El pasado día 6 se debió celebrar el partido clasificatorio para el campeonato mundial de waterpolo, entre las selecciones femeninas de España e Israel, en la piscina municipal de la población catalana de Molins de Rey. El estrabismo de bastantes, y en particular el racismo de la CUP, lo impidieron. Uno de los muchos grupúsculos aflorados al sol, el económico incluido, del procés, el BDS (Boicot, desinversiones y sanciones), de carácter antisemita, anunció una manifestación contraria al evento el mismo día a las 19:30 horas, antes del inicio, a la que se sumó otra formación antisemita y seminal, el YXRD (Iniciativa per Molins del Rey), además de la CUP, único partido que hubiese detenido el agravio por su fortaleza en las instituciones catalanas. Para más inri, la CUP, en cuyo manifiesto fundacional se escribe una loa a la igualdad de género, imposibilitó el deporte entre mujeres, lo que representa una hipocresía y una negación de lo que defienden fuera de las galerías mientras en su interior destacan por un machismo manifiesto.

Se lee en un comunicado que firman la CUP y sus filiales, elevado al ayuntamiento de Molins, aparte de otros dislates, lo siguiente: Son incontables las veces que el estado de Israel ha retenido equipos de la selección palestina de diferentes disciplinas deportivas, denegando permisos de salida del país, así como disparando, hiriendo, encarcelando o matando a cientos de deportistas palestinos. El equipo de fútbol de la Franja de Gaza está integrado por deportistas a los que se les ha tenido que mutilar algún miembro de su cuerpo después de haber sido disparados por el ejército israelí. Es imprescindible que desde instituciones de conciencia, como la de Molins de Rei, se envíe un mensaje claro a Israel: será aislado hasta que no respete los derechos humanos de la población palestina.

Quien deniega la salida de los deportistas palestinos de la franja de Gaza y quien ha cortado el suministro de alimentos y ayuda humanitaria a los habitantes de Gaza ha sido la Autoridad Palestina, sita en Cisjordania, pues en Gaza hay una tiranía, Hamas, que asesina a los palestinos de la Autoridad Palestina elegidos en las urnas de la franja a fin de mantenerse en el poder, y a sus allegados, multitud, encarcelándolos en condiciones infrahumanas, siendo larga la lista de deportistas gazatíes represaliados y torturados por Hamas.

La CUP, además de ejercer de machismo, frente a España, lo hace en el racismo frente a España e Israel, y peca de una ignorancia que no es de rigor en un partido con representación. Lo mínimo que se le exige a los miembros del poder legislativo es que realicen los deberes, formación, cultura, conocimiento y un ápice de inteligencia política, lo que no abunda ni en la CUP ni en los firmantes del manifiesto.

El mismo seis, con anterioridad a la competición, la piscina municipal anuló el encuentro alegando problemas de logística; la ignorancia de la CUP la permeó y humilló.

El partido predominante de Molins del Rey, el PDeCAT, que va a desarrollar el 14 de diciembre la “Marcha Exploratoria para Mujeres” y el 25 del mismo mes “Barcelona Contra la Violencia Machista”, apoyó la suspensión del partido, sumándose al machismo anterior cuando en su programa existen eventos para y por las mujeres, aunque a la jornada siguiente, con la acción consumada, redactó y publicitó una carta de disculpa, lo cotidiano en el cinismo político, paradigma de los independentistas catalanes.

Lo que no se puede disculpar es que cualquier movimiento político, desde el racismo, el machismo o cualquier sevicia humana, evite un evento deportivo por interés propio y en ningún caso general, pues el deporte representa el mayor ejemplo de concordia y juego limpio, pero claro, a los racistas y machistas el juego limpio no les interesa. Hasta Irán permite a sus mujeres asistir a las olimpiadas con ropas adecuadas al chiismo, lo que resulta plausible: el respeto a las religiones. Pero la CUP y sus gregarios aborregados son incapaces de comprenderlo. Así suenan las campanas del deporte en Molins del Rey, negando su capacidad de concordia.

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3 Comentarios

  1. Daniel Múgica es un conocido sionista. Y utiliza malas artes para echar mierda sobre la CUP y la solidaridad con la causa palestina. Cuando personas como Múgica anteponen lealtades étnicas o ideológicas a los derechos humanos, estamos en la antesala del fascismo en cualquiera de sus variantes. Recurrir a la manida acusación de antisemitismo ya no puede engañar a nadie y muestra la baja catadura moral de este señor. Él no denuncia los crímenes cometidos por Israel, la ocupación, el apartheid, los continuos asesinatos (de los que apenas se hace eco la prensa), las demoliciones de casas, escuelas y demás propiedades palestinas, las confiscaciones de tierras, el régimen militar impuesto a los palestinos en el día a día con sus centenares de puestos de control… Si criticamos esto, Múgica nos acusará de antisemitismo. No tiene autoridad moral. ¡Viva el BDS!

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