el lugar de trabajo donde se ejercita el acoso con total plenitud. Ahí se siente seguro, respaldado y valiente. Es un círculo afable hacia él y, posiblemente, hostil para la víctima, lo que le permite elevarse en una burbuja de confianza.

Un rasgo característico del acosador patológico es su narcisismo, no tolerando que su víctima le supere en ningún aspecto o cualidad. De esta forma hará todo lo posible para menospreciarlo e infravalorarlo en cuanto le sea posible. De ahí que la víctima idónea; aunque cualquiera puede ser víctima de acoso psicológico, son las personas que persiguen la autorrealización y el autoconocimiento, personas brillantes, eficaces y trabajadoras, y autónomas, independientes y con iniciativa.

¿Cómo actuar si somos víctimas de acoso?

Es una pregunta muy recurrente y que atolondra a muchas víctimas, la de saber cuándo estamos siendo objeto de acoso. En primer lugar recomendaría tener mucha calma y mente fría. El acosador busca desestabilizarnos y aprovecha cualquier error que cometáis, por lo que es indispensable no enfrentarse a él jamás, pues lo utilizará como arma de doble filo e, incluso, puede llegar a fingir ser él la víctima del acoso, en lo que se denomina la “reversibilidad” del hostigamiento. Un caso puede ser el agente que increpa a su víctima, y cuando este replica aprovecha la conocida popularmente como «Ley Mordaza» para proponerle para sanción por “Falta de respeto a la Autoridad”, con lo que la víctima deberá pagar una multa que en el mejor de los casos será de 300 euros, pudiendo llegar a a ser superior, según la infracción denunciada. Así que, en el caso de saberse víctima de acoso, la norma principal es no replicar.

La mejor respuesta, por no decir la única, es denunciar estos hechos ante la Autoridad Judicial. Conviene que la denuncia sea clara, concisa y sin hacer valoraciones a priori. Si usted expone los hechos tal y como han ido sucediendo, será el Fiscal o el Juez quién determinará si se ha incurrido en un Delito de Acoso. Aquí quiero recordar que el artículo 172 de nuestro Código Penal califica el este delito como de todos aquellos supuestos en los que, sin llegar a producirse necesariamente el anuncio explícito o no de la intención de coartar la libertad de la víctima, (coacciones), se producen conductas reiteradas por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima, a la que se somete a persecuciones o vigilancias constantes, llamadas reiteradas u otros actos continuos de hostigamiento.

¿Qué pena lleva aparejada el delito de acoso?

El acoso será castigado con la pena de PRISIÓN de 3 meses a 2 años o MULTA de 6 a 24 meses.

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