Cuando todavía no ha tenido lugar el acto solemne de investidura, el ya elegido Presidente de la Generalitat de Cataluña, aparece llenando portadas, titulares y se ha convertido en una de las cuestiones más comentadas en redes sociales.

Sin embargo, la gran mayoría de la información que se está difundiendo es fruto de lo que podría denominarse una “campaña de difamación y descrédito” sin más fundamento que una sola razón: su ideología independentista. Escritos que él no ha realizado, afirmaciones que nunca ha cometido y otras, sacadas de contexto, están llenando las páginas de internet y de los diarios impresos.

Lo más reciente ha sido la publicación relativa a la presencia del Señor Torra en la sede del Partido Socialista en la madrileña calle de Ferraz, en Madrid, el pasado 30 de septiembre de 2016, justo en el momento en el que Pedro Sánchez pasaba, en el interior del edificio, por sus momentos más difíciles. Sirva de recordatorio que en aquel momento el PSOE encontraba serias tensiones ante la formación de gobierno: precisamente al Secretario General le habían marcado una línea roja y aquél sería su final. El límite venía establecido, precisamente, por la prohibición expresa del apoyo de los partidos independentistas y nacionalistas para intentar formar gobierno.

Distintos medios se han hecho eco de la información, e incluso, el propio Partido Socialista ha informado a este diario de que considera que el Señor Torra se personó allí, en la puerta de su sede, para burlarse de ellos.  Lo que muy probablemente desconozcan estas fuentes (o quizás no), es que en realidad, Quim Torra estaba de paso. No es cierto, como se ha publicado en algunos diarios, que viajase expresamente a Madrid para acudir a las puertas de la sede socialista. La verdad es mucho más sencilla: una de las hijas de Torra se encontraba estudiando en la capital madrileña en esas fechas. Y concretamente su vivienda se situaba a escasos cien metros de la sede del PSOE. Precisamente las fotos que compartió en redes responden a él mismo acompañado de su familia.

En ese momento Quim Torra había salido a hacer la compra, tal y como él ha confirmado a este diario, y efectivamente, puede verse en esta imagen (no en las que se han difundido por algunos medios, que han tenido a bien cortar la imagen para que no quedasen evidencias que pudieran desmontar sus versiones), cómo Torra cargaba en sus manos con lo que son bolsas de plástico, cargadas.

No es cierto, por lo tanto, que se desplazase a Madrid por ninguna razón política. Y los tuits que publicó, confirmado también, se deben a un guiño ante la circunstancia de su paso por allí, absolutamente casual y en tono de total simpatía.

Cabe recordar que, en el momento en que fueron publicadas estas imágenes, a las 19.56 de la tarde, todavía no se conocía lo que estaba sucediendo realmente en el interior: aún no se había perpetrado el “golpe” al Secretario General, y unas decenas de personas esperaban en la calle a la espera de noticias.  Cuando le preguntamos por el texto en el que dice literalmente “Preparats per resistir el setge a Ferraz (preparados para resistir el asedio a Ferraz)” Torra explica a este diario que se encontró con la escena de la “famosa” llegada de los repartidores de pizza, y que él como iba cargado con las bolsas de la compra, hizo de manera afable un guiño ante la situación tan sorprendente que se había encontrado de manera fotuita.ç

Preguntado por todo este revuelo, Quim Torra no da crédito a lo que está sucediendo estos días. Sobre todo, además de la campaña de “difamación, mentiras, acusaciones terribles” contra su persona, lo que más profundamente lamenta es el ataque, las amenazas y el miedo que intentan infligir sobre sus hijas y seres queridos.

Todos fuimos testigos de la brutal y aberrante campaña que se promovió en redes sociales usando la imagen de una de sus hijas, lanzando contra ella graves y detestables comentarios. Sufre una grave enfermedad, y ha sido precisamente por ello por lo que ha sido objeto de brutales ataques. Es al respecto de esta cuestión sobre la que el Presidente de Cataluña hace un llamamiento explícito: “a mi pueden decirme lo que quieran, pero a mi familia, por favor, que la dejen en paz”.

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