El racista y xenófobo Quim Torra, entusiasta de Estat Catalá, un partido parafascista que en los años treinta organizó milicias violentas para lanzarlas a la lucha armada, ha sido elegido presidente de la Generalitat de Cataluña, es decir, representante del Estado en aquella comunidad autónoma. Así están las cosas. Quim Torra ha sido elegido gracias a los 66 votos de JxCat y ERC y las cuatro abstenciones de la CUP, es decir, lo han elegido parte de la derecha y la supuesta izquierda de Cataluña, supuestos republicanos, contestatarios de andar por casa y populistas y asamblearios varios, todos ellos independentistas y separatistas.

Han sido su independentismo, su odio a España, su fanatismo y su pretensión de levantar nuevas fronteras que los aíslen de sus supuestos enemigos españoles (y su deseo de dejar de aportar dinero a la solidaridad interterritorial), las razones últimas que explican su elección; los textos y tuits racistas, xenófobos y supremacistas escritos por Quim Torra que ahora están siendo conocidos por el gran público no han evitado su elección sino que incluso la han animado… y ahora la cuestión es qué podemos hacer los demócratas para parar su intención de ahondar en la vía desafiante y antidemocrática de Puigdemont, habida cuenta que recordar tanto lo que los principales partidos no hicieron como lo que dejaron de hacer apenas sirve de nada, salvo para evitar repetir los errores del pasado, entre ellos, el principal: haber confraternizado durante décadas con el nacionalismo.

Quim Torra acaba de tomar posesión de su nuevo cargo con una fórmula que nos adelanta sus pretensiones de volver a activar el golpe de Estado impulsado por los independentistas, al obviar al Rey y la Constitución, es decir, nuestro ordenamiento jurídico. Y es que el problema no es que este hombre y sus seguidores sean abiertamente independentistas sino, además de su racismo, su xenofobia y su supremacismo, su rechazo a cumplir la legalidad vigente y la CE, lo que le invalida para ser responsable político. Si fuera independentista pero demócrata, asumiría que no puede ejercer competencias que no tiene, que debe respetar el ordenamiento jurídico y que, para llevar adelante su proyecto político (la independencia de Cataluña), no le queda otra que, a través de los mecanismos establecidos, impulsar la correspondiente reforma de la CE para incorporar el derecho a la secesión de Cataluña. Poder podría hacerlo aunque un servidor, desde luego, se opondría con su voto a tamaño despropósito. Y es que soy de los que piensan que es mejor unir que separar y que romper la comunidad política y levantar muros entre conciudadanos es profundamente reaccionario. El asunto es que no ve factible lograr los votos necesarios para ganar esa batalla política, y por eso se compromete con la rebelión y la vulneración de la democracia.

La cuestión, como decía, es qué podemos hacer para parar al nacionalismo insolidario que padecemos tanto en España como en el conjunto de Europa. Para empezar, asumir dentro y explicar fuera que este no es un problema exclusivamente español sino, sin lugar a dudas, europeo. Y comprender que es esencial defender la democracia frente a quienes, haciendo uso de su propia neolengua creada a tal efecto y de todas las mentiras imaginables, no pretenden otra cosa que romper la ciudadanía que compartimos y convertir a millones de personas en extranjeros en su propia tierra. Y, obviamente, impulsar todas las reformas legales que sean necesarias para impedir que puedan conseguir sus objetivos, hacer pedagogía democrática en España y en Europa, trabajar por la unidad y la igualdad y hacer respetar nuestro Estado de Derecho hasta sus últimas consecuencias. A los despistados que insisten en que este asunto exige medidas políticas cabe recordarles que la primera medida política a tomar en un sistema democrático es cumplir y hacer cumplir la legalidad vigente.

Quim Torra no se ha comprometido a respetar nuestro Estado de Derecho sino a vulnerarlo. Siendo esto una evidencia, el Gobierno de España, con el apoyo de los principales partidos, debe aplicar (en serio) y ampliar el artículo 155, de modo que se incluya a los medios públicos de comunicación como TV3 convertidos en servicios auxiliares del golpismo. Y todo ello con el objetivo de salvaguardar los derechos ciudadanos que están siendo vulnerados por los independentistas en Cataluña.

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Nací el 11 de noviembre de 1974: tengo, por tanto, 42 años. Soy Diplomado en Ciencias Empresariales, Técnico en Gestión Fiscal y Técnico Especialista en Administración y Dirección de Empresas. Milité desde muy joven en diversos movimientos sociales que se enfrentaron al terrorismo de ETA, como Denon Arten-Paz y Reconciliación (durante los primeros años de los años 90) y Basta Ya (desde finales de los años 90). Milité posteriormente y durante unos tres años en el PSE, partido político que abandoné en 2006 al comprobar que dejaba de ser un partido nacional y de defender la igualdad y por su política en relación a ETA. Me afilié a UPYD el 29 de setiembre de 2007, el mismo día en que se presentó públicamente en Madrid. Desde el 1 de marzo de 2009 hasta el 20 de octubre de 2016 fui parlamentario vasco por UPYD. He estado en la Dirección de UPYD desde 2009 y soy exportavoz nacional del partido. Portavoz de la Plataforma Ahora

2 Comentarios

  1. Con todos los respetos para la mayor parte de las sensibilidades políticas, sólo decirle esto: es usted un sofista, un mentiroso, y un aspirante a vividor de la política. Cualquier persona que se precie de serlo, dificilmente, puede pasar de un activismo poco menos que testimonial, al socialismo virtual y de ahí a UPyD. Leyendo su bazofia estoy visualizando a Rivera. Es curioso que ambosdos, tengan un mismo discurso, que no tengan ideología ninguna, ni programa de gobierno. Sofismo de la política, si. Venden humo a los que no pueden respirar aire puro. El más peligroso de los sofismos. El mentiroso, el populista de derechas. Aún así, creo que es Diario16 quién debe elegir a sus columnistas, y seguir una linea periodística. ¿Va a seguir ahora la línea de Pedro Sanchez y del P$O€?

  2. Señores de Diario 16: es bueno dar cabida a opiniones de diversa índole para la pluralidad pero no creo que necesiten entrar en la burda y maniquea manipulación a que nos someten desde un ámplio espectro de la política española a los catalanes y a sus representantes escogidos libremente en unas elecciones partidistas que ellos perdieron. El autor de este libelo se desautoriza el mismo con sólo leer su currículum; seguro que hay muchísimos comentaristas, contrarios a la independencia de Catalunya, que podrían reflejar su opinión sin necesidad de caer tan bajo.

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