Siempre he tenido la sensación de que hablar de ONG ha sido y es un tema tabú. Mejor dicho, preguntar quienes se encargan de hacer un seguimiento fiscal sobre ellas.

Nos hemos acostumbrado a escuchar la palabra “ONG” y dar por hecho que todo aquel que se dedica a crear este tipo de asociaciones está libre de todo mal, y por consiguiente de todo pecado.

Es un gravísimo error. Tan equivocados hemos estado que de vez en cuando, porque a diario sería una hecatombe, nos van informando con cuentagotas, sin olvidarnos que también muchas de ellas están politizadas.

Y claro está, en el momento que puedan saltar ONG o las diferentes asociaciones que se reparten a lo largo y ancho del planeta, ya nos encontramos con un gravísimo problema.

Como comunicadora en diferentes medios de comunicación, en el que las problemáticas sociales son uno de los pilares que lo sostienen, es habitual verme entrevistando a diferentes personas relacionadas con ellas. Y precisamente es eso lo que me lleva desde hace tiempo dando vueltas a la cabeza.

Yo entrevisto, hablamos de proyectos, acciones llevadas a cabo. Y es precisamente a partir de ahí donde se produce un vacío.

Las ONG no deben servir para lucrarse, siendo ahí donde quiero llegar. ¿No se lucra nadie de ellas?; ¿Quién se encarga de hacer ese seguimiento? y ¿realmente se ha invertido el dinero recaudado para lo que supuestamente debía de haber sido utilizado?

Son preguntas que muchos nos hemos hecho, pero no nos hemos molestado en preguntar a quien compete. Ni tan siquiera en las redes sociales, los ciudadanos de a pie han lanzado el dardo para de esa forma destapar lo que hay dentro de ellas. En caso de haber algo que ocultar, que no lo sé.

Es importante que a la población se le informe de cómo están funcionando las ONG o asociaciones, y saber donde van nuestras aportaciones. Pero importante es investigar también si existen formaciones políticas unidas a ellas, porque eso también contribuye a que dependiendo quien esté gobernando la ONG tendrá más o menos suerte. Es un secreto a gritos, por lo cual nos encontramos con otro gravísimo y denunciable problema.

No es concebible que se utilicen las miserias de los demás para sacarle beneficio, con votos incluidos.

Debemos forzar a que nos informen, porque sólo así seremos capaces de mejorar la sociedad.

Me han preguntado muchas veces que si a las ONG que he entrevistado les he hecho un seguimiento para comprobar que efectivamente se está ejecutando el proyecto del que habían hablado. Pues no. Esa es la verdad. Precisamente es por eso el querer haber dedicado este artículo a las ONG. Sólo hay una que sin yo decirles nada, continuamente me envían información para estar al tanto de sus movimientos. Y es para preocuparme, porque les aseguro que han pasado unas cuantas.

Que este artículo sirva para obligar a que se nos informe a la población de todo lo que cuece dentro de ellas, así como dejar claro que las ONG o cualquier tipo de asociaciones no pueden ser utilizadas con fines políticos. Y si se diera el caso que es así, invito desde aquí a que tengan la valentía de denunciar, porque sólo así podremos terminar con seres despreciables que se enriquecen a costa de las personas más vulnerables de la sociedad.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

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