Cuentan que en este su centenario la general del Giro ha estado más apretada que nunca. Tanto que se llegaba a la última etapa no solo sin saber quién sería su vencedor, es que tampoco se podía asegurar en la previa cómo quedaría el podio. Más emoción, imposible.

Con un Nairo Quintana para quien lo peor, que ya era grave, no era salir con solo cincuenta y tres segundos de ventaja ante un gran especialista como Dumoulin, sino que lo que se le ha visto dar sobre la carretera al colombiano en estas tres semanas no ha sido lo mejor de su carrera. Sin haberse convertido en el gran dominador de la montaña, sus opciones este domingo quedaban muy reducidas.

Y en esta ocasión no se puede recurrir a que le haya faltado ayuda. El Movistar ha sido el mejor equipo de la ronda italiana y en todos los terrenos Quintana tuvo a uno o dos compañeros a su lado. Hay que fijarse en otras cosas.

Por lo que sea el colombiano no ha estado a la altura de lo que nos tiene acostumbrado. Ver a un ciclista con la maglia rosa pidiendo relevos, como ocurrió el sábado, era otra señal negativa que mandaba Nairo.

En las etapas donde pudo decantar de su lado la balanza del triunfo no se le ha visto bien. Le faltaba explosividad y, posiblemente, confianza en sus fuerzas físicas. Cada ataque suyo era respondido con extrema facilidad por cualquiera de los que han estado en la cabeza del Giro.

Por lo tanto, las cosas pintaban mal en esta última contra reloj. Casi treinta kilómetros para decidir el triunfador. En el primer punto intermedio el holandés  ya le había quitado treinta y tres segundos, y Níbali también parecía estar en disposición de superar a Nairo. La única buena noticia es que Pinot perdía ya cualquier oportunidad de estar en el podio, lo que el colombiano ya parecía tener asegurado. Un mal menor.

Los cronos decían que el corredor de Movistar iba de menos a más, lo que solo le iba permitir luchar por el segundo puesto. Dumoulin estaba demasiado lejos ya.  No siendo un especialista, Nairo cumplió de sobra. Pero no le sirvió para llevarse la gloria, solo el segundo puesto y por los pelos. Quintana perdió el Giro, pero lo peor es que el colombiano ha dejado muchas dudas.

 

 

 

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