Con Pessoa ocurre un hecho singular que no deja de ser común a todo el que decide abordarlo: nunca se sabe por dónde empezar. Es tan inmenso, inabarcable, impredecible, inaccesible, inmarcesible, transparente, invisible y otros mil calificativos posibles que lo más aconsejables es entrar en él como elefante en cacharrería, sin norte prefijado ni condicionantes adicionales. Si uno empieza por esta nouvelle exquisita, Una cena muy original, que Nórdica rescata con traducción de Xesús Fraga, la sorpresa será agradablemente mayúscula. Y muy sabrosa, denlo por descontado.

Para empezar, porque no la firma Fernando Pessoa sino un tal Alexander Search, lisboeta nacido en 1888, poeta y traductor que mantuvo correspondencia con el propio Pessoa, autor de enigmáticos títulos, entre otros, The portuguese regicide and political situation in Portugal o The philosophy of rationalism. Además, era hermano de Charles James Search, traductor al ingles del que no se conservan obras.

Ni que decir tiene que este heterónimo de juventud del mítico poeta portugués surge en medio de un contexto vital concreto. Pessoa tenía 19 años cuando lo publicó en 1907 en inglés. Lo hizo en esta lengua porque hasta apenas dos años antes el autor del mítico Libro del desasosiego se instaló en Durban (Sudáfrica) tras casarse su madre con el cónsul portugués. Esta “educación inglesa” del portugués universal es la que transmiten las páginas de Una cena muy original, donde destella ya sin duda el genio que iría explotando de forma tumultuosa y desordenada hasta su prematura muerte en la Lisboa de 1935 debido a una cirrosis hepática.

Su literatura escapaba a encasillamientos, era un artista total, sin límites, escurridizo entre mis vericuetos, meandros y heterónimos que convergen en un todo luminoso

El protagonista, presidente de la Sociedad Gastronómica de Berlín, decide invitar a sus miembros a una peculiar cena donde el debate central giraría en torno a una idea primordial: las artes estaban todas ellas en clara regresión y la originalidad rozaba cotas mínimas a todos los niveles. El arte de la gastronomía, por supuesto, no escapaba a este declive. La invitación llevaba pareja también un reto a sus invitados, en el que el contenido de la cena tenía un papel primordial en detrimento del continente.

El jovencísimo Pessoa que escribió esta pequeña gran obra de arte aventuraba ya en estas líneas que su literatura escapaba a encasillamientos, que era un artista total, sin límites, escurridizo entre mis vericuetos, meandros y heterónimos que convergen en un todo luminoso.

Porque Pessoa es uno solo y mil a la vez, pero su obra se encuadra en la homogeneidad que solo los genios saben darle a la totalidad de su ingente producción literaria, ya sean poemas, ensayos o novelas, la firme Alexander Search, Fernando Pessoa o algunos de los más de medio centenar de heterónimos que le dieron cobertura, entre ellos algunas mujeres. Logró que nombres como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis compitieran con el original en igualdad de condiciones, e incluso alguno de ellos desbancara del Olimpo al primigenio.

Una cena muy original
Alexander Search (Fernando Pessoa)
Nórdica Libros
96 páginas
9,95 €

Comprar

 

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

11 + 5 =