Interior de uno de los camarotes del barco.

Sobre sus hombros recae una alta responsabilidad, salvaguardan el orden constitucional y mantienen la legalidad verdadera, y por tanto el Estado de derecho. ¿Pero quién piensa en ellos? ¿Quién se plantea en qué condiciones laborales desarrollan tan alto encargo?

Yo les respondo: nadie. Nadie piensa cómo viven los miles de guardias civiles que están en Cataluña y llevan un mes sin descansar. Si atrás dejaron a sus familias de forma repentina y con ello sus obligaciones domésticas; si sus jornadas laborales exceden con mucho las ocho horas de servicio; si están hacinados, con falta de higiene, o si su alimentación es deficitaria.

Así atropella el Ministerio del Interior, el Gobierno, los derechos laborales de los guardias civiles. Y si algo está destrozando el ánimo de estos servidores públicos es la falta de información sobre cuándo regresarán a sus casas, a sus hogares, a volver a ver a sus familias.

Ninguno de ellos se quejó cuando surgió la necesidad de acudir a Cataluña a plantar cara al desafío independentista, incluso cuando fueron utilizados el 1 de octubre en una operación policial que nacía fracasada, y así se reconocería posteriormente por el mismo Gobierno que ahora los sigue utilizando sin miramientos ni compasión.

La alta excepcionalidad ha pasado, aunque se sigue expectante, en Cataluña. Pero ahora mismo, esos miles de hombre y mujeres necesitan relevos parciales para que puedan regresar a sus hogares con sus familias, al menos por un tiempo. Y, por otro lado, necesitan retornar a su jornada laboral, a lo que está legislado, a su régimen de servicios y descansos ordinarios, con las correspondientes alertas, pero con sus necesarios descansos; y buscar una solución para que tengan un alojamiento y una alimentación digna, y no suficiente, como ocurre ahora.

¿Quién mirará por ellos y sus necesidades? Nadie ¿Quién les nombrará y usará para obtener réditos interesados? Los políticos, todos sin excepción. Como siempre ha ocurrido. Sin embargo, la exigencia de una equiparación salarial con el resto de policías sigue desatendida.

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles, AUGC, seguimos trabajando para que estos miles de compañeros recuperen su descanso necesario, su regreso a casa, y se les saque de los ferrys y acuartelamientos para que reciban un alojamiento y alimento decente. En definitiva, para recuperen su dignidad profesional.

Ánimo, compañeros y compañeras, no estáis solos.

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Guardia civil destinado en la unidad de Tráfico de Tenerife, es el secretario de comunicación y portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria en la Guardia Civil. Ingresó por vocación y pronto se convirtió en un luchador ingénito en la defensa de los derechos de los y las guardias civiles, para conseguir el cambio hacía una Guardia Civil plenamente democrática y del siglo XXI. Actualmente desarrollando el Trabajo Fin de Grado de Sociología, por la universidad de La Laguna, en la realización de un estudio sobre la percepción de ciudadanía de los guardias civiles y su relación con la sociedad.

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