Hace una semana el pánico se apoderaba de los pacientes, familiares y personal que se encontraban en el Hospital Universitario de La Candelaria, en Tenerife.

Todo apuntaba y así se confirmó que una mujer a la “desesperada” prendía fuego con un mechero a una bombona de oxígeno. Al respecto hay varios frentes abiertos, y yo sinceramente no me voy a poner en plan detective. Para eso están los investigadores profesionales y los que se han adjudicado el título estilo Casado con su máster.

Esto no es más que la gota que colma el vaso de agua.

Que la sanidad pública sufre los varapalos de las nefastas gestiones de sus gobernantes, y además el empeño de venderla a la privada es una realidad.

En Tenerife estamos cansados, hartos y desesperados de ver como para una cita en alguna especialidad, así como para una intervención quirúrgica nos podemos pasar meses, e incluso años para que nos traten. Y claro está que muchos se quedan en el camino.

Esta situación lleva a esos enfrentamientos que se producen entre pacientes y personal sanitario. Y es ahí precisamente donde salta mi pregunta. ¿Y quienes defienden al personal sanitario?

En Tenerife faltan médicos. Sí, como lo oyen. Faltan médicos porque se están yendo o bien a la privada o toman un avión para irse de Canarias porque aquí ya poco pueden hacer.

Médicos que por gestionar gestionan hasta la parte administrativa. Algo que no tienen porque hacer. Pero claro, hay que reducir costes y eso pasa por reducir personal a toda costa y al precio que sea.

Médicos que tienen que soportar la rabia y la impotencia de los pacientes que aparecen en sus consultas.

En estos meses de verano incluso hay citas médicas que están siendo canceladas. Y una creía que estaban siendo canceladas pendientes de nuevas citas por algún problema. Pues sí, claro que hay un problema: el especialista de turno puede estar de vacaciones y no ha sido sustituido, o, en el caso de una especialidad que a mí me compete, es porque no hay médico para sustituir.

Escuchar a médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, es asistir a un auténtico caos en donde ellos sin ser responsables se han convertido en la diana de la sociedad tinerfeña.

Ya nadie puede ocultar que la debilidad de la sanidad es la fortaleza de la sanidad privada.

Estamos esperando a que alguien frene este caos y al menos no dejar que se sigan yendo los médicos, porque si ellos se van los daños se irán identificando hasta que llegue un punto que sea insostenible.

Se acercan las elecciones autonómicas y quizás ahí podría estar la varita mágica para frenar esta sinrazón. Y es que está más que demostrado que no hay nada mejor que entrar en campaña electoral para poder pedir y reclamar algo.

Pediría que hagamos el favor de reclamar a los de arriba y dejemos de lanzar balas a un personal que siempre ha de estar haciendo de escudo humano de quienes se niegan a salvar lo que ellos han destrozado.

Cada verano que vamos pasando consigue superar al anterior. Lo que ha pasado en ese hospital ha “servido” para destapar la caja de Pandora y sacar toda la basura que hay dentro de ella. Plantas que se cierran, hospitales sin terminar, pediatras de urgencias que no existen o no se les quiere contratar. Bueno, el tema de pediatría sería otro tema más que abordar porque es digno de estudio.

Pasillos de urgencias desbordados de pacientes a lo que el personal no da abasto. Altas precipitadas para poder ir subiendo pacientes a plantas. Pero también altas sin estar curados, pero que pasan a una lista de espera para ser operados.

Pero de nuevo tengo que recalcar como ya he hecho a través de alguna red social, a esos pacientes que dan plantones en sus citas médicas, dejando un vacío que no debería producirse. A lo mejor tampoco estaría de más sancionar a quienes deciden no asistir a la consulta porque prefieren estar en otro lado o sencillamente quedarse en su casita. Así que tampoco está de más que reflexionemos al respecto.

En nuestras manos está en tensar más la cuerda y llenar las calles para reclamar una sanidad pública de calidad. Que nos digan donde están yendo nuestras aportaciones a la Seguridad Social y que no vemos para nada reflejado en el estado actual de la sanidad.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

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